Inicio > "Empatía", Educación, Empresa, GhostBusters, Psicología > ¿Felicidad rápida o timo para perdedores? La autoayuda en la picota.

¿Felicidad rápida o timo para perdedores? La autoayuda en la picota.

Bazofia, soluciones baratas, basura, cúmulo de frases bonitas, felicidad a 20 euros, hay tantos porque ninguno funciona, contenidos contraproducentes… Estas son algunos de los adjetivos y definiciones que decoran a los libros de autoayuda en este interesante artículo, y por extensión, a la formación en soft-skills o competencias transversales que irresponsablemente se distribuyen al peso en el sector de los Recursos Humanos de la empresa española y que se nutren de su misma estrategia comercial y contenido ideológico voluntarista: los que ponen el acento en los deseos y fantasías por encima del justo mérito.

El virus de la autoayuda lo contamina todo, llegando a un nivel de saturación tal que algunos de la nueva hornada, sensatas y racionales medicinas para combatir la enfermedad mental que nos han inoculado gurus y demás fantoches americanos y nacionales, pasan casi desapercibidos para el común de los mortales: no prometen nada maravilloso a conseguir sin esfuerzo. Éstos que nos proponen volver a la sensatez, a educar a nuestros hijos en el trabajo y la disciplina, a alcanzar metas por méritos propios y no por ser el que más empatía provoca en millones de fracasados, perdedores, inadaptados, extraviados… presentan desigual batalla a los que te prometen convertirte en millonario instantáneo, líder del mundo mundial y parte del universo, coach-mamá omnisapiente redentor a base de imposición de preguntas sonrisa en rostro porque no se juegan nada; pero no representan más que un grano de arena en un desierto de palabrería tóxica que atiborra las estanterías de las librerías.

Bajémonos del guindo de una vez; los libros de autoayuda se han vendido a millones porque inteligentes millonarios colocan sus fondos en hábiles sociedades de capital riesgo que han elegido invertir en colecciones editoriales por su jugosa rentabilidad a cinco o diez años como ahora ocurre con los cachivaches para mascotas que esta sociedad solitaria a base de egoísmo infantil suicida a base de dinamitar la natalidad compra compulsivamente para agasajar a sus mascotas mientras Cáritas no da abasto en repartir comida y ayudas a los necesitados que nuestro ilustre sociópata produce a millones. Fondos con los que se sufragan escandalosos presupuestos de neuromarketing con el objetivo de vender en serie libros cada vez más adictivos, más fantasiosos que La Bella Durmiente y Blancanieves juntos, para que unos cuantos millones de insatisfechos ambiciosos les llenemos los bolsillos cuando toque deshacer sus posiciones, vender sus participaciones y acciones en editoriales.

En modo alguno han tenido éxito por su utilidad real, por su contenido moral o cultural; al contrario, porque salvo muy contadas excepciones, algunas de las cuales no conozco siquiera porque acercarme a las secciones especializadas de las librerías en estafar a los pobres diablos me provoca verdaderas náuseas desde hace unos años, no son más que cuentos para ignorantes y desnortados. Y yo me incluyo, tengo alrededor de una docena idioteces encuadernadas cogiendo polvo en un rincón de mi librería. Y confieso públicamente que también me creí algunas de ellas. Ahora purgo mis pecados y cumplo mi autopenitencia: poner a caer de un burro a esta banda de atracadores sin escrúpulos y fantasmas de medio pelo.  

 

 

advertencia blog

Anuncios
  1. viejo castor
    31/10/2010 en 22:36

    Es algo que me parece tan razonable que desde mi punto de vista es acertada.Esto me recuerda cuando salian (y salen) infinidad de libros sobre el amor y demas temas relacionados acerca de ello.Durante muchos años se han escrito temas relacionados con la pareja y la convivencia.Los problemas persisten por muchos manuales y demas lecciones que de cusos exponen formas de proceder ante determinadas situaciones en la vida de la pareja.Esto es mucho mas que unas lecciones mas o menos recibidas de una persona mas o menos preparada y que da buenos consejos.La vida y las relaciones humanas son muy complejas y la experiencia asi lo demuestra:”Se hace camino al andar” y esta sentencia se ajusta a una realidad muy precisa.

  2. wig
    13/11/2010 en 11:25

    Como siempre, no te falta la razón. Saludos.

  3. santiago
    13/11/2010 en 18:44

    Yo creo, Viejo Castor que, o es que estamos muy tontos, o es que las maniobras de destrucción de la cordura están funcionando.

    Gracias, como siempre, por tu apoyo, Wig

  4. 23/04/2011 en 06:03

    La autoayuda es basura.

  5. Lolo
    30/11/2011 en 21:54

    si hay personas que se sienten ayudadas, o recuperan la esperanza y las ganas de luchar, bienvenidos sean, no seáis tan duros

    • 30/11/2011 en 23:42

      Desde mi punto de vista, Lolo, los libros de autoayuda (en general) sólo son buenos cuando uno se olvida de ellos y abraza la realidad. Gana poder aceptando la realidad reza un adagio, y fuera de la realidad no se puede actuar sobre ella para mejorar nada, sólo se puede posponer el problema.

  6. 16/12/2011 en 01:59

    ¿Para que sirve la autoayuda? Me parece tristísimo recurrir a esta. Algo que me medio deprime es que mi padre y gente de mi familia en general lean estos libros. ¿que pasa por sus cabezas?

    Fuck autoayuda.

    • 16/12/2011 en 13:53

      Ya sabes, en ocasiones es difícil aceptar la realidad que a cada uno le toca, y como soñar es gratis, soñamos. Luego vienen los de la autoayuda y Cía. y te ofrecen las claves para cumplir tus sueños en cien páginas. Como el precio es asequible y nos hacen la pelota en cada párrafo… nos compramos la estafa impresa. Es como la lotería y esas cosas, es bastante más fácil conseguir los sueños inviertiendo unos miles de euros en una buena universidad, un buen máster y refuerzos para los codos… pero somos muy cómodos y cortos de vista.

  7. ¡Sí que valen la pena gente! ¡ESFUÉRCENSE, JODER!
    07/04/2013 en 22:18

    En vez de despreciar de esta manera los libros de autoayuda, les recomendaría aplicar lo que enseñan. Si la gente critica tanto estos libros es porque necesita la fuerza necesaria para aplicarlos. No sean la historia de un fracaso… No lo lean por placer y punto…

    ¡Sean fuertes y tiren para adelante! Que yo pensé lo mismo durante años hasta que me dije “No. Basta. ¿Si no lo aplico cómo demonios voy a saber si funciona?”

    Los libros de autoayuda no hacen el trabajo duro por ti ¡Muévete y verás los resultados! Quizás no dentro de dos años, sino de cuatro, seis, diez… ¡Pero los verás! ¡Si los tienes bien puestos para criticar, también tienes los cojones de aplicarlo día a día!

    Perseverancia, paciencia y esfuerzo. Eso es lo que hace falta; las varitas mágicas son ciencia ficción. Sólo vale la pena lo que cuesta.

  8. Gallego
    05/01/2014 en 19:41

    Es intolerable que en este artículo utilice calificativos como éstos: perdedores, fracasados… O expresiones como “pobres diablos”. Parecen expresiones sacadas de una película estadounidense para adolescentes.

    Estoy de acuerdo en que la literatura de autoayuda resulta cuando menos sospechosa, pero sospecho también de quienes, con el propósito de combatirla, se muestran tan agresivos, aunque después confiesen que ellos también se dejaron embaucar. Estén equivocados o no, tengan o no los conocimientos necesarios, se hayan dejado o no embelesar por consejos de fácil aplicación, las personas que consumen este tipo de literatura se merecen respeto, porque, aunque usted no lo crea, algunos de ellos sufren bastante. Posiblemente sean los menos, es cierto, y abunden los indolentes que buscan soluciones rápidas.

    Comete el mismo error que el filósofo Gustavo Bueno, quien también critico en su momento los libros de autoayuda. Ambos desprecian a sus lectores, que, en su mayoría, trabajaban como bestias mientras que intelectuales como él se doctoraban. Jamás emplearé en su caso la palabra sabio, porque un sabio nunca desprecia a nadie, sino que intenta educar. En el asunto que nos ocupa, es el mejor camino para que esta literatura embaucadora deje de venderse.

    Termino insistiendo en lo que he dicho: yo también detesto los libros de autoayuda. Quiero que esto quede bien claro para evitar que se me tache de defensor de tales engendros. Pero lo primero son las personas.

    • 05/01/2014 en 20:27

      Hombre, Gallego, intolerable intolerable no es que sea, pero desde luego acepto tu crítica a mis formas.

      No tiene mucho que ver en tu argumento el hecho de que a los demás, y a mí en concreto, también nos hayan embaucado; al contrario, es una razón suficiente como para ciscarse en los muertos de Dyer, Goleman, Punset y compañía por habernos engañado como a tontos. No sé a ti, pero a mí me enerva que me engañen y que engañen a otros. Precisamente por eso escribo este blog, aunque a veces quizá se me vaya la mano con la ira.

      ¿Lo primero son las personas? Bien, pues justo por eso pongo a parir a los “escritores” de esa bazofia newage, porque hacen daño a las personas. Además, no estoy seguro si hay que anteponer a las personas a la verdad, porque una persona que no conoce la verdad de las cosas no es libre (ya sabes, lo dijo justo Uno cuyo nacimiento conmemoramos en estas fechas), y una persona que no es libre no es persona humana sino persona animal, rebaño conducido por unos cuantos vendedores de humo ávidos de pasta y lustre al ego. A no ser que conozca la verdad pero no pueda actuar libremente por coerción impuesta, en cuyo caso puede estar jodido, impedido de actuar coherentemente, pero es libre, porque su mente es libre.

      En fin, ya ves que es un debate interesante, que admite discrepancias en parte y acuerdos también en parte, que es lo que celebro compartir contigo.

  9. Gallego
    05/01/2014 en 21:56

    A saber si no nos están embaucando en otros asuntos de los que ni tan siquiera sospechamos, Santiago; porque no conozco a nadie que sea experto en todo. Por lo tanto, no conozco a nadie que sea completamente libre, cosa que equivaldría a decir que no conozco a nadie que sea una “persona humana” de manera completa. No: el que nos embauquen no nos hace menos personas. Nos hace menos libres, cierto, pero no menos personas.

    Estoy de acuerdo en que trates con dureza a los escritores de autoayuda, pero embrida tu ira para con el más débil, que es quien ha sido embaucado. No se trata de elegir entre la verdad y las personas, sino de conseguir que las personas lleguen a la verdad guiadas, me vas a permitir la cursilada, con una firme dulzura. Conozco a personas con escasa formación que leen libros de autoayuda. Tienen problemas serios, difíciles de solventar, y me da mucha pena pensar que alguien los considera “pobres diablos”, aunque sólo sea movido por una ira momentánea y justificable en cierto sentido.

