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La historia del e-Learning en España

Les aliviará saber que en la crítica de hoy no me voy a referir a la pandemia de la Inteligencia Memocional, una de cuyas dramáticas consecuencias describe Pérez Reverte brillantemente y cuya carga viral transversal también ha impregnado la formación online o e-learning. Eso si no son el mismo perro con distinto collar. Tampoco es que tenga cualidades proféticas, porque no hay que ser un genio para haberse dado cuenta de que esto iba a terminar así necesariamente, si se miraba desde fuera del bosque, con la suficiente objetividad. Pero ¿a quién le importa la objetividad si se está haciendo rico y famoso, aunque sea pan para hoy y hambre para mañana?

El caso es que ya hace casi diez años advertía contrariado que las tendencias del sector de la formación online eran como pegarse tiros en los pies, y que lo terminarían pagando cuando el sector se derrumbara y dejara a muchos sin poder seguir pagando las letras del Cayenne y el chalé en Pozuelo. Y creo que hasta soy capaz de recordar los primeros movimientos, y los siguientes. Voy a enunciarlos para recordar a más de dos qué es lo que han estado haciendo, la nula o negativa utilidad de su trabajo. Advierto que me refiero sólo a las soft skills, a lo psicosocial. Empezaremos por la parte tecnológica.

Esto de la formación empezó, como sabrán los más viejos del lugar, con la enseñanza por correspondencia, o a distancia, una interesante forma de hacer llegar el conocimiento –y también mucha basura– a aquella entrañable España de los tiempos del franquismo, una España rural, con unas vías de comunicación precarias, pocos coches y la gente centrada en trabajar, formar familias y divertirse saludablemente cuando era el momento.

La tele era un buen instrumento para divulgar conocimientos, pero era demasiado generalista como para cubrir las demandas formativas de tanta gente, así que en cuanto apareció el vídeo la cosa empezó a cambiar, y mucho, muchísimo más, cuando empezamos, tantos años después, a tener ordenadores personales. En ese momento se abrió la caja de Pandora, primero con cursos en disquete y más tarde en CD, hasta que nació Internet. Y entonces… ¡Ay entonces!

 

VÍDEO Y VIDEOSTREAMING

Si no recuerdo mal, después de la enseñanza a distancia de CEAC y CCC de nuestros tiempos mozos, Aulavía fue uno de los pioneros en esto del e-learning para enseñar a montar en bici y conducir un Fórmula 1 con vídeos. Supongo que ya sabrán que Alberto Contador y Fernando Alonso aprendieron así. Aquello, de tan inteligente que era la idea, no tenía mucho éxito pasados tres o cuatro vídeos, porque en aquellos tiempos (año 2.000 aprox.) un vídeo tardaba una barbaridad en descargarse, así que en lugar de pensar que la gente se tiraba toda una noche o más para bajarse una peli –que sí le interesaba, matiz nada desdeñable–, o para ver cochinadas, pensaron que eso de la atribución causal externa de los fracasos era un buen invento, por lo que como era de prever, concluyeron que el problema era el ancho de banda. Que también lo era. A ninguno se le ocurrió pensar que aquello era tan infumable como los cigarros de hoja de patata que se fumaban nuestros padres de chavales en aquellos tiempos de verdadera austeridad. Así que se inventaron lo del vídeo en streaming, y de paso seguían apareciendo en los medios de comunicación como líderes del sector, innovadores y todos esos atributos con que les encantaba engalanarse para impresionar a los demás. El contenido era lo de menos, lo importante era la tecnología y, por supuesto, hacer caja. Y la hicieron, vaya que si la hicieron.

