Mónica Esgueva, nueva fantasma cazada entre sus “tres pilares de la felicidad”
Esta condescendiente señorita @monicaesgueva que parece que acaba de ponerse de largo y ya va dando lecciones de vida a los demás no merece mucho más que les enlace la entrevista que le han hecho en periodistadigital.com con motivo de la publicación de su libro por la editorial Planeta y deje a su inteligencia descubrir la sarta de barbaridades que se atreve –la ignorancia es muy osada– a proferir.
Pero para que no piensen que me puede la pereza, que casi casi sí, les resumo las barbaridades de la criatura.
· Antes no sabíamos que existía la inteligencia emocional. No es que no lo supiéramos, niña, es que de hecho no existe. Y, siento desilusionarte, los Reyes Magos son los padres.
· Ahora sabemos que el 80 por ciento del éxito de las personas depende de nuestras acciones, capacidades y recursos emocionales. Ya, que te has aprendido de memorieta el manual del perfecto zoquete de Goleman está claro, pero de ahí a que lo que dices tenga la más mínima relación con la realidad, media un océano. Podrías dedicarte a escribir guiones de ciencia ficción, eso sí.
Peter Senge y su "Quinta Disciplina". ¿Un Carlos Marx americano? (primera parte)
Les doy mi palabra de honor que hasta hace un rato antes de empezar a escribir esta entrada no sabía quién era Peter Senge. ¡Vaya! -dirá alguno, ¿y te permites el lujo de presentarte como un experto en esto de los recursos humanos sin conocer a Senge? Pues sí, hasta ahora no me ha hecho falta, y creo que a la humanidad antes de su nacimiento tampoco le iba precisamente mal.
No acostumbro a fiarme de los personajes de moda, ya lo saben, ya bastante crédulo he sido en la vida como para no escarmentar a estas alturas; y menos si son de los que venden felicidad, poder, liderazgo, inteligencia (m)emocional, etc.
Hace unos días he empezado a leer La Rebelión de las Masas de Ortega y Gasset. Llevaba ya una decena de páginas del extensísimo prólogo de Julián Marías cuando me harté, salté también la interminable introducción de Ortega a los lectores franceses y me fui directamente al meollo, a sus propias palabras explicando qué es eso de Rebelión de Las Masas. ¿Por qué me salté todo eso? Porque me niego a que alguien me dé interpretadas las cosas si no he buscado esa interpretación ex profeso. Quiero llegar a mis propias conclusiones acerca de la obra de Ortega, no a las que me induzca Marías. Y como con esto, con todo. Ya leeré lo que dice Marías cuando termine de leer a Ortega. Si me apetece o necesito alguna aclaración a algo que no he entendido bien.
Traigo esto a colación porque, reitero, no sabía quién era Peter Senge, lo cual significa que no tenía ningún prejuicio expreso acerca de él. Si me preguntan por Goleman, por Robbins, por Punset… pues sí tengo mi opinión formada y no es nada positiva; pero de Senge, no, hasta hace un rato, no sabía ni de qué hablaba, ni por qué se había hecho relativamente famoso. Y me dirán ustedes ¿Y qué has hecho para tener una idea acerca de Senge? Pues lo primero que he hecho es darle al play en un vídeo que les enlazo aquí, que me ha llegado por mail procedente de WOBI (World Of Business Ideas). Y me he quedado de piedra.
¡Más Allá de la Formación cumple tres añitos!
Gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias…
A todos, por haberme aguantado estos tres años, a las más de mil visitas que me halagan con su presencia cada mes en el último año y a los miles que me mantuvieron activo los dos anteriores. “Causualmente”, como veis en la foto, lo hemos celebrado en la facultad de psicología de la Complu, donde me han usado como sujeto de control (o eso me han dicho, jejeje). Como siempre, enredando con una de mis pasiones: la mente. Charlando con los profesores, haciendo amigos entre los que explican a los demás cómo funciona la sesera… ¿Será premonitorio? Algo bueno se acerca, lo huelo.
Hoy no os voy a dar el tostón, no hay “leer más…” Sólo deciros…
¡¡¡GRACIAS!!!!
Identificación de carencias para la mejora. El feedback 360º y otros sistemas de evaluación de competencias.
Han pasado ya muchos años desde la irrupción de la metodología pomposamente denominada Feedback 360º, un buzzword de esos que consiguen que quien lo pronuncia se sienta importante, destacado sobre la masa como ocurre ahora con los conceptos competencias, inteligencia (m)emocional, empatía y neurociencia, a la vez que instan al ignorante a caer inerme en las redes de sus postulantes-vendedores. Así, muchos directivos de RRHH saludablemente impulsados por la competitividad, temerosos del descrédito que podría suponer entre sus iguales ―¡Buah, tío! hemos hecho un feedback 360º en la empresa y todo el mundo está encantado, nos ha ayudado a conocer nuestras debilidades y fortalezas, nuestras competencias y ámbitos de mejora… nos ha costado un pastón pero ¡es la caña!― igualmente ignorantes de lo que se cuece en las personas cráneo adentro, no contratar los servicios de una buena consultora de formación para optimizar el desempeño de sus directivos.