    Eso es lo que nos convierte en humanos. No el leer a Spinoza y a Churchland, sino el sentimiento. Sé que esto suena algo postmoderno, pero no me siento identificado con la postmodernidad. Creo en la razón y en el conocimiento, pero también en el sentimiento.

    • 05/01/2014 en 22:18

      No, claro, completamente libres no somos ninguno. Para empezar estamos sometidos a las cuatro fuerzas fundamentales, aunque quizá esta no sea la mayor restricción, porque hay una fuerza mayor: la promesa del paraíso en La Tierra. El libre albedrío tiene un margen de operación muy estrecho, aproximadamente (supongo que ya lo sabes) del 10% de media, lo que supone que unos tienen más de ese 10% y otros menos. Incluso algunos prácticamente nada.

      La trilogía Matrix me encanta. En una de las películas, Neo pregunta a Morfeo acerca de El Oráculo. Más o menos, le dice:

      – Neo: ¿Ella lo sabe todo?
      – Morfeo: (Se sonríe porque se esperaba la pregunta, quizá porque él también la hizo) Ella diría que sabe lo suficiente.

      No sé si me pillas. No es posible conocer La Verdad, así, con mayúsculas, simplemente porque es demasiado grande, porque está compuesta por infinitas verdades parciales, por ninguna otra razón; pero es perfectamente posible conocer las verdades parciales, y sobre todo es importante conocer las verdades parciales importantes.

      Sí, tienes razón, las víctimas no merecen mi ira, desde luego, pero es que son tantas… y defienden con tanto fervor el credo que les amarga la existencia… que quizá en alguna ocasión se me desboca la ira.

      Efectivamente, has dado justo con la clave, lo que nos hace humanos es primero la razón, y después no las emociones, sino los sentimientos. Las emociones son animales, y aunque también necesarias, hay veces que hay que controlarlas, como reza el aforismo: Imperare Sibi Maximum Imperium Est. Y yo a veces me desgobierno con tanto culto a la memoción.

  10. Gallego
    05/01/2014 en 21:58

    He olvidado despedirme. Un saludo y suerte en la cruzada.

  11. Gallego
    07/01/2014 en 23:12

    Perdón, no había leído tu penúltimo comentario. Permíteme una reflexión más.

    Me parece que fue Aristóteles quien entendía la razón como aquello que nos hace humanos. Esta consideración excluye, por lo tanto, a las personas que no pueden ejercerla de forma más o menos satisfactoria. Por ejemplo, las personas que padecen síndrome de Down. Por otro lado, si tampoco recuerdo mal en esta ocasión, fue Spinoza quien dijo que la ausencia de razón no hace que alguien deje de ser humano; en todo caso, quien no razona pierde parte de su libertad, pero no deja de ser humano, como afirmé más arriba.

    Estoy con él, y no con Aristóteles. Algunos podrán considerar que quienes no pueden ejercer la razón son “personas defectuosas”, pero eso es porque la, llamémosla así, herencia racionalista, propia de la Ilustración, o acaso de toda la modernidad, nos ha acostumbrado mal.

    Soy estudiante de Filosofía en la Universidad Complutense. Mi abuela es una mujer casi analfabeta; sólo sabe firmar. Yo me esfuerzo todos los días por razonar para, entre otras cosas, evitar que me engañen. Mi abuela no puede ejercer su mermada razón, porque no recibió la educación adecuada. ¿Es lícito afirmar que mi abuela y quienes padecen síndrome de Down son menos personas que Aristóteles y Spinoza?

    Yo creo que no es lícito. Sólo la especie humana posee razón, pero eso no quiere decir que ella sea la que nos hace humanos. También el arte es un rasgo de la humanidad, y nadie afirma que es ése nuestro rasgo definitorio -huelga decir que muy poca gente tiene dotes artísticas destacadas-.

    Hay un librito que me gusta recomendar. Se titula Irracionalidad, y fue escrito por Stuart Sutherland. Empieza el autor contradiciendo a Aristóteles: la razón es -dice Sutherland- la excepción, y no la norma. Dicho de otro modo: muy pocas personas ejercen la razón como debiera ejercerse. Según esto, y si seguimos aceptando la herencia racionalista, muy pocas personas serían humanas. No obstante, afirmar tal cosa es un sinsentido.

    Y no me malinterpretes; estoy de acuerdo en que hay que ejercer y fomentar la razón, por supuesto. También hay que saber cómo y en qué circunstancias ha de usarse. Y, por supuesto, hay que saber convencer a la gente de que los libros de autoayuda no sirven para nada.

    Los problemas que conducen a la lectura de esos libros son de todo tipo, pero especialmente pertenecen al ámbito de lo personal o de lo familiar, creo yo. Si montamos en cólera e insultamos a los lectores, éstos van a cerrarse en banda, como suele decirse, porque no estamos hablando de determinar si un silogismo es erróneo, sino de asuntos sentimentales que las personas sienten muy profundamente.

    Perdón por la extensión. Ahora sí me despido.Un saludo.

    • 09/01/2014 en 00:50

      Si mi observación no es errónea en gran parte, te advierto que tu escrito tiene algunas categorías confundidas. Al principio aparecen confundidas las categorías opuestas humano/animal. Confundidas con humano/inhumano y humano/irracionalidad. Así, a priori, pero seguro que hay más. De modo que si me lo permites, quiero llamar tu atención al hecho de que no puedes sumar manzanas con peras si quieres saber cuántas manzanas tienes.

      Si Aristóteles dijo eso, estaba en lo cierto, no así tú con tu interpretación. Todo ser humano estadísticamente normal tiene capacidad para comprender la realidad de algunas cosas, aunque sean muy básicas, algo imposible para el resto de los animales. Y lo normal es que las excepciones sean excepcionales; si no, no lo serían. Así que por supuesto que hay seres humanos absolutamente incapaces de comprender nada. Dime una sola realidad que tenga norma pero que no tenga al menos una excepción. No sería de este mundo. En este mundo la entropía es la muerte, la vida surge del caos, de lo abierto, de lo diferente, lo individual, desenvolviéndose en una libertad completa, es decir, tanto de hacer como de no hacer.

      Ergo, si no te he entendido mal, también manifiestas una confusión de orden cuantitativo entremezclado con la categorial. Seguramente porque eres filósofo y no neurofisiólogo o algo así. No todo es blanco o es negro. La razón nos hace humanos porque fisiológicamente somos únicos con respecto a las demás especies, lo cual implica que desde el humano más carente de raciocinio al más excelente, hay una escala de grises en la que estamos tú y yo. ¿Y cuál es ese principal rasgo diferenciador? Pues que con respecto a los mamíferos superiores (y no digamos ya de ahí para abajo) existe un significativamente mayor porcentaje de neocórtex por volumen encefálico. Justo lo que nos hace humanos, la configuración de hardware que nos permite tener instalado un software único en el universo. No sé si me entiendes. Planteárselo dicotómicamente confunde la percepción de la realidad.

      Es decir, que fisiológicamente, lo que nos hace humanos es pertenecer a una especie que comparte la característica diferencial con respecto al resto de seres vivos de tener unos pocos más sesos justo en un sitio concreto. Así de crudo. Sea tu abuela o la mía analfabeta o premio Nobel de Física. Damasio dice que “El cerebro creó al hombre”, en su insufrible último libro de ese título; yo no diría tanto, sino más bien que lo uno necesita a lo otro para ser, como el harware y el software. Cuando se dice que un comportamiento es inhumano, nos referimos a que despliega comportamientos propios de bestias. Que uno haga o no un uso adecuado de ese cacho de sesos, es cosa aparte. Igual que un políglota se puede retirar a un pueblecito remoto casi inhabitado y desconectado y a consecuencia de ello no podrá usar las habilidades que tiene, aunque las tenga. O igual que puedes tener el mejor petaordenador de la galaxia y tenerlo guardado en un trastero.

      Con respecto al arte, estoy muy de acuerdo.

      Hay mucha gente que usa la razón, mucho, pero la usa inadecuadamente, basándose en unas premisas falsas, por lo que pueden tener comportamientos inhumanos. Y ya sabemos que tener no es ser.

      No confundamos la moral con la razón tampoco, porque se puede ser inmoral racionalmente o racionalmente inmoral, pero para tener moral hay que tener raciocinio. La moral es el conocimiento racional, objetivo y veraz de lo que es el bien y lo que es el mal, y eso es una conquista humana exclusivamente, que es lo que nos ha permitido ir más allá de la animalidad: emociones e instintos. Básicamente necesidades individuales, no acto de amar en el sentido de Fromm, que es el más acertado que conozco. Ahí te va mi recomendación literaria: “El Arte de Amar”, de Erich Fromm, por si no lo has leído o no estás seguro de haber comprendido (a mí me pasó, y a varias personas que conozco).

      También veo una posible confusión entre las parejas de categorías contrapuestas moral/amoral – bien/mal, con lícito/ilícito. De este modo, la realidad, otra vez, se confunde. Se deforma, se convierte en la fantasía de cada cual. Y ya sabemos lo que pasa, por ejemplo, cuando el síndrome de Peter Pan infecta a algún “cual” con mucho poder y unos rasgos sociopáticos manifiestos. Me explico, si confundes lo que es moral con lo que es lícito, puedes acabar creyendo que eres una especie de mesías redentor, como le ocurre a la panda de impresentables que se forran vendiendo frases e ideas tóxicas para la razón, y pretender que todo el mundo piense como tú y actúe como a ti te gustaría que actuaran. ¿Te has dado cuenta? La moral ya la tenemos definida: tenemos Diez Mandamientos, pero sobre todo tenemos los dos de Cristo: Ama (en el sentido frommiano, no como emoción) a El Jefe sobre todas las cosas, y al próximo como a ti mismo. Cuestionar una obviedad semejante es propio de seres irracionales, humanos, pero irracionales. No digo que tú la cuestiones, pero como no la citas… Por si acaso 😉

      Continúa la confusión de categorías. Lo realmente importante no es saber convencer a la gente de que está equivocada en su percepción de la realidad, lo importante es saber quién –ergo en qué– está equivocado, porque ello es previo a la posibilidad de convencer. La habilidad absoluta de convencer a los demás de la verdad está fuera del alcance de un ser humano, ni siquiera uno humano-divino como Jesucristo convenció a todo el mundo. No obstante, insisto, te agradezco la llamada a la moderación y procuraré hacer honor a tu bienintencionado consejo.