 

PÍLDORAS FORMATIVAS

Píldoras o cápsulas fue la receta prescrita para tratar de hacer más agradable a los ya hastiados usuarios prototechies y desde luego early adopters, esto de formarse, así que en lugar de tostones de una hora de vídeo y de los insufribles streamings que se paraban a cargar cada dos por tres, se hicieron pequeños sketches, o como se llamen, de diez minutos. Es decir, se partía el tostón de una hora en cómodos tostoncillos. En esta época se sumaron al carro elementos destacados como Jorge Valdano y su Makeateam, porque el chollo de organizar cursos para firmar balones y fotos a los asistentes se estaba agotando. Pero la suma de tostoncillos poco o nada útiles seguían siendo inútiles tostones para los usuarios, parece ser.

Si uno acostumbraba a leer los sites de moda entonces y tenía el conectoma más o menos bien organizado, se fascinaba de la cantidad de ruido mediático que generaba esta tecnificación de la estrategia de comerse un elefante. Y claro, como uno de los deportes nacionales –después de la envidia– es el conocido “Que inventen otros”, el sector al completo se afanó en la pildorización o capsulización de la formación a granel.

 

PLATAFORMAS

Sin terminar de agotar el mercado, pero advertidos por las inequívocas señales de baja aceptación, irrumpió con fuerza el asunto de los estándares. Con tal fuerza que no se hablaba de otra cosa. La historia ahora iba de que si tu producto estaba en formato SCORM podía comerse un rosco, pero si no, nada de nada, como me contó algún directivo que de los contenidos no se preocupó probablemente porque le importaban un pimiento. Teniendo en cuenta el nivelón intelectual y científico del sector, y que la mayoría de directivos de RRHH y Formación seguían siendo economistas, abogados, ingenieros… te podías esperar que no tenían ni idea de nada de la mente, por lo que lo fiaban todo a la tecnología, que además molaba a los stakeholders.  Afortunadamente no estaban en primera línea los de las ciencias blandas, psicólogos y pedagogos, porque si ese hubiera sido el caso, ya no es que no hubiésemos aprobado el Informe PISA o el REPTA que nos va más, es que estaríamos en el orweliano Mundo Feliz. Animales productivos y consumidores.

Yo me negué a que una plataforma constriñera y limitara nuestras posibilidades, claro, hasta ahí podíamos llegar; uno cree que hay principios que respetar, sobre todo el de no engañar al prójimo, pero también el de no conformarme con la mediocridad, sino buscar la perfección en todo lo importante, sobre todo si se trata de influir en los demás, uno de los grandes y poco disimulados afanes de este luminario sector. Y claro, así no había forma de comerse un colín. Había más estándares, no recuerdo los nombres de todos, pero aún más grandes e ilustres expertos que disertaban sobre ello con un entusiasmo digno de Colón vendiendo a los Reyes Católicos el viaje a las Indias por el oeste. Por supuesto ganaban un pastizal por dejar tan importante legado a la humanidad en los estertores de la implosión de la burbuja puntocom.

Al final lo de las plataformas (LMS les llamaron después, que sonaba más guay) era algo muy simple: a ver quién ganaba en la competición de hacer el mejor sistema de gestión de alumnos, contenidos, tareas, foros, correos electrónicos, calificaciones… Creo que ganó SCORM, pero no me hagan mucho caso, también me suena Chamilo, que como la Coca-Cola y la Pepsi-Cola, también son ya casta bipartidista. El truco era meter las pildorillas y demás delicatessen intelectuales en plataformas, sofisticar tecnológicamente más esto de la formación.

Lo de dentro, como era de esperar, seguía siendo lo mismo de CCC y CEAC. Bueno, en realidad no, ya era mucho peor, hacía mucho tiempo que lo era. Qué narices, nunca dejó de ser una… Me voy a contener.

 

CAFETERÍAS VIRTUALES

No se rían, no, que es en serio. Para mantener viva la llama de la estupefacción, llegó un momento en el que la comidilla del sector era si sus plataformas tenían o no cafeterías virtuales; uno podía leer brillantes artículos al respecto, muchos, de hecho casi no se hablaba de otra cosa, y la gente que hablaba de ello se sentía súper importante. Quizá porque en su casa no les hacían ni caso y tenían mucha necesidad, los pobres.

