Mundo anti-socrático: Nadie se huele su propia mierda

Santiago Barrero:

Repartiendo más leña al coaching

Originalmente publicado en Humanismo y Conectividad:

“La ignorancia frecuentemente proporciona más confianza que el conocimiento”
Charles Darwin

“Uno de los dramas de nuestro tiempo está en que aquellos que sienten que tienen la razón son estúpidos y que la gente con imaginación y que comprende la realidad es la que más duda y más insegura se siente”.
Bertrand Russell

“Al menos el 80% de la población piensa que esta entre el 20% más inteligente.”
Principio de Meta-Pareto

Parte de mi actividad destinada a “perder” mi tiempo libre lo insumo en reflexionar, casi en clave resentida, sobre el devenir de nuestra civilización. En esa línea, y fruto de ese tiempo diletante, concluí resumiendo que:

¿Será que la ignorancia es una nueva fuente de poder? Si, ciertamente, vivimos en…

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Qué es una emoción y qué la razón

laberinto y heurístico - Más Allá de la FormaciónA muchos profesionales en general y a los de la mente en este caso particular, les encanta manejar términos sofisticados para distinguirse, aunque en general ello constituya una evidencia de su incapacidad para comprender –y por tanto para explicar– cómo funciona la mente. Ya hemos hablado en otras entradas acerca del lastre que suponen la psicología, la pedagogía, incluso la filosofía, y ahora el coaching y todo el ejército constructivista new age para comprender el cerebro; aunque la neurociencia se esfuerza en alcanzarles. Y no digamos cuando tratan de obtener más relevancia social utilizando buzzwords como herramienta de marketing. Es el caso del fuzzword emociones.

Créanme que no exagero si afirmo que la práctica totalidad de las personas, profesionales del ramo incluidos, desconocen realmente el significado del término. No me refiero simplemente a lo que dice el Diccionario de la RAE –eso debería estar al alcance de cualquiera, pero me juego un dedo a que ni idea– sino a comprender completamente de qué se trata, de cuáles son sus relaciones con otras categorías de la mente, horizontales, verticales y en red, lo que permite discernir por comparación las características comunes y diferenciales entre unas y otras. Por ejemplo, quien no sabe distinguir entre la realidad llamada compasión y la llamada misericordia, no sabe nada acerca de las emociones, sólo tiene un batiburrillo mental y el mantra buenista en la punta de la lengua, presto a cortar conatos de discrepancia. Hagan la prueba si quieren hacerles pasar un mal trago, nunca falla; ahora, ni sueñen que les harán reflexionar o avergonzarse, pasado un momento de zozobra se recomponen y salen por la tangente magistralmente.

Los profesionales con una titulación mínimamente relevante académicamente –aunque cada vez menos porque los coaches les han comido la tostada hasta que han comprendido que si no puedes con el enemigo quizá convenga unirse valerosamente a él–, psicólogos normalmente, utilizan expresiones metafóricas –de las que carga el diablo– para referirse a algunos asuntos que no comprenden del todo, cultismos como por ejemplo el concepto “Heurístico”.

Un heurístico es un atajo de la mente, un camino más rápido para acceder a algún recurso. ¿Habían oído alguna vez el palabro? El lexema deriva del griego “heur”, y significa seguir, buscar. Con esta etimología podemos comprender que un heurístico de la mente es el camino más corto, sin pérdidas de tiempo y recursos, que sigue la información que recibimos procedente de la realidad hasta determinadas áreas encefálicas para satisfacer una necesidad concreta por medio de la acción. Pues bien, una emoción es un heurístico subconsciente del sistema nervioso, como muchos otros, y entre ellos eso que llamamos razón. Analicemos con más detalle el asunto:

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El futuro del e-Learning

Sálvame de Luxe - Más Allá de la FormaciónDecía un tipo con barbas allá por el año 0 de nuestra era que quien no conoce la historia –del e-Learning en este caso– está condenado a repetirla. Y más si la niega.

Y en eso estamos en este paradójico momento de la historia en el que no se estila buscar la verdad sino tener razón, y en el que cualquiera dice sin arrobo –al contrario– que todas las opiniones son respetables, lo que nos deja en la más pura animalidad, la ley del más fuerte, de quien los tiene mejor puestos, más influencia, dinero, y/o –que es lo más frecuente– menos capacidad de sonrojo. No les explique que la asertividad y la autoestima no correlacionan con nada, no lo van a comprender.