      Tampoco te creas, evidentemente hay un elevadísimo porcentaje de personas que se han muerto sin enterarse de qué va la historia, pero para algunos basta sembrarles algunas dudas y dejar que vayan confirmando lo que les has dicho, con algún toque de atención de vez en cuando. ¡No lo voy a hacer mejor que Jesucristo, no jodas! Y no sé si tendría los huevos que él tuvo dejándose torturar y matar para salvar a los demás aunque no fueran “nada mío”. Esto es una lucha casa por casa, de muchos, cada uno con su personalidad y su estilo, yo con el mío. Lo malo es no luchar o ser enemigo de la razón, charlatán de feria, vendedor de felicidades y omnipotencias de esos que escriben libros de autoayuda o van dando lecciones de vida sin tener ni la más remota idea de lo que están diciendo y mucho menos de sus consecuencias en los demás, porque lo único que les importa es adornar sus escuchimizados egos, y encima atribuir las desgracias del mundo a los demás. Son unos pobres diablos, pero dan una lata…

      Dicho todo esto, al último párrafo declino hincarle el diente, te lo dejo para que te lo releas tú.

      Mira, la historia va de esto: Tienen que recuperarse los valores morales que nos han traído a trancas y barrancas hasta aquí, y dar uno de ellos: la libertad, a los demás, para cometer los mismos errores que has cometido tú y el común de los mortales. Pero no quedarse cruzado de brazos, sino recordarles, si se tiene acceso a ellos, que están contraviniendo la moral civilizada. Porque si esa moral se destruye, se destruye la civilización, esa liga en la que juegan nuestros hijos. Y yo no sé tú, pero yo adoro a mi descendencia. Por supuesto, mucho menos hay que defender los antivalores, el mal.

      Saludos cordiales, Gallego. Un verdadero placer.

  12. Gallego
    12/01/2014 en 21:52

    Soy estudiante de Filosofía, no filósofo; todavía me queda mucho por aprender. Por eso no pretendí que mi comentario fuera técnico, sino informal. Acepto las correcciones; me sirven para seguir aprendiendo. Pero, a pesar de los errores lógicos que he cometido, no me resisto a contestar. 🙂

    Quizá tendríamos que haber empezado por los cimientos; es decir, por una definición más o menos rigurosa -insisto en el carácter coloquial de estos comentarios, al menos de los míos- de lo que es la razón. Estoy de acuerdo en que somos humanos porque pertenecemos a una especie que se caracteriza por un desarrollo inaudito del neocórtex. Por consiguiente, tanto mi abuela analfabeta como el último premio Nobel en Física son humanos. No puedo objetar nada a esto.

    Sin embargo, entendí que por humano considerabas a aquel que ejerce su razón. Es obvio que, si entendemos la humanidad de esta forma, mi abuela analfabeta no es humana, porque, por mucho que su neocórtex esté más desarrollado que el de otras especies animales, ella no emplea la razón como se debe, aunque entienda cosas básicas que no entienden el resto de animales. La razón, por lo tanto, puede definirse como el ejercicio elevado de ciertas capacidades, posibilitadas por nuestra especial programación, y no como una mera particularidad neurofisiológica. Creo que ésta ha sido la principal confusión, perdón.

    En cualquier caso, el desarrollo del neocórtex conlleva muchos rasgos peculiares, no sólo la razón. Mi modesta, y quizá equivocada, réplica a Aristóteles se debía a que no acepto la tajante afirmación, también tuya, de que lo “primero”, el rasgo esencial de la humanidad es la razón. Creo que la razón está al mismo nivel que el resto de nuestros rasgos peculiares, entre ellos la creación artística y los lazos afectivos. Lo que nos hace humanos, pues, es un conjunto de peculiaridades. ¿Por qué privilegiar la razón, Santiago? ¿Por qué es lo “primero que nos hace humanos”? ¿Tal vez por su utilidad y porque nos ayuda a sobrevivir? ¿Pero no hay utilidad también en los lazos afectivos, que fomentan la empatía, y, por ende, la compasión y el apoyo mutuo?

    No he dicho que lo más importante sea el saber convencer a la gente. También es importante saber quién se equivoca y quién intenta embaucar, por supuesto. Pero si uno no sabe convencer, entonces no sirve de nada el que sepa quién embauca. Tanto lo uno como lo otro tienen la misma importancia, porque, con el propósito de mejorar las cosas, resulta indispensable el saber convencer.

    Santiago, sobre la moral civilizada hay mucho que decir. No sé exactamente qué es eso, y, por ello, no llego a ver cómo puede afectar a la civilización el que no se defienda tal cosa. Si el trabajo denodado pertenece a esa moral civilizada, entonces la acepto en parte. Pero sólo en parte.

    No soy religioso ni creo que todos los problemas humanos se deban a que las personas que los padecen no intenten solventarlos o se los achaquen a los demás. Es una forma de pensar que no tiene en cuenta las circunstancias externas al propio individuo. Vivimos perjudicados por una oscura circunstancia externa: la crisis económica. Un buen trabajador que, por culpa de un célebre ERE, se vea en el paro, tiene que luchar para volver a encontrar empleo, por supuesto, pero sería absurdo que identificara la causa del problema en su falta de voluntad.

    ¡Un saludo!

    • 13/01/2014 en 01:35

      ¡Jojojo, mientas la soga en casa del ahorcado, Gallego! No te has leído la sección “Empatía”. La verás en la columna de la derecha, debajo de la imagen de “Stop Neurocharlatenería”. La empatía no nos hace humanos, es un sistema que compartimos con los animales, como la digestión, la vista, la transpiración, la reproducción… De lo que carecen los animales es, justo ¡de raciocinio! Y de ahí surge también la creación, el arte. Los animales no crean, sólo hacen lo que está en sus genes y sus padres les enseñan, igual que hace mil generaciones. Mis padres y yo nos parecemos, en cuanto a habilidades (y otras cuestiones), muy poquito.

      El apoyo mutuo, lo que en cristiano llamamos “caridad” (práctica de amar al prójimo como a uno mismo), es una conquista humana, que nos distingue, a las personas humanas, de las personas animales, porque carecen de ella excepto para sus próximos. Como los animales. Las personas humanas desplegamos ese “automatismo” o “habilidad” llamada caridad gracias a los valores clave de nuestra cultura, es decir, de nuestra religión: “Ama (en el sentido frommiano, no romántico) al Jefe sobre todas las cosas (porque es el que fija esta Ley que nos permite evolucionar: La Ley Natural), y al prójimo como a ti mismo. Sin importar si es mahometano, hinduista, pobre, rico, de derechas, de izquierdas, premio Nobel o analfabeto, judío o gentil, virtuoso o pecador…

      No se puede convencer a todo el mundo. Afortunadamente, porque como decía Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo” Imagina si Marx, Lenin o Stalin hubieran convencido a todo el mundo. Desengáñate, ni Cristo lo consiguió, luego es humanamente imposible, y tampoco sería sano, sería un síntoma de ausencia de libertad. Uno tiene que ser libre también de hacer el mal, cargando con las consecuencias, por supuesto; en caso contrario, no hay libertad real. La evolución es un bucle recursivo ascendente (como una espiral hacia adelante y arriba), hay momentos de parón y retroceso también, como en la vida humana individual. Ambos son sistemas complejos, ecuaciones no lineales desenvolviéndose, Caos. Si todo y todos fuéramos iguales el mundo no existiría, todo sería hidrógeno.

      La moral es el conocimiento de lo que es el bien y lo que es el mal (Adán y Eva expulsados del “Paraíso” animal, felices pero sin libertad, como los perros domésticos). Casi todos los seres humanos civilizados conocemos en general las subcategorías correspondientes a ambas categorías primigenias, otra cosa es que la vayamos liando cada dos por tres, porque tenemos debilidades, y afortunadamente, porque si no, volveríamos a la entropía, al hidrógeno, todos iguales, sin libertad, masa, rebaño. Mira por ejemplo lo que acaba de decir el papa Paco en estos días: él es el primer pecador (pecar significa tropezar).

      Yo tampoco soy religioso, pero me interesa mucho la religión (la única, la nuestra) y las pseudorreligiones. No, claro que no, tienes toda la razón. El origen de los problemas es, precisamente, que una gran parte del mundo civilizado tiene confundidas las subcategorías de los valores esenciales. Pero como decía más arriba, así es y así tiene que ser, porque si se sube muy rápido, se baja muy rápido, hay que ir evolucionando poco a poco, sin revoluciones.

      Para aclarar tu último párrafo habría que ir más atrás, a las causas de la crisis. La causa de la crisis es una crisis de valores, de la confusión no ya de las subcategorías de los Valores Germinales de la civilización, sino de los propios Valores Germinales, particularmente el hedonismo egoísta. Obviamente el libre albedrío es un bien escaso, estamos radicalmente condicionados por todo lo que va desde este preciso instante hacia atrás, hasta más atrás del Big Bang, al Principio de los Principios. Hay mucha gente voluntariosa esperando que las circunstancias cambien para volver a trabajar, pero no toda esa gente voluntariosa ha contribuido, con su conducta, a generar y/o agravar la crisis, a algunos habría que hacerles pagar las consecuencias de sus actos, porque yéndose de rositas, se confunden los Valores, no es ya que haya libertad de hacer el mal, sino que hay gente que cree que lo que está bien es hacerlo.

      Pero aunque existan circunstancias particulares dramáticas, no hay que dramatizar en términos generales, porque como a largo plazo todo tiende al equilibrio ligeramente escorado hacia lo positivo (el bucle recursivo ascendente), seguiremos evolucionando. En peores plazas hemos toreado.

      😉

  13. Gallego
    13/01/2014 en 22:41

    He leído los dos primeros artículos de la sección “Empatía”.

    Estoy de acuerdo en que la empatía no es algo que se sienta, sino la cualidad que nos permite sentir lo que sienten los demás, por utilizar una definición de andar por casa; y estoy de acuerdo en que también la poseen los animales. Puede ocurrir que el nivel de empatía humana sea significativamente más elevado que el de otras especies animales. Lo cual -conjeturo- podría hacernos pensar que otro tanto ocurre con la razón; es decir, que todo tiene que ver con la cantidad: que el ser humano no es esencialmente diferente, sino que su diferencia se da en el ámbito cualitativo. Somos más que otros bichos, por decirlo de algún modo. ¿Puedes demostrar que un primate superior no tiene algo parecido a la razón en un nivel germinal?

    Entiendo entonces que la razón es lo primero porque otros animales no la poseen. Eso se deduce de tu respuesta. Pero, insisto: un primate no se enamora, ni tiene amigos propiamente dichos, al menos si seguimos tu forma de pensar. El sentimiento -vamos a llamarlo así- está al mismo nivel que la razón, por lo que ella, creo, no puede ser “lo primero”. En todo caso, forma parte de un “paquete” de cualidades típicamente humanas. A eso me refería. ¿De verdad piensas que sólo la razón nos hace humanos?

    La caridad no tiene nada que ver con el apoyo mutuo, me parece. Éste se caracteriza por su carácter “horizontal” digámoslo así con Galeano, un escritor uruguayo que demuestra a mi juicio perspicacia en este asunto; aquélla es vertical, porque se ejerce de arriba a abajo. El filántropo y el limosnero son caritativos; el amigo y el familiar, solidarios.

