Sin palabras
O casi. Así les va, perdiendo el tiempo en tonterías en lugar de mejorar la calidad de la enseñanza.
Tweet del Diharío de Zebiya, hoy 07-02-2013
Messi Balón de Oro, Cristiano segundo. Vettel campeón del mundo, Alonso segundo. Red Bull y el Barça ganadores de todo lo ganable.
Hoy también me voy a meter en un cenagal, pero en este caso futbolístico. Tenía ganas hace tiempo de escribir esto, pero hasta ahora no tenía suficientes datos que respaldaran la opinión de un no experto en fútbol para hacer una entrada atractiva para usted, lector. Nunca he sido aficionado al fútbol, sólo he ido una vez en mi vida a un campo, el fenecido Anoeta de San Sebastián, hará unos cuarenta años, ocasión en la que el Orense le atizó un 0-3 a la Real Sociedad para regocijo de mi padre, orensano de nacimiento. Lo demás, partidos importantes muy esporádicamente en televisión, la temporada pasada media docena. Lo justo para ver lo que había que ver.
Sin embargo, por mi condición de licenciado en Ciencias de la Actividad Física, sé bastante de anatomía, de biomecánica y esas cosas, lo que me permitió ya hace tiempo desarrollar la tesis de que el brillante y merecido ganador de su cuarto Balón de Oro, Leo Messi, puede ser el ganador de todos los balones de oro de aquí a la eternidad, pero su mérito es el mismo que el de Sebastian Vettel en este pasado mundial de Fórmula 1 (2012).
Messi puede ser considerado el mejor jugador de fútbol del mundo, pero no sé si lo sería si las circunstancias hubieran sido otras, de hecho lo dudo mucho. En todo caso, lo que es evidente para cualquiera que tenga ojos en la cara, es que Cristiano Ronaldo es mucho mejor deportista que él. No quiero restar todo mérito a Messi, que parece un buen tío, aunque un poco corto intelectualmente (y no digo que Cristiano sea un prodigio de inteligencia, porque no lo sé), algo que ha puesto de manifiesto con sus últimos ridículos catalanistas, sino ser lo más justo posible, porque uno debe examinar las realidades importantes de la vida para no ir como Vicente, donde va la gente. Me explico:
Los números de 2012 de Más Allá de la Formación
Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.
Aquí hay un extracto:
4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 18.000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 4 Film Festivals
Cómo NO funciona la mente (1): la idolatría de la neurona
Para despedir el 2012, Año de la Neurociencia en España, qué mejor que una entrada clave para entender las causas que impiden su evolución, las que la mantienen en un incomprensible atraso con respecto a otras ciencias y técnicas.
Y el principal lastre que arrastra la neurociencia, paradójicamente, es la propia neurona. Verán, señores, no se puede entender la mente pensando en términos de neurona, ni siquiera de redes neuronales. Así es imposible. Como lo leen. Llevándolo al extremo de una mente conspiranoica parecería que la propia postulación de esta efemérides es la trampa de los poderes ocultos para que todo el mundo siga confundido, para que todo siga como está, pero si los postulantes están tan enmarañados como su propia estructura neural, no creo que la cabeza les dé para tanto.
Pretender que a través del estudio de las neuronas pueda llegar a conocerse el funcionamiento de la mente es tan estéril como pretender entender las enfermedades a través de sus síntomas, sin tener en cuenta sus causas, algo obvio para cualquier persona y más aún para un médico o un científico. En una próxima entrada les ofreceré más ejemplos comparativos.
Las razones de esta confusión que tiene desviada la atención de la mayoría de los investigadores del mundo hacia un callejón sin salida son varias. Además de que la la neurociencia todavía está muy teñida de la psicología más rancia y del movimiento new age claramente triunfadores en el asunto comercial -ya saben, todas esas cosas se venden porque ninguna funciona-, la primera razón consiste en que la vida tiene sus inercias, y la universidad, la investigación y las personas que las conforman no son invulnerables a esa ley; además existen infinidad de dotaciones presupuestarias para mantener el trabajo de muchos especialistas fundamentado en el estudio de las neuronas y sus conexiones, entre fondos privados, subvenciones y ayudas.
Cartas a Paula. La muerte (1) y el bienestar con uno mismo.
Verás, hija, salvo raras excepciones, la gente tiene mucho miedo a la muerte, y normalmente quien no le tiene miedo es porque se niega a pensar que algún día se vaya a morir. Hasta que el momento ineludible se avecina implacable.
El caso es que muy poca gente acepta que se va a morir, y como te decía antes, la mayoría de los que afirman haberla aceptado mienten, simplemente sucede que no se atreven a ponerse a pensar más de cinco minutos sobre la mayor certeza del ser humano; si no la única. Como mucho preguntas sin respuesta fiable en alguna noche de esas en las que nos da por la melancolía o el terror en las que alguien saca a relucir el asunto de la chica de la curva.
Pero es que igual no es un cenagal, vaya usted a saber, y ellos nada, erre que erre, negando la fuente de su mente, de su pensamiento, de su personalidad, sus ideas… en lugar de acercarse a explicaciones que tranquilizan a la gente, a mucha gente. Los pobres vanidosos se hacen los listos, como si tuvieran remota idea de algo, y se lían a despotricar contra las bases de sus ideas, saliéndoseles el duodeno por la boca. ¡Cuánta visceralidad y qué poca racionalidad! Claro que, con la sociedad del bienestar, la inteligencia (m)emocional y estas cosas, a casi todo el mundo se le ha reblandecido el seso.