Nos encontramos con un gran sector productivo –es un decir– casi extinguido, prácticamente sólo sostenido por regulaciones gubernamentales que ya sabemos, desde los tiempos del FORCEM, que han servido fundamentalmente para financiar algunos partidos políticos y sindicatos –sin equidistancias– que ejercen de intermediarios entre los fabricantes o expendedores de soluciones formativas y el paganini ciudadano de turno.

No, no es que España padezca un problema de economía sumergida, sino que a ésta salvífica lacra –en tiempos de crisis, economía de guerra– se le suma un cuantitativamente gran sector que, con el pretexto de lo social y del buen rollito, ha vivido del cuento chino a costa de los de siempre, usted y yo, los que pagamos sí o sí nuestra cuota de formación para que a cambio nos den gato por liebre. A la mayoría de españoles se les ha convencido de que eso de quitarles un trozo de salario para financiar la formación es algo bueno para ellos mientras los que reparten las estampitas del timo se parten de la risa –de nosotros– trasegando gintonic connaiseur. La solución es difícil, porque como en el fondo seguimos pensando que el dinero público no es de nadie, centenares, miles de curritos y parados han estado firmando más horas de formación de las que han realizado o cursos que ni han visto, mientras tildan de casta corrupta a todo hijo de vecino… que le caiga gordo.

Es el caso del corruptillo corto de inteligencia de manual, que hace mal sin siquiera beneficiarse, en contraste con el corrupto listo que se lo lleva crudo. Todo por La Causa. Y un grano no hace granero, pero ayuda al compañero. A pesar de los pesares albergo la esperanza de que los escandalosos escándalos –discúlpeseme la justa redundancia– que se están desvelando contribuyan a limpiar toda la basura que hemos ido acumulando para estabilizar el sistema a base de tener calladitos a más de dos, mariscadas y cruceros de lujo mediante, mientras mantienen en ebullición el caldo de la Guerra (Civil) Fría, otra vez de hermanos contra hermanos, para beneficio a corto plazo de los mismos y perjuicio a medio y largo de todos. Y para el fin de ganarla, el ejército de estultos que hiperpuebla la piel de toro no repara en medios, incluso el de la propia destrucción. Y es entonces cuando uno se pregunta: siendo tan guays ¿por qué no se les ha ocurrido un curso de formación de reconciliación nacional? ¿De tolerante empatía por encima de diferencias ideológicas? ¿De aplicar maravillosa la inteligencia emocional al odio ya pocho, más que rancio? ¿De sumar en lugar de dividir? ¿De ver más similitudes que diferencias? ¿Porque se les acabaría el chollo? Como dijo aquél cuyas vísceras dictaban sus pensamientos: Nos conviene que haya tensión.

Pero no piensen que esta entrada de este tan modesto como molesto blog, casualmente –aunque yo preferiría decir que causualmente me lo dieron bautizado– de nombre Más Allá de la Formación, es un panfleto ideológico, tranquilos. Lo que precede es importante para entender por ¿odiosa? comparación los cambios que se avecinan inexorablemente en el sector de la formación, presencial y online –u blended– y cómo este flagrante despropósito dejará paso a una nueva etapa de la humanidad, más sensata y justa, mucho menos desorientada. Lo que hemos sufrido ya no podrá ocurrir nunca más, al menos en España y en otros países de medio civilizados como el nuestro para arriba. Tampoco crean que es grandilocuencia el arriesgarme al vaticinio; piensen, por ejemplo, si hace 30 años alguien nos hubiera dicho –y había quien lo hacía– que llevaríamos un smartphone en el bolsillo con toda la inmensidad de posibilidades que ello implica. Le hubiéramos recomendado un psiquiatra, por flipao, aunque tuviera más razón que un santo. Así que me arriesgo gustoso a que me aticen el mismo calificativo y arrieritos somos; porque, señores expertos, el futuro de la formación está más allá de la formación, inevitablemente, y si me hacen caso un rato más, les explicaré los porqués y los cómos.

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Las neuronas

¿Son sólo columnas estructurales y cables eléctricos y de comunicación?

¿Intervienen en la formación del pensamiento?

La ciencia avanza a paso seguro en el conocimiento de las neuronas.

 

Sí, señores neurocientíficos, La Tierra es redonda.