Ni se te ocurriera ofrecer una metodología y un contenido sensatos si tu chisme no tenía una Camera Café para que los alumnos se relacionasen. ¡Cómo se te podía ocurrir siquiera pensarlo! No me digan que no es original y sesudo: si las universidades y escuelas de negocio tienen cafeterías donde los alumnos se relacionan, hablan de negocios y hasta se emparejan, ¡habrá que poner una cafetería virtual en nuestra plataforma! Así por lo menos están, aunque no vayan a clase. Y pagan, que es de lo que va la historia.

Claro que no se dieron cuenta de que en las universidades, las cafeterías están para escaquearse de las clases, pero en la casa de cada cual uno no se va a la cafetería cuando pasa de hacer un curso infumable, se mete en feisbuc, enciende la tele o le da un pellizquito a su churri en salva sea la parte. O viceversa.

Las aburridas musarañas se extinguieron tiempo ha, ahora uno dispone de un variado catálogo de distractores para elegir, de modo que, al final, esto de las cafeterías virtuales cayó por su propio peso. Pero oye, todavía no he leído a ninguno de los estupendos oradores, generadores de opinión y demás, reconocer las gili… en las que han perdido y hecho perder el tiempo a los demás para no perder sus jugosos sueldos y posición. 

 

SINCRONÍA-ASINCRONÍA

Si lo anterior les ha hecho enrojecer de vergüenza propia y/o ajena, prepárense, porque el siguiente buzzword de este tan sector clave en la evolución cognitiva humana fue ni más ni menos que algo tan complicado como que si las clases debían ser en directo o en diferido.

Como suele ocurrir, cuando uno no tiene nada que decir, pero nada de nada, se parapeta tras un léxico que obliga al que no lo conoce a sentirse avergonzado por su propia ignorancia y humillado ante tamaña muestra de sapiencia ajena, así que en directo pasó a llamarse síncrono y en diferido ahora se decía asíncrono. Grandilocuencitis aguda.

Háganme caso, era realmente epatante la elaboración de los discursos y argumentaciones de los grandes expertos del sector. A mí a veces me daban ganas de meterme en los foros a exponerles los improperios que surgían de mi duodeno, pero consciente de que de hacerlo no me ajuntarían en la vida, optaba por la cobarde prudencia mientras mi pobre víscera se iba autodigiriendo ella solita. Corrieron ríos, mares, océanos de bits en los diversos sitios digitales, producto de las envidiables mentes de los gugús del sector, grandes expertos del mundo mundial en juntar palabras para parecer que se dice y sabe algo, ensalzando una u otra tendencia mediante vastos y complejos análisis. Así, como lo oyen, lo de dentro seguía manteniendo una trascendencia pareja al independentismo kaleborroka de Villanueva del Pardillo, provincia de Madrid; lo realmente importante, trascendental si me apuran, era si la formación era síncrona o asíncrona, porque eso de juntar a todos los sufridos alumnos a la misma hora era complicado. Mira tú.

 

TUTORES DE SEGUIMIENTO

Pocas veces un eufemismo dijo tanto de quien lo utilizaba y defendía. A estas alturas era tan patente el fracaso de la inmensa mayoría de los planteamientos, vista la nula aceptación que el convicto mercado de la formación empresarial mostraba por los maravillosos productos que doctos personajes habían parido, que se creó la figura del Cobrador del Frac formativo. Se trataba de un impertinente individuo que te da la brasa a diario porque pasas olímpicamente de hacer un curso que tu empresa –sabedora de que no valían para nada, o incluso no, que los hay de Atapuerca– había comprado porque el comercial le caía simpático y le invitaba a dar charlas en eventos para dar lustre a su vanidad (de vano, vacío). Imagino que alguna mente calenturienta, temerosa porque se le acababa el chollo, porque el castillo de arena se empezaba a desmenuzar por los cimientos, rezaría para que El Caudillo intercediera imponiendo un poco de orden en este estúpido rebaño de gente incapaz de valorar las joyas que sus privilegiadas neuronas gestaban y alumbraban.