Nadie; nadie en el mundo sabe, a ciencia y cierta, qué hay después o si ni siquiera hay nada, si todo se acaba aquí y todas esas cosas que suelen decir los que muerden la mano que les da de comer, la que les protege, la que les ha hecho ser lo que son, personas que viven en el cómodo mundo civilizado y no, por ejemplo, muertos de hambre en la India, África o Corea del Norte.
El nacionalismo y la suspensión de mi cuenta en twitter
Como es del dominio de los lectores de mis post y seguidores de mis tweets (que no seguidores míos, a ver si somos un poco más maduros y no caemos en el esperpento), el support de Twitter suspendió mi cuenta la noche anterior a las elecciones autonómicas catalanas del 25N. Las razones fueron estas: “Esta cuenta fue suspendida por el envío de múltiples mensajes no solicitados por medio de @respuestas y/o menciones. Estas funciones están pensadas para facilitar la comunicación entre personas en Twitter. Twitter monitoriza el uso de estas funciones para asegurarse de que están siendo usadas para este propósito, y no de forma abusiva. Usar cualquiera de estas funciones para enviar mensajes no solicitados a varios usuarios o de forma malintencionada, es considerado un abuso que resulta en la suspensión de la cuenta“
Veamos, a día de hoy (27-11-2012), y desde mi primer tweet el 2-12-2011, hace casi un año, y hasta la suspensión temporal de mi cuenta el 24-11-2012, había publicado 1.331 tweets, lo que arroja una media aproximada de 3,65 tweets/día, incluyendo el día de autos.
Cartas a Paula. La mente (temas menores). El "cerebro estomacal". La ciencia también está contaminada.
Hoy te voy a hablar de un tema menor, pero importante. Sí, hija, bajo la protección del elevado palio de La Ciencia se hacen y dicen muchas sandeces. Luego los científicos ponen el grito en el cielo porque no tienen fondos o porque les reducen las ayudas públicas -las que pagamos todos, queramos o no- para eso que llaman investigar, que, como el trabajo, normalmente no es más que un juego… de mayores, por el que te pagan. Lo que ocurre es que algunos jueguecitos producen cosas útiles, otros son sólo jueguecitos.
Como me has dado plantón -bien justificado- para comer juntos hoy, he estado en el Vips ojeando algunas revistas para hacerme compañía mientras comía en el restaurante habitual. Cada día me gusta más comer solo por ahí, algo que antes no podía soportar; es lo que tiene haber conseguido estar a gusto piel adentro, con uno mismo. Y hete aquí que, después de comprobar que en las de coches no había nada que me interesase -al final, mejor leer algo intrascendente que te guste y no sea dañino para mi ñoño duodeno que leer bobadas, como me pasa con el fútbol, las motos y la F1, que es casi lo único que veo en TV-, he cogido esperanzado una nueva de Mente y Cerebro, a la que en tiempos estuve gustosamente suscrito y que hoy no dice más que bobadas no ya inútiles, sino perjudiciales para el sentido común. ¡Qué bajón!. ¡Y yo que esperaba presumir de intelectual con pinta de sicario malote -como dicen tus amigos-paseando con la revista en la mano! El anterior número era igualmente un desperdicio de árboles, despiadadamente talados para nada, y tampoco lo compré. Mejor hubiese sido destinarlos a papel higiénico. Al final me he comprado el periódico que hoy estrenaba formato, a ver qué tal, y me ha gustado. Ya sabes, La Gaceta, que no voy a esconder que lo leo sino todo lo contrario, igual que no escondo sino todo lo contrario que me he pasado veinte años leyendo El País. Rectificar es de sabios, aunque mis limitaciones no me permitan llegar a tanto.
A lo que te iba: o la revista era un número atrasado reutilizado a causa de la crisis o disertaban otra vez de esa suerte de cerebro estomacal, intestinal o lo que sea, del que ya hemos hablado alguna vez tú y yo, como cuando te hablé del corazón. No daba crédito, Mente y Cerebro, filial de Investigación y Ciencia, se ha convertido en una Psychologies o una Redes cualesquiera. Vamos, como el Diez Minutos pero en intelectual. Fíjate, argumentaban en el artículo que eso que llaman cerebro visceral es sin ningún género de dudas una especie de extensión del cerebro. Sí, sí, del de la cabeza, y lo es porque resulta que tiene una salvajada de conexiones neurales, especie de cuerpo calloso que conecta cabeza y ombligo. Si no me lo hubiera esperado habría comprado en el mismo Vips un abrecartas para cortarme las venas allí mismo, pero como no era la primera vez que leía semejante disparate y temía que relacionasen mi inexplicable suicidio con el deshaucio de la que fue mi casa -que tampoco es para tanto pero urge una reforma legislativa en profundidad, y en ello están-, me he limitado a mirar las ilustraciones y sus pies de foto con la esperanza que siempre se cumple de encontrarme la inevitable sandez de manual con la que generar el suficiente ácido clorhídrico para destrozarme la mucosa gástrica. Masoca que es uno.



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