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Ponga un jeta en su equipo

 

Mira que somos ilusos con el rollo del trabajo en equipo. Vale que casi todo se puede mejorardomund en alguna medida. ¿Pero para qué tanta monserga? Desde el colegio ya empieza a institucionalizarse la dichosa figura, aunque al final, cuando toca hacer algo en grupo, siempre están los que se pegan la paliza trabajando y el escaqueado de siempre. ¿No sería más fácil ponerle solito que obligar a otros a comerse el marrón? Yo hasta le daría un sobresaliente para que nos dejara en paz a todos. Se le acusa de egoísta, de vago, y últimamente de de incumplir uno de los mandamientos de la Ley del Buen Progre: ser solidaro. En mis tiempos se hablaba de caridad y algunas veces también era obligatoria, como ahora; sobre todo cuando los del Domund traían las huchas para los chinitos, que hoy se acaban de comer a Japón por las patas cuando antesdeayer necesitaban de nuestra limosna para jalarse un plato de arroz blanco a palo seco. Vale, necesitaban llenar la panza, ¿pero necesitan comer –y vivir como si valieran para algo– de mis impuestos los de la cultura (realmente los del espectáculo), los sindicatos, algunos políticos y demás parásitos sociales? ¡Pero si Cáritas les da de comer sin necesidad de rezar ni nada!

A veces pienso –no sé si me darán la razón– que la clave del progreso es la fabricación de bienes innecesarios. Sí, pónganse a reflexionar, son bienes, no males: si sólo comprásemos cosas necesarias, el 90% de la población no tendría trabajo, y no lo digo con segundas, pero dicho queda. Por ejemplo, hoy estoy otra vez achicharrándome los muslos y territorios aledaños con el dichoso netbook al lado de mi contraria, que ronca plácidamente mientras yo me quedoaston-martin-one-77-1-1024x682 estéril para los restos por amenizarles a ustedes un rato las vacaciones. ¿Lo necesito? ¿Me es imprescindible? No, es simplemente cuestión de comodidad, como la almohada viscolástica con aloe vera que mi madre quiere encasquetarme. Pero si nadie la usara ¿de qué iban a vivir los que la fabrican y sus familias?. Hasta hay quien dice que los caprichos del Sultán de Brunei mantuvieron durante muchos años viva la fábrica de Aston Martin. Yo, si tuviera tanto dinero como el chinorri feo éste, me los compraría por docenas hasta llegar a los cinco mil pepinos que guarda en sus garajes. Me precio de ser tan fan de la marca que me caen simpáticos hasta los sobrinonietos de sus trabajadores. ¡Que no les falte de a esos churumbeles!

Y si uno se para a pensarlo, realmente aquellos más aptos para el trabajo en equipo son los más egoístas, mucho más que los aprovechateguis: son más eficientes de lo normal porque saben que les beneficia, porque tienen que compensar la dosis de ineficiencia que añade a la tarea el elemento en discordia, que no es que sea egocéntrico, sino simplemente un jeta. El  caracemento sabe que los demás no se van a ir de la lengua con su escaqueo, o que el profesor va a mirar para otro lado si alguien se chiva, que bastante tiene con aguantar a los insoportables hijos de los demás –venga, acéptalo, los tuyos y los míos, que tú como padre también dejas bastante que desear– además de ostentar el mérito de tener una de las profesiones más denostadas del mundo –ya me gustaría a mí ver a más de uno de esos que ganan un pastón y a finales de agosto claman al cielo porque empiece el instituto, aguantar a un rebaño de mal educados y peor criados– y que al fin y al cabo, los otros miembros del equipo prefieren que no haga nada a que se ponga a enredar haciéndoles perder tiempo y trabajo.