Así que si no te daba la gana hacer un estúpido curso que no servía absolutamente para nada bueno, tenías que andarte con ojo, porque además de la nadidad que contenía, el fabricante había incluido en el precio un delator para contarle a tu jefe que eras un sujeto irresponsable, un burdo necio incapaz de aprender nada. Y menos de desaprender (juas!). Como las actuales agencias de recobros, pero en plan buen rollo, con mucha empatía (rejuás!)

 

REUTILIZACIÓN DE CONTENIDOS

Ya tenemos plataforma, funciona de maravilla, no se nos despista un alumno, una tarea, ni una conversación pendiente con el profe, pero como vendemos menos que un comercial de Bo Frost en el Polo Norte, hemos reducido plantilla, no nos renuevan las pólizas de crédito y ningún inversor –necios!– quiere arrimarnos algo de oxígeno, vamos a ver si mantenemos algún cliente de esos con los que tenemos buen feeling, digo empatutía. A la desesperada, aunque nos pida algo que no tenemos.

Porque tenemos de todo, que nunca hay que decir que no; así que si se da la circunstancia, que ya se sabe que los clientes son muy tocapelotas y se les ocurren verdaderas barbaridades, se lo compramos a la competencia y así nos aseguramos que nuestra oferta de programas formativos es tan variada como una tienda de chinos, todo a cien de aquellos tiempos. Cártel creo que se llama a esto, en comandita con sindicatos, patronales y algún que otro partido político. A estas alturas, en plena crisis laminadora de lo inútil, la compasión con el próximo, aunque sea el enemigo, el hoy por ti y mañana por mí, permitió seguir respirando a algunos mientras se devanaban sus impagables sesos en la búsqueda del siguiente paso de su despavorida huida hacia adelante.

 

BLENDED-LEARNING

Algún lumbreras grandilocuencista aficionado al güisqui de importación se debió dar cuenta de que si la gente se olvidaba de lo que le habían explicado el fin de semana en un curso presencial –en cristiano, que no servía para nada, o que los usuarios eran lisa y llanamente borderlines a juicio del excelso docente– había que montar un sistema online para que aprovecharan las maravillas que explicaban los expertos en dar cursos online para aprender a montar en bici. Y viceversa. Así que concluyeron inteligentemente: si ni lo uno ni lo otro valen para nada por separado ¿por qué no lo juntamos a ver si así? ¿Pueden adivinar en qué se pasaron los años sucesivos enredando los grandes y pequeños gugús del sector? Pues eso mismo. Y además cobraban por las dos cosas, poco, pero cobraban, y además como vendían de todo como en los chinos, algo tenían para comer.

 

GAMIFICACIÓN

No me digan que no es brillante. Los mismos de las cafeterías virtuales llegaron a la obvia conclusión de que si los churumbeles se pasan el día jugando a la Play, eso debe significar que jugar mola, así que ¡gamifiquemos la formación! Claro que no pensaron, como en los inicios de la formación en vídeo, es que si te gusta el juego, juegas, pero si no te gusta, ya te pueden poner vídeos eróticos de Mónica Belluci en una pantallita simultánea, que te aprenderás la ubicación de sus lunares, no las bobadas que tratan de hacerte meter en la mollera.

¿Se habían dado cuenta? No me vengan ahora con que con esto sí que han pretendido tomarnos por críos con dificultades escolares, porque llevan años haciéndolo con los chismes anteriores y no han dicho ni… ¿Cómo hacen las merluzas macho?

 

FORMACIÓN 2.0

Aquí reconozco que ya me perdí. Esto debe ser algo relacionado con eso llamado aprendizaje colaborativo. Es decir, como a estas altura la gente hasta se reía de los gugús estilo Punset y de sus fantasías, ¿qué os parece si además de pagar, os montáis los contenidos vosotros solitos?