    No sé hasta qué punto los seres humanos conocen lo que es el bien y lo que es el mal ni si son realidades absolutas, de carácter diacrónico y universal. El asunto de la moral me parece complejo. Michel de Montaigne -habría que citar a algún antropólogo, quizá al célebre Malinowski, no sé, porque estas cosas se me escapan- en, si no recuerdo mal, “Sobre el canibalismo”, uno de sus ensayos, confecciona una lista de comportamientos diversos, cada uno de ellos asociado a diferentes pueblos. Lo que es bueno en un lugar, no tiene por qué serlo en otro.

    Cada pueblo desarrolla sus propios comportamientos; algunos difieren mucho, otros, no tanto. Postular una ley natural significa pensar que hay una “ética mínima”; esto es, un comportamiento común a todas las civilizaciones surgido a causa de nuestra misma naturaleza. Quizá se pueda mencionar aquí los universales culturales, pero me parece que la lista de ellos es muy pequeña. Y quizá los valores morales del catolicismo constituyan la mejor herramienta para organizar la sociedad. O quizá no.

    Me parece haber entendido que el hinduísmo -mencionas también el budismo- puede ser perjudicial para la civilización. Pero el hecho de que las personas vayan por ahí con una escobita -es una idiotez, estoy de acuerdo-, no quiere decir necesariamente que en la sociedad (budista) en la que viven haya signos de decadencia, porque si sus hijos se vieran expuestos a algún peligro, mandarían la escoba a tomar vientos. En todo caso, tienes que probarlo de forma más rigurosa. Y la primera pregunta que debe formularse es ésta: ¿Por qué las sociedades budistas (o las budistas, o cualesquiera otras) se han perpetuado, a pesar de que sus valores ético-religioso son perniciosos? Por extensión: ¿Por qué sociedades no católicas se han perpetuado?

    Tu último párrafo contiene un poco de la herencia positivista. En este caso, no es el “progreso”, sino la “evolución”. No creo que haya ninguna garantía de que el ser humano siga evolucionando. ¿Cómo puedes probar una cosa así? Ni tan siquiera es una proposición filosófica; mucho menos científica.

    • 14/01/2014 en 01:47

      No, no es que tengamos un “sistema empático” más desarrollado que otros seres vivos, sino que tenemos una moral construída por la razón, por el discernimiento de lo que es el Bien y lo que es el Mal. Justo por eso dejamos de ser animales sin libertad, felices en el paraíso como perros domésticos mimados, porque queríamos discernirlo por nosotros mismos.

      En esencia el sistema empático es la conexión entre la realidad y nuestras bases de datos cerebrales vía vista y oído (si has oído hablar del desvarío de las “neuronas espejo”, de eso va la cosa). Si veo algo desagradable conecto con lo que yo he experimentado similarmente, y me duele también (o me alegra) porque esas memorias están vinculadas a esas experiencias propias desagradables, luego tratamos de evitar a los demás el dolor IMPRODUCTIVO, no el útil, como el bocinazo o el azote al niño o la multa o la cárcel al delincuente. Incluso tratamos a los animales muchísimo mejor que otros seres humanos entre sí y con los demás, particularmente los mahometanos, les adormecemos antes de matarlos, les transportamos en buenas condiciones… Eso es una prueba de que seguimos evolucionando, y además irrefutable ¿no te lo parece?. No queremos sufrimientos gratuitos e innecesarios ni para los animales, cuanto menos para las personas, aunque sean mahometanas o del credo que sean, al contrario, queremos que se civilicen.

      Claro, los mamíferos superiores también tienen neocórtex, asiento de la razón, de la moral, que gestiona y controla los automatismos cognitivos (pensamiento) y conductuales límbicos. Pero la clave es la proporción. Da igual que tengan algo de raciocinio o no, lo importante es que no alcanzan el nivel de raciocinio humano, y por ello son animales y no personas. No, no te empeñes, los animales también lloran y están tristes por perder o ver sufrir a alguno de los suyos, incluso de los humanos, no es cuestión de más o menos sensibilidad al dolor o alegría ajenos, es cuestión de raciocinio, y por lo tanto de libertad.

      ¿Nunca has tenido un perro? Los animales tienen amigos, por supuesto, y enemigos, y también sufren esa enajenación mental transitoria provocada por opiáceos internos, particularmente la feniletilamina, que llamas “enamoramiento” confundiéndola gravemente con el verbo amar, como ocurre en la inmensa mayoría de las personas. Creo que ya te lo he recomendado, pero insisto, si de verdad quieres saber lo que es amar, y distinguirlo de sus más o menos perversas interpretaciones, lee El Arte de Amar, de Erich Fromm.

      Caridad no es lo que tú crees. http://etimologias.dechile.net/?gracias. Caridad es precisamente afecto, y el afecto es todo lo que nos afecta, es tanto transversal como vertical.

      Una cosa, y cierta, es que los seres humanos necesitemos los tres niveles encefálicos: sistema reptiliano, sistema límbico (mamífero), además del neocortical, juntos dentro del cráneo funcionando de forma más o menos armónicamente interconectada, en equipo, y otra muy diferente que el límbico (afectos, sentimientos, emociones) esté en la misma escala evolutiva que el neocórtex, porque no es así en absoluto. Fíjate en alguna imagen del encéfalo, verás que su capa más externa, la más moderna evolutivamente hablando, es el neocórtex. Por eso los seres humanos tenemos “dos dedos de frente”, porque tenemos un córtex frontal -la torre de control- muy grande en comparación con los animales. Te lo recalco: una cosa es que los afectos sean necesarios y otra muy diferente que estén al mismo nivel que la razón. Si los afectos tuvieran el mismo poder modulador de conductas que el neocórtex, seríamos como los seres vivos que no tienen o tienen poco neocórtex: animales, guiados por los afectos, por lo que les afecta, por sus necesidades particulares, en lugar de por la razón. Vale que como decía Rita Levi-Montalcini el grueso de la humanidad funcione como hace 50.000 años, pero por eso los más evolucionados, los menos movidos por sus necesidades, escriben leyes basadas en el conocimiento racional de lo que es el bien y lo que es el mal.

      Solidaridad es esclavitud, como la empatía es buen rollito obligatorio con los que no piensan como tú so pena de expulsión del paraíso buenista, es caridad obligatoria. Piensa por ejemplo en el 0,7%, ese ideal que algunos pretenden que el Estado dedique a ONG’s (sobre todo los que se pegan la vida padre “trabajando” en ellas, que no son todos pero sí mayoría), nos resta libertad, es un canon de caridad a la fuerza que produce en la gente irresponsabilidad: que ayuden otros, que yo ya pongo la pasta. Yo no quiero ser solidario con nadie, solidario es algo que está unido a algo, yo prefiero ser libre y caritativo con quien considero. Te pongo un ejemplo: ¿por qué yo tengo que dar obligatoriamente parte de mis ingresos a una ONG que no me gusta? Eso es esclavitud. El que quiera ayudar a alguna que se asocie a ella, se rasque el bolsillo, y deje a los demás hacer o no lo mismo, con su ONG favorita o con la más aborrecida.

      ¿No te has dado cuenta de que muchas veces ayudando contribuyes al mal? Hay personas del tercer mundo que piden por favor que no sigamos ayudándoles, que ayudándoles les convertimos en ganado y no salen de la miseria. Quieren que les dejemos buscarse la vida, porque si hay ONG’s en sus países, los pocos inteligentes que surgen de sus universidades quieren trabajar en ellas, porque cobran una millonada comparado con lo que ganarían si montaran empresas, con menos problemas, más protección, de mandamases y sin pegar un palo al agua. La caridad tiene que ser libre, y allá cada cual con su conciencia. Galeano escribe perfectas arbitrariedades, por lo que dices. Caridad y solidaridad no implican más dirección que desde el que tiene y puede dar hacia el que no tiene y necesita recibir. No arriba y abajo o izquierda y derecha.

      El problema no es discernir lo que es el bien y lo que es el mal, no creo que nadie en su sano juicio discrepe del “Ama al prójimo como a ti mismo” como epítome del Bien, y el “Jode al prójimo todo lo que puedas” como epítome del Mal, sino que la confusión se produce entre las subcategorías de ambas categorías germinales. Indefinición de límites se llama, y la sufrimos todos, por eso hay que hacer un esfuerzo en orientarse a hacer el bien a los demás, el bien que desearíamos cada uno para nosotros mismos, no lo que nosotros interpretamos que es el bien para ellos. Los valores germinales son absolutos, claro, pero sus subcategorías son más relativas, por ejemplo, en el problema del tren: Si para salvar la vida de ocho personas que van a ser arrolladas irremediablemente por el tren que se dirige a ellos, tienes que tirar a la vía a la persona que tienes al lado para que el tren se detenga ¿qué harías?. ¿Recuerdas la película I Robot, cuando la máquina se tira al agua a salvar al Will Smith y deja morir a la niña? ¿Si te ofrecieran, como el agente Simth a Cifra, devolverte a Matrix convertido en alguien muy rico y muy famoso, como un actor, aceptarías? ¿Si el diablo te ofreciera todos los poderes y posesiones del mundo a cambio de postrarte ante él y adorarle, aceptarías? El ser humano, precisamente porque tiene instintos, pasiones, emociones, pulsiones de bajo nivel como diría Levi-Montalcini, en ocasiones se equivoca y tiende al mal, por eso hay que hacer esfuerzos para discernir lo que es el Bien y lo que es el Mal antes de actuar.

      No son las del catolicismo en concreto, sino las del cristianismo en general, y no es que sean las mejores, sino que son las únicas. De momento, desde hace 2.000 años, se ha demostrado que la Ley Natural, instaurada por Cristo, es la única que permite la evolución de sus individuos y sociedades. La hinduista, ya ves sus consecuencias, y tiene al menos 2.000 años más de recorrido. Y la mahometana, medio siglo menos que el cristianismo, más moderna, y mira sus consecuencias. No es cuestión por lo tanto de antes o después, sino de los principios de cada una.

      La forma más rigurosa que conozco es mirar el mapa de las religiones del mundo: allí donde se asienta el cristianismo, hay civilización (en mayor o menor medida, en función de la presencia o ausencia de otras ideologías, filosofías o sus pseudorreligiones ancestrales). Y donde no, sólo hay barbarie (excepto en las áreas que mejor han aceptado los principios del cristianismo, como las zonas especiales de China, las capitales de la Arabia aliada, etc.)