Y como el Feedback 360º, un ejército de (de)formadores, coaches, gugús y otros especímenes de este funesto sector vendedor de bálsamos de Fierabrás, de simples vendedores de humo si los gases que propalan no fueran tan caros como tóxicos, hicieron su agosto creando la recesiva burbuja de la (de)formación, el e-learning, la inteligencia (m)emocional ―qué se podía esperar de aquellos polvos― que detraía recursos mentales y económicos para iniciativas y proyectos realmente útiles al individuo y la sociedad, apestados marginales en un mundo de guays con visa platino.
¿Y cómo puede afirmarse que existen algunos útiles si no se conocen? me dirán con toda lógica. Pues es muy sencillo, aunque nada simple, como verán.
Cartas a Paula: El liberalismo es conservador

Hoy es el día del padre, y como no hay padre sin hijos, yo también tengo que regalarte algo para celebrar ése día de hace veinte años y un par de meses ―el mejor de mi vida― en que me convertí en tu padre. En feliz padre de una hija que espero también sea feliz, con todos los problemas inherentes al hecho de existir aquí y ahora.
También tengo que agradecérselo a tu madre, por supuesto, y desde ahí hasta Dios por haberlo dispuesto así. Soy muy afortunado, aunque cualquiera que sepa un poco de mi vida dudo que cambiara la suya por la mía. Bueno, los hay que lo han pasado bastante peor, así que tampoco es para colgarse demasiadas medallas, pero también hay otros que lo han tenido bastante más fácil; al final ―y cuando digo al final quiero decir exactamente al final―, lo importante es no rendirse nunca, pase lo que pase, eliminar ese verbo del diccionario personal.
Así pues, mi regalo para ti hoy es una reflexión para que entiendas la política y la vida mejor de lo que ya las entiendes. Quiero que entiendas que el liberalismo ―uno de los cimientos de las sociedades prósperas―, el liberalismo de verdad, es conservador. Es un tema del que hemos hablado algunas veces pero sin la profundidad de hoy, y merece un análisis más profundo porque tiene muchas conexiones con otras áreas de la realidad que permiten verla y vivirla con coherencia, clave esencial de la felicidad a pesar ―como hemos dicho― de las amarguras inherentes al hecho de existir.
Cómo NO funciona la mente (1): la idolatría de la neurona (2)
Hoy les voy a poner un ejemplo muy clarificador ―espero― para que entiendan cómo NO funciona el cerebro y cómo NO se puede comprender la mente humana si centramos la atención en las neuronas. Vaya por delante que muchos psicólogos y psiquiatras, incluso la mayoría de los neurocientíficos, me dirán que el concepto “mente” es algo que escapa a su ámbito, que no es científico y tal y tal. Entiendo por qué lo dicen: niegan el concepto mente porque no lo conocen.
¿Saben eso de que los árboles no te dejan ver el bosque?, pues aquí tenemos un ámbito estupendo para aplicar el aforismo. Los neurocientíficos (y voy a meter en este saco aunque en sentido estricto no pertenezcan a él, a los psicólogos) están tan superespecializados en determinados aspectos de cierta flora y fauna concretas de los bosques, que parece como si vivieran dentro de él, como los ermitaños. Y claro, ya no se acuerdan de cómo es un bosque visto desde un alto en la llanura. ¿Cómo puedes conocer España si no la ves desde fuera, desde el espacio, con ayuda de un satélite o lo que sea? Conocerás tu pueblo, tu ciudad o parte de ella, la autopista que une Madrid con Éibar (sí, la hay) y el paisaje cambiante desde la meseta castellana a las pequeñas y omnipresentes montañas vascongadas. Así conocerás partes de España ―partes del sistema nervioso―, pero no comprenderás qué es y qué ha representado y representa España en el mundo ―la mente en su conjunto― y lo que representará en el futuro.
Nuestra posición en el mapamundi, además de mantenernos sometidos a la repulsiva recesiva masonería francesa que nos aísla ―nos convierte en isla siendo península― de Europa, lo que le permite perjudicarnos cuando le conviene ―por ejemplo dando cobijo a la ETA o cambiando el nombre que corresponde a los pueblos hijos de España en América, desde el correcto hispanoamericanos al tendencioso latinoamericanos―, nos ha servido de balcón, de mirador sobre el abismo del Finisterrae, generando esas ensoñaciones que se convirtieron en el descubrimiento y cristianización ―civilización― del Nuevo Mundo por obra y gracia de Dios, a través de Los Reyes Católicos y Cristóbal Colón o viceversa.
Es decir, que si usted no observa atentamente el mapamundi no puede comprender nítidamente la vida, no puede entender por qué la historia ha sido como ha sido y no de otra forma, a pesar de los denodados esfuerzos de ciertas religiones e ideologías recesivas por cambiarla. Observando el mapamundi ―y con más datos de la realidad fría y desnuda de ideologías, por supuesto―, uno puede entender, por ejemplo, el porqué de las invasiones bárbaras y musulmanas, el porqué de La Reconquista, La Ilustración, la revolución industrial y la tecnológica, el por qué Japón es uno de los principales aliados estratégicos de la civilización a pesar de su condición de país oriental, y un etcétera tan inmenso como la propia historia.