Oye, no me digas que no mola mazo, es muy democrático, pro diálogo, participativo, solidario, social, guay, wiki… y como lo que mola hoy en día es eso, igual resulta que la gente no pasa de nuestra plataforma y se lía a desarrollar contenidos, con lo que podemos mandar al paro a nuestros ilustres sabios, que nos salen muy caros.

Además, a todo el mundo le mola aparecer por ahí como experto, que su nombre figure en los créditos y pueda actualizar su perfil en Linkedin para que sus contactos le feliciten por su nueva competencia, quizá incluso algún día llegaría a ser un experto reconocido, le hagan la ola en los saraos… ¡Incluso podría llegar a gugú! The macho dominante never dies, como los viejos rockeros. Y en cuanto a esas féminas…¿se imaginan cómo se hinchan de orgullo sabiéndose superiores a los odiados acaparadores de puestos directivos?

Pero claro, tampoco puede funcionar. Porque al final ¿quién es el que decide qué se queda y qué se borra? ¡Ya están el típico chulopiscinas que se cree que tiene razón por ser más guapo o tener mejor coche y el típico feo manipulador que confunde autoestima con conocimiento! ¡Siempre tienen que quedar por encima! O la histérica descorticada que para ganar una batallita y que figure lo suyo en lugar de lo tuyo, te acusa de carecer de inteligencia memocional, pecado capital como bien sabemos. Un poco como ocurre en la Wikipedia: los que más tiempo libre tienen para escribir artículos normalmente es porque no trabajan, porque no deben valer para mucho aunque hoy en día haya muchos válidos en el paro, así que pueden imaginarse quién anda fijando doctrina histórica, económica, política, social, religiosa, filosófica… en la famosa enciclopedia. Justo, los votantes del coletas.

 

MOOC 

Me van a perdonar, a estas alturas se habrán dado cuenta de que, siquiera por viejo más que por diablo, se supone que sé un poco de estas cosas, pero sigo sin tener ni idea de qué va este asunto que tanto me recuerda a la onomatopeya que usan los ilustradores cuando un personaje resfriado se suena los mocos en los tebeos. Y como pueden suponer, llegados a este punto, me importa un pimiento qué se le ha ocurrido al lumbreras de turno para seguir manteniendo alguno de los palos que todavía le quedan en pie del sombrajo. Me da que no es más que una más de las zancadas de esta imparable huida hacia adelante del sector. Ya, ya sé que alguno dirá que no tengo ni idea de lo que hablo, aunque la realidad no le ha dado precisamente la razón hasta el momento, y no sé por qué razón o mérito habría de tenerla en el futuro.

 

OTROS

Quizá echen de menos que destripe el m-Learning, los PLS, la formación TV, el Big Data, la Realidad Aumentada y concretamente las Google Glass para la formación, y otras brillanteces semejantes, pero con saber que lo que discurrirá por esos canales es lo mismo que siempre, es suficiente.

 

 

CONCLUSIÓN

Creo que he repetido suficientemente la causa de la debacle de la formación en general y del e-learning en particular. Se han estado haciendo las cosas muy mal en el sector, se ha estado aprovechando para ganar muchísimo dinero, haciendo muchísimo daño a la evolución cognitiva humana y frenando la innovación, casi matándola.

No le deseo mal a nadie, ni mucho menos que nadie pierda su trabajo, pero están recogiendo lo que han estado sembrando durante mucho tiempo.

Espero que les sirva de lección.

Aunque lo dudo.

 

 

Twitter: @rabiesan

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  1. Juan Carlos
    23/06/2014 en 15:58

    Y según tú, ¿cuál es la solución?

    • 23/06/2014 en 16:01

      Si te lo dijera, tendría que matarte después ;-)

      Antes de un mes haré “algo” pública mi propuesta.