      Tienes muy poca edad para darte cuenta de que hemos evolucionado, o quizá es que no quieras verlo porque estás pensando en tu futuro. Pero los que estamos por delante de ti, los que hemos nacido antes, también tuvimos sueños, y los estamos haciendo realidad para vosotros, porque nosotros no lo vamos a disfrutar tanto como vosotros. Los que tenemos algún año más hemos vivido otras épocas, hemos vivido la diferencia de unas épocas y otras. Mi madre, por ejemplo, era señalada por la calle por llevar pantalón. Y si una mujer iba a la comisaría a denunciar a su marido por maltratarla, los policías la mandaban de vuelta para casa y santaspascuas. Hace sólo medio siglo. Pero en algunas cosas vamos temporalmente hacia atrás, porque te recuerdo que la evolución es un bucle recursivo ascendente, no una línea recta, y hay mucha gente que es tremendamente eficiente en hacer el mal.

  14. Gallego
    15/01/2014 en 17:05

    Es decir, que la razón nos hace más “empáticos”. La explicación de que el ser humano esté más apegado a los de su especie y que, por decirlo de algún modo, “sienta más”, estriba en el desarrollo racional inaudito. Me cuesta entender el vínculo entre la razón y la empatía. ¿Qué pasa entonces en el caso de la psicopatía? Un psicópata puede desarrollar extraordinarias capacidades intelectuales, pero no es capaz de ponerse en el lugar de los demás; y, si no recuerdo mal, el problema se debe a una tara en el neocórtex. ¿Cómo lo explicas?

    Puede que la siguiente no sea una buena forma de razonar; de todas formas, permítemela para aclararme un poco. A mí me gusta establecer una diferencia entre “conocimiento racional” y “conocimiento experiencial”, por decirlo de algún modo -es probable, no sé, que algún filósofo o científico haya escrito sobre el asunto-. El primero es superficial; el segundo, “profundo”. Yo soy consciente de lo que implica experimentar la guerra (conocimiento racional), porque entiendo que en ella se mata y se muere, y eso me causa desazón -a un hidalgo del siglo XVII, la guerra no le produciría desazón, porque en aquellos tiempos estaba bien visto el luchar por el rey, por España y por combatir a los infieles; recuerda el discurso de las armas y las letras de “El Quijote”, por ejemplo; otra vez volvemos con el asunto de que el conocimiento del mal y el bien es algo complejo-. El segundo conocimiento, decía, es el que se daría en caso de que yo viviera la guerra; entonces comprendería de verdad lo que es.

    Otro ejemplo. Mi abuela padece Alzheimer. Mis familiares y yo mismo le contábamos a la gente que la enfermedad es terrible; la gente asentía: lo “entendían” (conocimiento racional). El pariente de una de esas personas -que “conocía” la enfermedad porque nosotros le contamos en qué consistía- enfermó tiempo después de que enfermara mi abuela. Un día nos dijo esto: Antes no comprendía bien lo que era la enfermedad, pero ahora lo comprendo, porque la he vivido, la he visto en mi padre (conocimiento experiencial). El conocimiento experiencial está ligado al sentimiento; la sola razón no sirve ni está conectada con la empatía, creo yo.

    Después de haber experimentado los estragos de la enfermedad, ésa persona estará más predispuesta a ayudar a enfermos de Alzheimer, por lo que podría decirse que no basta la razón para tener comportamientos moralmente buenos. Estoy seguro de que la gente se comportaría mejor con los demás, o intentaría con más fuerza paliar ciertos males, si experimentara o viera que sus seres queridos experimentan enfermedades terribles o que vienen mutilados de la guerra. Me parece peligroso relacionar tanto la razón y la moral. El conocimiento del mundo no nos empuja a actuar bien; el sentirlo, sí, o al menos sí en muchos casos. Por eso creo que ambas cosas, el sentimiento y la razón, están al mismo nivel. No se cambia el mundo actuando de forma impulsiva, porque hay que entender su complejidad con el propósito de proponer soluciones, pero si no se siente nada, no se actúa. Es el autismo de la razón; atrás quedó la ética racionalista kantiana, por ejemplo. No actuamos en función de una norma universal, sino movidos porque sentimos a los demás. Creo yo. Y tus comentarios evidencian ese prejuicio kantiano acerca del sentimiento. Hay que saber aunar la razón y el sentimiento.

    No, nunca he tenido un perro; tengo una gata, que no es exactamente mía, pero no me preocupo demasiado por explicar su comportamiento. De todas formas, creo, con Erramun Gametxo (un filósofo vasco ya fallecido), que a menudo se confunden las causas que explican los comportamientos animales. Otra vez hay que mencionar a Montaigne: la razón humana no siempre avanza, sino que flota, vaga, da rodeos -y esto no quiere decir que yo abogue por el irracionalismo, el sentimiento mal entendido o la postmodernidad-. También a Tolstoi, quien decía en “Guerra y paz” que a menudo el ser humano confunde las causas de los fenómenos. O incluso a Popper y su falsacionismo. Así que me tomo con cautela casi todo, especialmente lo relacionado con el comportamiento animal.

    Sí, ya me apunté el libro de Fromm; gracias. Pero no sé qué valor se le puede dar a un psicoanalista. Precisamente el psicoanálisis es una de las pocas cosas de las que desconfío.

    Sobre el “dolor productivo”, propio de ciertos castigos, también habló Sutherland en “Irracionalidad”, a propósito del conductismo. Él sospechaba de ese sistema de premios y castigos, y te aseguro que su libro no tiene nada de “new age”.

    Muy bonita la página sobre etimología. Ten en cuenta que la etimología no tiene nada que ver con el uso de la palabra o con lo que ésta designe en según qué épocas. En la Grecia clásica, drama quería decir representación teatral; en nuestra época, también se emplea como sinónimo de suceso trágico. Coche era un carro tirado por caballos; hoy es algo parecido, pero también diferente. En cualquier caso, no creo que la solidaridad sea esclavitud ni que signifique, en caso de negarla, que uno vaya a ser expulsado del paraíso del buen rollo. Puedes ser solidario con un amigo que esté en el paro, por poner un ejemplo. Esto no es caridad, porque el limosnero no busca solucionar asuntos, sino rédito social. El solidario hace que la gente no sea miserable; el limosnero, necesita a los pobres. El solidario quiere acabar con la pobreza, pero el limosnero no tiene por qué desearlo. Eso es: el limosnero, como bien has dicho, contribuye al mal. Por eso creo que Galeano está más de acuerdo contigo de lo que crees. Sin embargo, él también tiene en cuenta el pernicioso influjo de las empresas multinacionales que realizan su actividad en el tercer mundo y que, entre otras cosas, expolian las materias primas de aquellos lugares pagando sólo a las élites y de ningún modo contribuyen a que la situación allí mejore. Puede que tales empresas den trabajo, pero actúan como el limosnero; no queiren erradicar el mal, porque se aprovechan de la situación: bajos salarios, ausencia de convenios laborales, explotación de menores, etcétera. Cuidado también con las empresas, en el tercer mundo o aquí.

    Sobre las ONG’s no tengo una opinión formada, lo siento. Pero entiendo que tampoco habría que contribuir con la Iglesia, por ejemplo, que demanda también parte de nuestros impuestos.

    ¿No existe civilización en los países hinduístas? ¿No existía civilización en el Japón shintoísta? Bueno, primero habría que definir civilización. No defiendo ni al hinduísmo ni a ninguna otra religión, que conste. Otra vez la cautela.

    Ha habido un gran cambio de un tiempo a esta parte, por supuesto; pero no hay garantías de que no se pueda dar un nuevo retroceso. ¡Ninguna! No hay garantía de que sigamos “pa’lante”. ¿Hemos mejorado? Sí. ¿Seguiremos mejorando? No se sabe; no tiene por qué. Eso es un ejercicio de videncia, Santiago.

  15. 16/01/2014 en 01:25

    Párrafo 1 – No, no, no, y renó, jajaja. Confundes categorías otra vez: La razón es una cosa y los afectos otra. Cada una sirve para una cosa, tiene una función, aunque estén interrelacionadas, recíprocamente moduladas.

    Párrafo 2 – No llevemos el asunto tan lejos, es introducir confusión innecesariamente. En otras épocas existían otras circunstancias condicionantes que requerían una determinada elección racional basada en una experiencia desazonadora. Tú ahora estás en contra de las guerras, pero si la morería volviera a invadirnos con el mismo ánimo que entonces, con todo lo que ello implica ¿seguirías estando en contra de las guerras o lucharías por defender a tu familia y tus hijos? La moral se usa en función de las circunstancias, si no hay hecho que demande un juicio moral, no hay juicio moral.

    En el mundo civilizado se utiliza la máxima latina: “Si vis pacem, para bellum”, que significa “Si quieres la paz, prepara la guerra”. Una elección racional moralmente correcta que contrasta con otras que nos podríamos inventar: “Si quieres la paz, arrasa con todos tus enemigos” o “Si quieres la paz, bájate los pantalones”, en función de los afectos que una invasión provocara a los invadidos.

    El “conocimiento superficial” se basa en las experiencias (“conocimiento profundo”) de otros, en la historia, y contrastada con el conocimiento profundo propio. Es un atajo mental imprescindible, porque no lo podemos saber todo.

    Párrafo 3 – No, lo que ocurre con el caso de tu abuela es que vosotros conocéis más matices de esa realidad, y los vivís, los sufrís. No tiene nada que ver con la empatía ni con la empasobrina. Sigues sin entender lo que es la empatía. Quienes no tenemos familiares con alzheimer no es que no conozcamos esa realidad, es que no la queremos conocer porque no nos hace falta. Imagina si tuviéramos que conocer todos todas las realidades dramáticas de cada familia del mundo. El conocimiento experiencial está ligado al ser humano completo, también a la vejiga, porque cuando una abuela con alzheimer tira las llaves de casa a una alcantarilla y no puedes entrar a hacer pis, te revienta.

    Párrafo 4 – Esa persona está más predispuesta a ayudar porque sabe ayudar, y no sufre miedo a ese algo desconocido que no sabe cómo manejar de alguien que no lo ha vivido. Si no tuviera ni idea de cómo ayudar, podría ser más perjuicio que ayuda. Se llama especialización. Y la especialización normalmente implica desensibilización, justo lo contrario de lo que tú piensas: la gente que tiene experiencia en esos casos, sufre menos, siente menos, se le activan sentimientos, no emociones. ¿Lo pillas? Has caído en tu propia trampa argumental, a ver si eres capaz de darte cuenta.

    No es que sea peligroso o deje de serlo, es que es así. La moral occidental, la cristiana, es una evolución racional desde el “si te pillo te mato porque soy más fuerte que tú” de los salvajes, pasando por la Ley del Talión “te corto una mano por robar con ella” de los mahometanos, y que llega al “Ama al prójimo como a ti mismo”, es decir, simplemente te privo de tu libertad porque eres peligroso para los demás, como me gustaría que hicieras tú conmigo si errara igualmente. Otra cosa es que no se sepa reinsertar a los delincuentes, pero a los delincuentes ni siquiera se les maltrata.