Y de igual modo, si un neurocientífico no es capaz de mirar el sistema nervioso desde fuera, sin enredarse en despolarizaciones de membrana, neurotransmisores y otros vericuetos fisiológicos o terminológicos ―como mi otrora admirado Antonio Damasio, por ejemplo―, sino viéndolo como conjunto, no entiende absolutamente nada del conjunto. Sólo entiende cómo funcionan algunas partes del conjunto y, a veces, ni eso: no tienen más que hipótesis sin posibilidad de confirmarse. Pero tente mientras cobro, ¿verdad?
Y eso sin mentar la basura cognitiva que las religiones recesivas, las ideologías recesivas, la psicología no científica, la pedagogía, la inteligencia (m)emocional y todos los demás virus que han generado una verdadera pandemia de estupidez global en el globalizado mundo. Pero vayamos al ejemplo del que les hablaba al principio.
Otro fantasma cazado: Borja Vilaseca
Hace tiempo que no les mostraba el trofeo de algún fantasmón recién cazado, pero este fin de semana ha llegado a mis manos el suplemento dominical de El País, que cada día parece más el arma secreta de la masonería francesa para destruir España, y echándole una ojeada me encuentro con un tal Borja Vilaseca Martorell ―el fantasmón de hoy―, al que algunos definen como un cuentacuentos de otros, un Punset más para la colección de charlatanes de feria vendedores de humo.
Su web no tiene desperdicio, exhibe en ella tal cantidad de virtudes ―encantadísimo de conocerse― que si atendiéramos a lo que dice de sí mismo sería para nominarle para los Premios Príncipe de Asturias. Vamos, que con él al frente del gobierno no sólo íbamos a ganar la championslí de la economía, sino que España se convertiría en el principal consumidor de Ferraris del planeta. ¿Quieren saber cómo piensa de la vida y de sí mismo éste gafapasta revolucionario? Pásmense:
Me apasiona crear sistemas pedagógicos con el objetivo de inspirar un cambio de paradigma en la sociedad. Como emprendedor he fundado el Máster en Desarrollo Personal y Liderazgo de la Universidad de Barcelona, la consultora Koerentia, el proyecto educativo La Akademia y el Executive and Self Development Institute.
¡Ahí es ná! ¿Cuántos sistemas pedagógicos de esos habrá creado ya? Además dice crear, no diseñar, no se vayan a creer, porque queda más guay, como si pariese los sistemas ex novo, sin ninguna referencia anterior o contemporánea, listo que es él. Y además como churros, ¿verdad? A ver, hoy me apetece a crear un sistema pedagógico para los malos estudiantes y otro para los regulares, otro para los ejecutivos, otro para astronautas chiripitifláuticos, otro para escardar cebollinos eficientemente… Vamos, echando la vista atrás Pestalozzi, Dewey y Montesori parece que no se aplicaron la pedagogía a sí mismos para aumentar su eficiencia en la creación de métodos pedagógicos. Será que Borja los fabrica en cadena con su equipo, como Henry Ford: “Tú pon cien gramos de inteligencia emocional; tú cuarto y mitá de empatía ―que es la tía de la empa… nada (mental)―; tú tonelá y media de ñoñerías varias, pizca de Principito, dos sobres de nuronas liofilizás… Y le personalizamos el método pedagógico y todo: cambie las ñoñerías por memeces infantiles por el mismo precio. Y aprovéchese del pack Koa-Ching, que es como el Tao Te Ching pero en versión Corrá, que podrá encontrar a un precio irresistible en nuestro outlet“
No voy a decir que a este niño de papá de la burguesía catalana se le acusa de plagio y de ser un generador de purrela intelectual ―entre otras lindezas― con ánimo de desprestigiarle, porque a mí seguro que me acusan de más cosas y yo fui tan lerdo como él a su edad, sino con el de advertir a la sociedad, como es mi deber, de los peligros que se ciernen sobre quien siga sus teorías o las del resto de comerciales metamorfoseados en gugus por obra y gracia de la pasta gansa de los chanchullos de los cursos de formación sindicales, empresariales, etc., advertir acerca de su desvarío, típico de inadaptados de corte marxista cheguevariano. Y menos mal que no llegan a ninguna parte, porque ¿se imaginan que éste indivíduo fuera ministro de educación? El Informe Pisa tendría que hacer una versión especial para España: El Informe Repta.
Pero dejémonos de chanzas y pasemos al análisis del panfleto del amigo Vilaseca, titulado “La hora del hemisferio derecho” (A ver cómo encajan esto los lectores de El País en la gracieta que dedican a sus oponentes ideológicos de “Jódete, facha, que tienes la sangre roja y el corazón a la izquierda“):


Últimos Comentarios