  2. Vinícius Corrêa
    27/06/2014 en 02:04

    Acuerdo con usted cuando hablas del deslumbramiento y de los motivos equivocados por se hacer una búsqueda tan entusiasta sobre la inovacion en la educación. Sin embargo, no si puede cerrar los ojos para esa nueva generacion de niños que hoy se refieren de manera diferente a la sociedade. Creo que nosotros, hablo aca de los profes, debemos nos engranar para nos conectar con ellos y tener la capacidad de tranformalos través de una educación de cualidad. Si lo hago través de un juego, de um MOOC, de un libro, o todo junto, lo important es que lo haga de la manera mas eficaz y comprensible para el estudiante. O no?
    En lo desarollo del proceso educatico ciertamente se hay introducidos muchos conceptos erróneos, todavia, hoy es muy important repensar a fondo las metodologías de enseñanza en las clases para lograr exito en lo proceso comunicativo con los estudiantes en los próximos 5, 10, 20 años.
    Estoy muy curisoso para conocer sus puntos sobre las mejores maneras de cambiamos, o no, el futuro de la educación.
    Saludos del Brasil, Vinícius Corrêa

    • 27/06/2014 en 18:46

      Por supuesto, Vinícius, lo deseable es hacerles más fácil el proceso de adquirir conocimientos y habilidades. Lamentablemente el e-learning no ha sido capaz de responder a esa necesidad de los niños. Hasta el momento,

      Por fuera del e-learning ya hay modelos interesantes, pero dentro yo no conozco ninguno. Haber puesto el foco en los asuntos que destaco en este post ha hecho prácticamente inútiles todos los intentos para el propósito de ayudarles.

      Pero lo que ha ocurrido es lógico, porque el concepto e-learning ha atraído a miles de inversores arrastrados simplemente por una moda y la seguridad de un retorno a sus inversiones. El e-learning debe morir para permitir la innovación de la que surjan los nuevos modelos que entrenen a las personas para llegar a tener supermentes.

      Esperamos poder hacer pública nuestra propuesta antes de un año. Previamente necesitamos cerrar el capítulo de la financiación del proyecto, que aún está abierto.

      Un saludo muy cordial desde España

      • Vinicius Correa
        27/06/2014 en 20:28

        Gracias por su respuesta. Ansioso espero por su propuesta. Yo trabajo en esta área en una universidad importante y siempre es bueno tener un contrapunto coherente. Si usted tiene planes de venir a Brasil, que hagame saber. saludo!

        • 28/06/2014 en 00:26

          Gracias a usted, Vinicius. Hombre, no tengo planes inmediatos, pero si le interesa a su universidad iría encantado, no conozco Brasil ;-)

          Buen fin de semana

          • Vinicius Correa
            30/06/2014 en 16:07

            Despues de mirar su propuesta volveremos a hablar. Hasta pronto!

  3. Mariano Bailly-Bailliere Torres-Pardo
    09/07/2014 en 21:57

    Llevo en esto desde el 2000. Si alguien me acusa de haber escrito esto juraré no haberlo hecho, pero ¡qué ganas tenía de que alguien señalara que el Emperador va desnudo!
    La pena es que, cuando señalas con el dedo, la mayoría va a fijarse en el dedo y no en lo señalado.
    Me alegra haberte descubierto :)

    • 10/07/2014 en 13:04

      Jajajajaja, me alegro, me alegro yo también.

      Y también me alegro de que ya empiece a reconocerse y divulgarse la realidad de lo que ha estado ocurriendo, aunque haya feroces resistencias. La suerte es que con un sector humillado y con una recuperación a la vuelta de la esquina, va a haber más de uno que se sume al carro -por fin- de fabricar productos y servicios para mercados libres, no cautivos.

      El modelo Coca-Cola, que la gente compra porque le da la gana, será el que determine finalmente qué vale y qué no. Es la evolución.

      Muchísimas gracias por tu comentario y ánimo, cada día que pasa somos más.

  1. 23/06/2014 en 11:53
  2. 23/06/2014 en 11:57
  3. 23/06/2014 en 13:22
  4. 23/06/2014 en 13:26
  5. 23/06/2014 en 14:16
  6. 23/06/2014 en 15:36
  7. 23/06/2014 en 15:49
  8. 25/06/2014 en 13:36
  9. 15/07/2014 en 14:32

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