    Si vives, experimentas, sientes humillación porque alguien te afea que le has perjudicado, y vas y le pegas un guantazo, estás respondiendo emocionalmente, según el dictado de tus emociones, como los animales. Una persona racional analiza la situación y se disculpa. No es posible no sentir; lo que nos afecta, los afectos, están categorizados en varias clases y magnitudes. Las emociones están dentro de la categoría de los automatismos animales, insisto, la razón es exclusivamente humana. A ver si terminas de entenderlo, no vamos a dejar de tener sentimientos, emociones, pasiones, por muy evolucionados que estemos, pero a mayor evolución, menor probabilidad de que seamos movidos por esos afectos y mayor probabilidad de que seamos movidos por la razón.

    Párrafo 5 – Pues sí, los animales también tienen amigos. De hecho mi perra y mi gato son amigos, pero si mi perra ve a otro gato, se lo zampa. Si el pollo se llamaba a sí mismo “Erramun” (Ramón), yo no le haría mucho caso.

    Párrafo 6 – Tienes toda la razón, el psicoanálisis es una de las mayores estafas intelectuales de la historia, pero concretamente ese libro es el mejor sobre el tema. Como en el caso de “Erramun”, algo bueno habrá dicho. Fijo que Stalin también decía y hacía alguna cosa sensata. En los pensamientos y las obras lo relevante no somos las personas, sino la verdad. La diga Agamenón, o su porquero.

    Párrafo 7 – No sé lo que dice Shuterland, la verdad. Pero tampoco creo que sea muy relevante, sino que lo relevante es que tú y yo consigamos llegar a descubrir verdades. El premio y el castigo son necesarios, aunque el castigo necesariamente tiene que ser físico, es más, conviene evitarlo. El león, cuando no quiere luchar, ruge.

    Este es un tema muy amplio para hablarlo en este momento, pero básicamente existen dos subcategorías dentro de cada categoría: Refuerzo Positivo, Refuerzo Negativo, Castigo Positivo y Castigo Negativo.

    Párrafo 8 – No perviertas el sentido real de las palabras con tus arbitrariedades y caprichos, Humpty Dumpty. No te das cuenta de lo importante que es la etimología. Sin un significado real de una palabra -y dejemos las intrascendentes de lado- cada uno le pone la que le da la gana, y pretende que la realidad sea lo que él quiere que sea, y claro, acabamos a ostias. (Supongo que conoces la escena de Humpty Dumpty con Alicia, pero por si acaso no, aquí te va: http://mapasdecostarica.info/alicia/a2/cap06.htm)

    Párrafo 9 – Por supuesto que cada uno tiene que poder ejercer su libertad de dar parte de su dinero a una ONG o a la Iglesia Católica, ya ves que estamos de acuerdo. La obligación de marcar la casilla en la declaración de la renta para ejercer la caridad o la solidaridad por narices es un síntoma de decadencia, de que estamos en la parte baja de uno de los bucles de ese bucle recursivo ascendente. Hay muchos más síntomas, pero ese es uno, indudablemente. Si no fuera obligatorio estoy seguro de que no habría ONG’s que son más agencias de viajes o experimentos totalitarios que otra cosa, porque no tendrían fondos suficientes ni para pagarse el teléfono.

    Párrafo 10 – No, no había civilización en el Japón anterior a la II Guerra Mundial, allí creían que el emperador era un kami, un dios, y todo lo que deseaba, se hacía. La civilización implica separación religión-estado con una base moral y legislativa cristiana. Por eso la constitución del Japón actual la redactaron los americanos, como la alemana, y así les va.

    Párrafo 11 – No es un ejercicio de videncia, sino de ver la realidad, de saber interpretar síntomas. Y de haber estudiado historia, y de haber vivido medio siglo, y de ver la evolución desde varias perspectivas científicas coincidentes. ¿En qué te basas tú para creer que no hay garantías de que seguiremos evolucionando? A ver si va a ser que el vidente eres tú.

    Tú en realidad no eres cauteloso, sino relativista; y ni eso, eres de los que muerden la mano que les da de comer, hijo de tu época. No te culpo, ni te lo digo con acritud, tú no eres responsable de lo que te han metido en la cabeza, pero esas ideas han hecho que te dé igual defender lo tuyo que ponerlo a los pies de los caballos, porque ir contra corriente requiere unos huevos que no tienes, y te resulta más cómodo seguir a algún líder vociferante que los ponga por ti. Pero no te das cuenta de que quienes van a pagar las consecuencias de tu ignorancia van a ser tus hijos. Tienes que tener una base sólida antes de estudiar filosofía, tener la cabeza bien amueblada, porque en caso contrario, como les ocurre a los que van a estudiar psicología para ver si se aclaran, sólo te confundes más.

    Con el tipo de pensamiento que tienes no puedes ser feliz, estarás atormentado, navegando a la deriva, sin brújula ni timón, sin ninguna certeza comprobable, sin ninguna realidad patente a la que agarrarte. Yo también tuve ese tipo de pensamiento sesgado hacia lo negativo, fantástico, romántico, idealista, huyendo de una realidad que no me gustaba, dando palos de ciego aquí y allá para ver si conseguía salir de esa desazón que no me abandonaba más que en momentos placenteros, fanático o simplemente partidario de teorías que no entendía simplemente porque me resultaban “empáticas”, emocionantes, como te ocurre a ti.

    Así que allá tú, amigo, es tu elección, si eliges la pastilla roja entrarás en el País de las Maravillas y yo te enseñaré a dónde lleva la madriguera del conejo. Si eliges la pastilla azul, fin de la historia, despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. (Matrix)

    😉

  16. Gallego
    16/01/2014 en 08:37

    Vamos a ver si lo he entendido.

    La empatía es una capacidad que nos permite asociar ciertos estímulos con experiencias pasadas. Si esos estímulos son desagradables, nos recuerdan experiencias desagradables y, por lo tanto, sentimos el desagrado; si son agradables, sentimos el agrado. Está relacionada con el afecto (lo que yo he llamado “sentimiento”).

    Afirmaste en otro de tus comentarios que “para tener moral hay que tener raciocinio”; y, más abajo, afirmaste: “No es cuestión de más o menos sensibilidad al dolor o alegría ajenos, es cuestión de raciocinio.”

    Acepto que el ser humano ha establecido la moral merced a su razón. No obstante, lo que quise decir en mi último comentario, es que si no existe afecto no se puede ser “absolutamente moral”, por decirlo de algún modo. Por eso puso el ejemplo del psicópata; un ser humano incapaz de ponerse en el lugar de otros (es decir, con una empatía defectuosa o inexistente), que, deduzco, es incapaz de sentir afecto y que, seguro que tú lo sabrás mejor que yo, no es un sujeto moral, pues aunque pueda conocer qué está bien y qué mal, no actúa en consecuencia. Su razón, huelga decir, funciona con normalidad. ¿Lo he entendido bien? ¿Cómo explicas lo de la psicopatía?

    Me parece que con la razón no nos alcanza. No basta con decir “esto es bueno; esto, no”. La moral se ejerce; es decir, hay que actuar; y la acción -algo muy marxista- se da más intensamente cuando el sujeto de la acción moral siente afecto o, al menos, ciertos sentimientos provenientes de la empatía.

    No he dicho que esté en contra de las guerras, sino que hoy las guerras nos producen desazón; antes, no. Hoy, la guerra es una “ultima ratio” desagradable. En el siglo XVII no era así; en aquel tiempo la guerra era buena y honorable. Mucho antes, los héroes fueron alabados y sus gestas cantadas por los aedos. Hoy, no, por mucho que ciertas guerras estén justificadas. Perdón por desviarme del asunto.

    No se trata de que conozcamos todas las históricas trágicas del mundo, sino de que el vivirlas -un neurólogo puede explicar en una clase magistral en qué consiste el Alzheimer, pero muy pocos van a pillarlo- ayuda a ayudar, valga el juego de palabras.

    No sé si he caído en mi trampa argumental, porque no he pretendido trampear, sino exponer mi forma de pensar, quizá atropelladamente y con errores lógicos. Me parece que la insensibilización aparejada a la especialización no ayuda en absoluto. Ayuda si se trata de entender un mal, pero los especialistas “insensibles” no ayudan más allá del raciocinio, porque no sienten nada. No indagan más, no se cercioran de las cosas; sólo pueden ser investigadores de laboratorio o promulgadores de leyes, que ya es algo, por supuesto. Hace poco ha muerto una persona a quien conocía debido a que uno de esos especialistas no indagó lo suficiente; si el paciente hubiese sido alguien de su familia, otro gallo habría cantado. O quizá no, pero al menos habría existido la garantía de una buena exploración.

    Con lo de Sutherland me refería más bien al cachete. Estoy de acuerdo en que hay que encerrar a quienes son peligrosos para los demás.

    Insisto: si no se siente, no se actúa. Puede que ciertos sentimientos deban ser regulados por la razón, por supuesto; pero, por sí misma, la razón es una herramienta de conocimiento que no mueve a prestar ayuda, por mucho que se sepa lo que es bueno y lo que es malo.. La gente que se conmueve, actúa. Si entiendes que sigo sin comprender qué es la empatía, aquí lo dejamos.

    Sobre la “amistad” de los animales sólo puedo repetir, como en otras cosas, que es cabal tener cautela.

    Sutherland también buscaba la verdad. Su libro es un estudio, o, al menos, un repaso, de los principales sesgos cognitivos y un recordatorio de que razonamos mal; porque, como decía Séneca, el ser humano está abocado a los errores; incluso los seres humanos más formados. Acerca de eso, del error, escribió Sutherland. Pero esto no tiene nada que ver con lo que debatimos aquí. Perdón por desviarme del asunto.

    Al margen de la discusión etimológica, me parece -y da igual cómo llamemos a su actividad- que aquél que ejerce una ayuda de arriba a abajo no quiere que las cosas mejoren. Es sólo una apreciación. Da igual de quién hablemos: ONG’s, iglesia o empresas. Son la misma mierda, con perdón. Parásitos que se aprovechan del mal y lo perpetúan a sabiendas.

    El emperador, por muy kami que fuera, adornaba como si se tratase de un biombo. Los shogunes ejercían el poder político en el Japón feudal con ideas confuncianas, creo yo. El sistema confuciano no fue una doctrina política, al menos no como el budismo, sino una doctrina socio-política. Había, por lo tanto, una separación entre Iglesia y estado, porque se practicaba el budismo y el shintoísmo, pero se gobernaba con tesis sociopolíticas, más o menos justas.