Entonces, si parece estadísticamente inevitable que en todo Atila Rey de Hunosgrupo de tres o cuatro personas haya un chucho de horticultor que ni trabaja ni deja trabajar, ¿por qué no lo asumimos como inevitable, como asumimos que Zp va a seguir haciendo de Atila, y le dejamos por imposible? Se le paga su sueldo y se le deja una mesa, un ordenador, y de vez en cuando se le manda a por papel higiénico hasta que la criaturita encuentre su lugar en el mundo o le dé un perrenque. Piénsenlo bien, porque si no estamos espabilados, además de tirar su sueldo a la basura, vamos a tener que pagar para que unos cuantos cantamañanas le aticen unos bienes intangibles en forma de cursos más inútiles que la Constitución Española, el pollo encima se va a sentir importante, se va a dar cuenta de que su estrategia de produce buenos resultados y se va a enrocar en su papel, con lo que al poco nos pedirá que seamos empáticos con él y después conciliar su sueño, digo su vida laboral, con la familiar. Seamos inteligentes por una vez, mejor tirar un solo sueldo que tres o cuatro ¿no?. Seamos también caritativos, paguémosles la nómina todos los meses –para que mantenga a su familia si no queremos hacerlo por él–, tengámoslos bien visibles en la oficina, y además de servir como referencia negativa a los demás, estaremos haciendo méritos –no el paripé– para ganarnos el cielo. Visto del otro lado, ¿no les parece poco caritativo obligar a unos individuos responsables, cumplidores, puntuales, comprometidos, trabajadores… a cargar con un muerto que ellos no han contratado?

Se me ocurre otra idea ¿Y si les dejamos el departamento de RRHH enterito para ellos? Ya, ya me he dado cuenta de que es imposible, se le debió ocurrir a alguien antes que a  mí. Pero parece ser que no funciona ni con las hormigas. Estudios entomológicos han demostrado que si se separa a las eficientes de las ineficientes y se las ubica en hormigueros independientes, vuelven a dividirse en dos grupos: las que sirven para algo y las que no hacen más que enredar. Así que dejémonos de experimentos pedagógicos, al menos evitaremos cargar con el muerto a los que no lo merecen.

 

 

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  1. Vicentebsarabia
    18/08/2010 en 15:53

    REAL COMO LA VIDA MISMA. Hace cinco años fui a prestar mis servicios a una fundicion de acero.Durante el cometido que me habia asignado mi empresa dentro de la fundicion y cuando estaba enfrascado de lleno en mi labor,escuche un ruido anormal,fuera de lo que hasta entonces habia.mire a mi alrededor y no vi nada ,salvo que no habia nade de la fundicion pero no le di mas importancia…Al cabo de menos de treinta segundos una terrible explosion hacia saltar por los aires buena parte del horno de fundido de acero…Los hijos de puta de dicha fundicion me habian dejado solo sin avisarme!.-Tuve la fortuna de mi lado y quien sabe si algo mas.Mientras ,caian a mi alrededor verdaderos torrentes de lava de acero liquido.Mi instinto sustituyò a mi pensamiento afortunadamente y cuando me di cuenta estaba debajo de una maquina la cual me dio proteccion de la mortifera lluvia de acero liquido. No habia pasado un cuarto de hora cuando llegaron los bomberos que,sin perder un momento se pusieron a tender mangueras para despues atacar al incendio,pero… Me fije mas en ellos y me di cuenta que ¡solo uno tendia mangueras! El resto se reia del que hacia todo el trabajo.Me dieron ganas de llamar a la prensa para que vieran la gentuza (que tambien la hay)que aprueba los examenes de bomberos. Pero yo tenia todabia el miedo metido en mi cuerpo y empezaba a reaccionar .Cuando tome plena conciencia de lo que me habia sucedido y de lo afortuado que habia sido dejè en tercer plano la actuacion de aquellos malhechores bomberos.Pero me dolio porque yo fui una vez bombero.
    Saludos cordiales

  1. 20/08/2010 en 09:28
  2. 31/08/2010 en 13:34

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