Astrocito-Indi entre neuronas - Más Allá de La Formación

Los astrocitos (indis) no son las únicas células importantes en nuestro cerebro, aunque decupliquen en número a las neuronas. De acuerdo con la doctrina tradicional, las neuronas desempeñan únicamente funciones de asistencia a los indis (así llamados por ser individuos diferentes y únicos, como las personas). Durante toda la vida, las neuronas proporcionan el canal de comunicación a larga distancia entre los indis alejados entre sí en las diversas regiones encefálicas, y es a través de ellas que reciben información del exterior e interior mediante los órganos de los sentidos. En sentido inverso, eferente, las neuronas transmiten las decisiones de los indis a los elementos encargados de ejecutar funciones, por ejemplo a los músculos.

La investigación más reciente nos obliga a modificar el cuadro. Es más que probable que las neuronas aporten su grano de arena al procesamiento general de la información por parte del sistema nervioso.

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La historia del e-Learning en España

Les aliviará saber que en la crítica de hoy no me voy a referir a la pandemia de la Inteligencia Memocional, una de cuyas dramáticas consecuencias describe Pérez Reverte brillantemente y cuya carga viral transversal también ha impregnado la formación online o e-learning. Eso si no son el mismo perro con distinto collar. Tampoco es que tenga cualidades proféticas, porque no hay que ser un genio para haberse dado cuenta de que esto iba a terminar así necesariamente, si se miraba desde fuera del bosque, con la suficiente objetividad. Pero ¿a quién le importa la objetividad si se está haciendo rico y famoso, aunque sea pan para hoy y hambre para mañana?

El caso es que ya hace casi diez años advertía contrariado que las tendencias del sector de la formación online eran como pegarse tiros en los pies, y que lo terminarían pagando cuando el sector se derrumbara y dejara a muchos sin poder seguir pagando las letras del Cayenne y el chalé en Pozuelo. Y creo que hasta soy capaz de recordar los primeros movimientos, y los siguientes. Voy a enunciarlos para recordar a más de dos qué es lo que han estado haciendo, la nula o negativa utilidad de su trabajo. Advierto que me refiero sólo a las soft skills, a lo psicosocial. Empezaremos por la parte tecnológica.

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Consecuencias de la Inteligencia Emocional

Luego no me digan que no lo advertí lo suficiente. La Inteligencia (M)Emocional es una estrategia para convertir al ser humano…

 

 

Si quieren más pruebas de las que ya les he dado, no dejen de leer esto.

Qué es y cómo funciona la mente (IV) Nivel funcional básico (I)

motivo - objetivo - Más Allá de la FormaciónAnte el superlativamente increíble desvarío que reina en el mundo de la neurociencia, y por extensión en todo lo que toca la mente –como la psicología, el coaching, la PNL, el eneagrama, la gestalt, el mindfulness, la inteligencia (m)emocional, el movimiento del liderazgo y la empatía… curiosamente hijos del mismo padre–, y en todos los que contaminan con su demencia, voy a tratar de contribuir al avance de su conocimiento y comprensión esbozando un prototipo de modelo funcional de la mente, una versión beta modificable con las aportaciones de quien lo desee, para entender sencillamente cómo funciona. De esta forma, será más fácil acertar con los métodos para su optimización y orientar entre todos a este desnortado sector.

Y para empezar hay que entender que, reduciendo al mínimo las opciones, a lo puramente esencial, podremos acordar que la mente humana existe para cumplir un objetivo. Uno o varios, pero objetivo al fin y al cabo. Y aquí nos tropezamos con el primer problema, la contaminación que la psicología y la pedagogía en sus versiones oficiales y new age han generado sobre el concepto motivación, del que hablaremos en profundidad en otro momento.

Si no me equivoco, el objetivo siempre es un motivo, impepinablemente. Del verbo latino movere, si no hay movimiento, acción, no hay objetivo. Podremos llamarlo de otra forma: fantasía, anhelo, deseo, onanismo mental… pero no objetivo. De modo que vamos a centrarnos en la acepción de objetivo como motivo suficiente para que nos apetezca pagar el coste de oportunidad de no hacer otra cosa. Ya sé que lo dejo un poco en el aire, pero como me conozco, no quiero hacer una entrada kilométrica, aunque seguro que al final me sale un tocho, así que repito que hablaremos más de eso llamado motivación en otra ocasión.

Y del motivo/objetivo, la principal razón de existir de la mente, surge el resto del sistema básico de la mente cuya definición sigue a continuación.

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