    No, no afirmo nada; no sé qué pasará en el futuro. Puede que la morería nos invada, ¿qué sé yo? Recuerda la dictadura del proletariado marxista o la filosofía de Hegel; ellos también ejercieron de videntes. No sólo ellos; cuantísimos pensadores y científicos, hombres versados en diferentes disciplinas, afirmaron cosas erróneas sobre el futuro. Imagínate si no tuviéramos en cuenta los errores pasados; cualquiera podría arrogarse la dignidad de un mesías. Afirmo que yo he estudiado y, por ello, conozco la verdad. Esto no está muy lejos de lo que escriben Dyer y compañía, Santiago. Aunque ellos tienen una voz más meliflua, eso sí.

    Soy cauteloso, Santiago; como Sócrates, que sabía que no sabía, o como Montaigne, que se tomaba con cierta guasa los comentarios de los filósofos que lo precedieron. La cautela no significa que no crea en que se puede llegar a saber. Spinoza también lo decía: la libertad cuesta mucho, y no todo el mundo consigue ser libre. Pero yo no sé; y me tomo con cautela todo lo que leo. Perdón, sé una cosa, la que dije antes: nos equivocamos mucho.

    No creo que se trate de huevos; no estamos haciendo una tortilla. Y te aseguro que me la soplan todas las religiones, el pensamiento blando actual y cualquier rollo new age. No sé qué es defender lo mío; en todo caso, lo mío se reduce a bien poco: mi gata, por adopción, y mis seres queridos. Ya está. Pero esto no es una contienda entre el cristianismo y los rollos orientales. Se supone que pretendemos hallar la verdad, no pelear como gallos para imponer la verdad que nos gusta o que nos ha legado, por casualidad, la tradición.. La seguridad es un síntoma de salud mental, pero también puede serlo de arrogancia, de mesianismo, de totalitarismo.

    Estudio filosofía para aclararme; para amueblar mi cabeza, precisamente. Y se empieza, como Sócrates, sin saber nada. ¿Para qué estudiar Filosofía si uno ya tiene las cosas claras? S se ve con claridad, el paso siguiente es la militancia o el sacerdocio.

    No me considero una persona atormentada -y no entiendo esta alusión tan personal en medio de un debate filosófico; me suena a coña-. Tampoco me conozco tanto como para afirmar que soy idealista. No soy partidario de ninguna “teoría emocionante” (?). No sigo a ningún líder vociferante (?) Sólo siento y entiendo que el sentimiento no puede ser devorado por la razón, sino equilibrado y sostenido. De lo contrario, nos quedamos sólo en la razón, y no actuamos como debemos hacerlo, creo yo.

    Un saludo y disculpa la extensión.

    • 17/01/2014 en 01:52

      Párrafo 1 – Estupendo, lo has entendido. Y ello ocurre porque esas bases de datos están asociadas con partes del cuerpo, además de tener la capacidad de desencadenar descargas de neurotransmisores. Es decir, cuando recordamos una escena de terror, se desencadena una secreción de neurotransmisores y una variación de la homeostasis intestinal, por ejemplo.

      Afecto es todo lo que nos afecta, sí, y dentro de los afectos están las subcategorías de sentimientos, emociones, pasiones, instintos.

      Párrafos 2 y 3 – Es que sin afecto no se puede ser, no se puede existir, tendría que faltar todo el sistema límbico y el reptiliano, o sea, imposible. El psicópata sí siente, pero su enfermedad le impide en ciertos momentos sentir compasión o misericordia por sus víctimas. Hay algo que le ciega, sufre un “calentón” que arrolla los filtros morales corticales. Un buen ejemplo de esto es el célebre caso de Phineas Gage, estudiado por Damasio. Antes del accidente era una persona exquisitamente educada, después, un salvaje. ¿Por qué? Porque el accidente le destrozó el córtex prefrontal.

      P 4 – Estás equivocado. Yo no siento nada cuando doy limosna a alguien que me la pide, es más, prefiero darla y pasar rápido para no envanecerme, como dirías tú, para no sentirme y/o creerme superior. Simplemente veo a alguien que necesita ayuda y se la presto, y si me da las gracias o me bendice se las doy yo a él y le bendigo igualmente, porque no es más ni menos que yo, la diferencia es que él necesita más ayuda que yo, pero tanto bien recibe quien recibe la ayuda como quien la presta. El más o el menos son irrelevantes, lo importante es el hecho. Si te fijas, justo ese argumento se responde por sí mismo: cuando uno siente mucho es más fácilmente manipulable, por ejemplo por algún sociópata como Marx. A ver si te crees que la historia de El Flautista de Hamelín es un cuento para niños. Los afectos son la principal vía para manipular.

      P 5 – Lectura de mente. ¿Cómo sabes que las guerras de antes no producían desazón? Producían la misma porque uno no sabía si iba a volver vivo. ¿Cómo que ahora no? Nuestros soldados siguen siendo tratados como héroes cuando se están jugando la vida. Algunos, como el general americano Schwarzkopf “El Tigre del Desierto”, inmortalizados por sus gestas. ¿Te olvidas de El Sargento de Hierro? ¿La Chaqueta Metálica? ¿Blackhawk Derribado? ¿Chuck Norris? Las guerras buenas siguen causando admiración. Siento haber interpretado que eras antibelicista. Lectura de mente. Ahora mía.

      P 6 – Claro, uno se “siente” llamado por aspectos particulares de la vida, pero nadie es más ni es menos por querer dedicarse a cuidar de enfermos de alzheimer o de cáncer, cada uno tenemos nuestra Misión en la vida, y nuestras misiones parciales. Si el profesor es lo suficientemente flautista es perfectamente capaz de suscitar interés, porque eso que la gente llama empatía no es más que una respuesta cerebral a información entrante, y la información entrante puede perfectamente ser verbal. Por ejemplo si usa términos y expresiones como “dramático”, “desgraciados”, “vidas destruídas”, etc. No hace falta ver El Diario de Noa, aunque esto puede contribuir.

      P 7 – Sí, y te has vuelto a crear una falacia lógica, no puedes incluir la premisa a demostrar en la conclusión sin demostrarla. Esto es de filosofía, así que tú te lo podrás explicar mejor. Insisto, no distingues entre categorías afectivas, y tampoco tienes en cuenta los aspectos cuantitativos dentro de cada subcategoría; crees que o es o no es, blanco o negro, y eso en el ser humano no es frecuente. Sigues leyéndole la mente a la gente, los especialistas indagan más que tú y sienten menos porque están desensibilizados. Si no lo estuvieran, se morirían de pena. Lo curioso es que no indagara la propia familia, que es la que se supone que está más sensibilizada. Yo lo hago, de hecho, y no soy médico.

      P 8 – No es que no comprendas lo que es la empatía, que es normal no tenerlo del todo claro, yo incluido, sino que estás atribuyendo a los afectos cualidades que no poseen. Por ejemplo, si sientes mucho la enfermedad de un familiar pero no eres médico y no sabes leer ¿qué haces? Hombre, puedes rezar, pero nada más. No hay estados de carencia absoluta de afecto y completo raciocinio, ni al contrario. Lo importante es que los afectos, que es lo que normalmente nos mueve más o menos intensamente (e-moción), estén modulados, controlados, regidos, sometidos, a la razón. Hasta la decisión más racional, más fría, tiene un componente afectivo. No puede ser de otra forma, porque esos afectos son automatismos creados en base a toda nuestra historia resolviendo problemas (experiencias displacenteras) y viviendo experiencias placenteras.

      La razón es un conjunto de automatismos, un software que hemos ido programando a lo largo de la vida, pero especializados en la resolución de problemas para tomar decisiones. La razón se sirve de los afectos también. Esta forma de verlo, como automatismos (software), nos acerca más a entender qué es realmente un afecto.

      Si te conmueves por algo, ese algo te maneja. Si no te conmueves eres libre para ayudar o no. Pero insisto, lo normal en el ser humano es conmoverse. Fíjate qué curioso: las mujeres son capaces de soportar folletines románticos durante horas, años, sin embargo los varones no los soportamos. Curiosamente ocurre todo lo contrario con series y películas de acción, de tiros, de guerra; a ellas no les gustan normalmente. ¿Por qué? Por una diferente especialización. ¿Quién es mejor o peor?

      P 9 – Lo cabal es lo cabal, tener cautela no es necesariamente la opción cabal siempre, hay veces que uno tiene que hacer locuras. Los designios de El Señor son inescrutables, ya lo sabes. Y si no lo sabes es simplemente porque aún eres muy joven.

      P 10 – Perfecto, igual algún día me leo el libro, pero antes miraré por ahí a ver qué dice, no me gusta perder el tiempo y el dinero, como con el último libro de Damasio, que es una auténtica castaña y vale un pastón.

      P 11 – Este párrafo es el típico diagnóstico diamantino que te hace la gente de vez en cuando de sí misma. Desvarías. No aciertas ni con los signos de puntuación. Es una barbaridad de principio a fin, un delirio, un exabrupto irracional, un eructo afectivo, un pedo emocional, pasional, instintivo. Su cercanía con la realidad es cero. Ése es el regalito que me dejas, como decía Milton Ericson, ahí está la clave de tu insatisfacción; crees que la realidad te amenaza, te agrede, y te defiendes a lo loco. Por eso te decía que muerdes la mano que te da de comer. No tienes ni la más remota idea de lo que hablas, hablan tus tripas por ti.

      P 12 – No tienes más que una idea muy poco formada de Japón, como yo, pero bueno, es un tema que no merece la pena discutir aquí. Lo importante es que te ha cantado el subconsciente : el Japón feudal. Lo has dicho tú. El medioevo en pleno siglo XX.

      P 13 – Marx era un sociópata, no un vidente, nada de lo que supuestamente predijo se ha cumplido, sino todo lo contrario, fue un fracasado en vida y lo es tras su muerte. Más se requiere hoy a un sabio que antiguamente a veinte, decía proximadamente Baltasar Gracián. Hoy tenemos más información y además constatable o constatada por la ciencia, para predecir el futuro -en términos generales- con escaso margen de error. Unos aciertan, otros no. Unos aciertan muchas veces y se equivocan en pocas, otros al contrario. Yo, como todo pichichi, también me equivoco, pero por si te sirve de ejemplo, el verano pasado ya predije lo que iba a pasar en este año. Y esta Navidad dije que este años iba a ir mucho mejor de lo que imaginamos, y ya lo dice todo el mundo bien informado. No es cuestión de videncia, sino de los datos que se manejan y qué se hace con ellos.

      P 14 – El problema no es que se pueda o no saber, es que lo que tú quieres es tener razón. Y a la realidad le da igual lo que tú quieras, va por libre.

      P 15 – La seguridad sólo es síntoma de seguridad. Y que te la soplen cosas tan importantes mientras te alteran otras irrelevantes o que no entiendes, es síntoma de que no sabes qué es lo importante.

      P 16 y 17 – Ya, ya te veo, ya te lo dije. Pues ya que hablamos de videncia y esas cosas, te voy a hacer una predicción. Vas a terminar tu carrera y vas a seguir igual de perdido que ahora o más. Estarás entretenido reproduciéndote, trabajando, gastando el dinero que ganas, distraido. Pero en cuanto te acostumbres a esa vida, te darás cuenta de que tu tormento sólo estaba hibernando a la espera de volver a la carga. Y no te lo digo como una maldición, es que es imposible que no te ocurra otra cosa. A no ser que abras los ojos, claro, que es lo que te deseo. Aunque te duela. No tienes ni idea de lo que es la filosofía. La filosofía sirve para conocer mejor la realidad, o por lo menos es para lo que debiera servir.

      No, no es coña en absoluto, como ves. Una persona que aún no se ha aclarado, vive un tormento, te consideres o no atormentado. ¿Te sabes la historia del hombre que vivía en un pozo de mierda?

      Estás disculpado, para eso estamos.

  17. Gallego
    16/01/2014 en 08:44

    Perdón:

    Aquí: ” El sistema confuciano no fue una doctrina política, al menos no como el budismo, sino una doctrina socio-política. Quise decir que el sistema confuciano no fue una doctrina religiosa, sino sociopolítica.

    Un saludo.

  18. Gallego
    16/01/2014 en 22:38

    Quiero decir dos cosas más antes de marcharme.

    En primer lugar, en el asunto del respeto, como, supongo, en otros asuntos, sigues siendo un esclavo de la etimología. El uso de las palabras cambia, da igual el origen etimológico -puse el ejemplo de “drama”-. En cualquier caso, dices en cierta parte de este blog que el respetar consiste en mirar atrás y comprobar si la persona hizo algo encomiable. Si es así, se la respeta; si no, si la considera -en caso de que se sienta algo por ella, digo yo… :)-. Afirmas después que aprendiste a respetar a tus padres, a los padres de tus padres… La pregunta que hay que formular es ésta: ¿hicieron tus padres algo de mérito? ¿Y los padres de tus padres? Quizá en muchos de esos casos deberías utilizar el verbo considerar; no creo que haya tanta gente excelsa en esta calurosa península.

    En segundo lugar, el “término medio” es algo debido a la filosofía griega -como siempre, reitero que soy estudiante y que, por ello, puedo meter la pata-. En concreto, Aristóteles escribe sobre ello en su “Ética nicomaquea” (s. IV a. C.). No tiene nada que ver con la new age o con el hipismo, Santiago, aunque ellos se hallan apropiado del concepto. El exceso de virtud no es más que vicio, ciertamente. La “hybris” de la tragedia griega clásica; la arrogancia de quien quiere más “lote”, o, en nuestro caso, de quien osa arrogarse el papel de mesías. En fin, has escrito sabiamente sobre Sócrates -por eso lo cité en mi último comentario-; me parece que no hay que recordarte que podemos saber con certeza pocas cosas. Y esto, aunque tú no lo creas, no es relativismo.

    Demuestras arrogancia en muchos de tus artículos. No sé exactamente a qué te dedicas, pero me parece que a los iluminados de tu calaña, por mucho que sepan del neocórtex, habría que vigilarlos; no queréis enseñar, sino llevar al redil (el único, claro, el de la civilización cristiana). Pensaba que la cosa se trataba únicamente de que los libros de autoayuda te cabreaban, cosa que se entiende, pero compruebo que te expresas igual en otros artículos. Espero que dentro de un siglo los chicos de bachillerato estudien tus pensamientos como si se trataran de las obras de los grandes de la historia; sería la única forma de justificar tan desmesurada arrogancia -el sabio es humilde por naturaleza, ya sabes-. Tú no quieres hallar la verdad; quieres imponer tu verdad. Combates, como los empresarios. Miedo me da.

    Adiós.

    • 17/01/2014 en 02:23

      Jajajajaja! No, yo no soy esclavo de la etimología, sino de la realidad que describe cada palabra. ¿Sabes cuál es el significado etimológico de “palabra”? ¿la realidad que describe ese término? Palabra deriva de “parábola”, puente que une un conjunto de signos con una realidad. Pero con una realidad, no con lo que cualquier Humpty Dumpty como tú quiera. Tú, sin embargo, vives esclavo de la fantasía. Eres un new age y no lo sabes. En realidad no sabes casi de nada, no entiendes casi nada.

      Respeto de mis padres que se hayan dejado parte de la vida cimentando la mía. ¿Te parece poco digno de respeto?

      El pensamiento original no existe, todo pensamiento se basa en pensamientos previos. Aún así, Buda, en caso de haber existido, era más o menos contemporáneo, incluso anterior. Y si tenemos en cuenta que nuestra lengua procede el indoeuropeo, que anda bastante por la India, me parece que arriesgarse a otorgar el Oscar a uno o a otro, es osado. Lo importante es que la máxima budista es una barbaridad, y a las pruebas me remito.

      Te sorprenderías de la cantidad de cosas que puede saber con certeza una persona que vive con los pies en la realidad. Alucinarías. De hecho te seduce tanto que es lo que estás buscando, pero curiosamente prefieres mantener esa identidad y esas creencias inconexas, ese cacao mental que sufres, que no te traen más que desgracias, que aprender de los que ya hemos aterrizado.

      Te lo voy a explicar un poco más, a modo de regalo de despedida: Si tus ideas no concuerdan con la realidad, nada puedes hacer para mejorarla, para mejorar tu vida y la de los demás, porque todos tus esfuerzos que surgen de esas ideas se dirigen a jugar con tus fantasías, porque sobre la fantasía no se puede actuar. De modo que, en tanto que eres incapaz de ver la realidad, eres impotente para cambiarla. Por eso muerdes la mano que te da de comer, abominas justo de lo que te permite expresarte, de lo que te permite el bienestar material y social en el que vives, de lo que te permite incluso decir las barbaridades que dices sin que nadie te dé el pescozón que no te dio tu padre cuando lo necesitabas, porque él tampoco sabía.

      Hay una frase que me encanta: “Gana poder aceptando la realidad”. Mientras tanto, eres eso, un pobre hombre, un niñato engreído que no se aclara ni con Vahish Oxiaction Plus Termonuclear, un impotente, un loco, porque la locura es la pérdida del sentido de la realidad.

      Y como yo trato de moverme por razones aunque en asuntos importantes en ocasiones me arrolle la emoción, aunque pretendas calentarme intentando infructuosamente ofenderme, porque no ofende quien quiere, sino quien puede, no te deseo ningún mal, sino que aterrices.

      Los peligrosos son los que viven en la fantasía y pretenden que los demás enloquezcamos también.

      Buena suerte, hijo, la vas a necesitar y mucho. No sabes cuánto.

  19. Gallego
    28/01/2014 en 17:29

    http://elpais.com/diario/2004/12/18/opinion/1103324410_850215.html

    Qué mal les va a los japoneses, sí; y eso que en Japón nunca hubo civilización. Si la hubiese habido, la cosa ya habría sido la hostia.

    Sé que borrará el comentario, así que únicamente le recomiendo que lea el texto enlazado. No es una tesis doctoral ni un artículo académico, pero sirve para agostar el pensamiento de los áureos poseedores de la verdad.

    • 29/01/2014 en 00:50

      No sé por qué habría de borrar el comentario, me parece de lo más correcto.

      Hace poco descubrí que la constitución de la nación japonesa había sido redactada literalmente por los americanos. La alemana igual. ¿Cuál es la clave de esa posición destacada en casi todos los índices de desarrollo? ¿Lo que dice goytisolo, en el supuesto caso de que alguien sea capaz de encontrar coherencia en su artículo? Lo que diferencia a unas culturas de otras, lo que distingue a las culturas más avanzadas -la civilización- de las incivilizadas, son los principios básicos rectores del pensamiento y la acción de la mayoría de sus ciudadanos.

      ¿O es que Goytisolo es uno de esos “áureos poseedores” de la verdad cuyo pensamiento debe ser agostado?

      Supongo que Goytisolo habrá escrito cosas mejores, por decirlo elegantemente.

  20. Fernando Aguilera
    22/08/2014 en 01:16

    Hola:

    Soy el hermano de “Gallego”, así que no me hallo en la mejor posición para debatir de manera objetiva. Tampoco lo pretendo. Sólo quiero leer sus respuestas a este comentario, que de ningún modo pretende ser exhaustivo.

    Hay algo que me extraña en su última respuesta. ¿De verdad se cree usted que el mero hecho de que una “nación civilizada” redacte una constitución garantiza una posición destacada en todos los índices de desarrollo? No me creo semejante ingenuidad.

    En otro comentario insinúa usted que a los japoneses les va mal debido a que no son una “nación civilizada”. En cambio, en el último de sus comentarios reconoce que les va bien. Da la sensación de que ha cambiado de opinión al saber quiénes redactaron la constitución japonesa. Yo sólo puedo esbozar una sonrisa.

    Parece identificar “nación civilizada” con nación cristiana -corríjame si me equivoco-. Sin embargo, me extraña también que no haya caído en la cuenta de que hay variadas confesiones cristianas; no es lo mismo el catolicismo que las confesiones de la reforma. Por eso me parece que su idea de “nación civilizada” es cuando menos vaga. No puede ser tomada demasiado en serio, a no ser que arguya usted que tales principios rectores son comunes a todas las confesiones cristianas. Sobre esto puede escribirse mucho.

    Por otro lado, convendrá conmigo en que no se puede medir el grado de “civilización” de manera general o acrítica, dicho esto con toda la vaguedad que comporta el no definir rigurosamente qué es civilización: puede que, en los ámbitos científico y tecnológico, occidente, o sea, las naciones de origen judeocristiano, sean las preponderantes, pero en otros ámbitos de la vida, como el relativo a la filosofía práctica, probablemente los japoneses tengan mucho que decir. El “Hagakure”, por poner un ejemplo, es un código de conducta muy anterior a la ocupación estadounidense y a la consiguiente redacción de la constitución, pero contiene principios semejantes a los propugnados por los estoicos. Por no hablar del budismo zen, cuyas consideraciones sobre la vida cotidiana empiezan ya a tenerse en cuenta.

    Mire, por razones profesionales, sé que muchos empresarios no disponen del suficiente tiempo para formarse en otros ámbitos que no sean los estrictamente relacionados con sus respectivas ocupaciones; por eso he escrito que su idea de nación civilizada es muy vaga. Lo primero que debe hacer es aclarar su concepción de la civilización para que pueda ser discutida seriamente; porque supongo que usted no negará la discusión.

    Por último, no sé exactamente a qué obedecen las alusiones personales. Tampoco sé cuál es su idea de educación, ni me interesa conocerla, la verdad; pero me extraña que una persona adulta, orgullosa su carácter racional, insinúe lo que usted insinuó. En todo caso, estas cosas se insinúan delante de la persona, y no creo que usted tuviese la osadía de insinuárselas a un chaval de diecinueve años. Yo ya soy algo más talludito, y entiendo que ese grado de paternalismo es inaceptable, al margen de quién tenga la razón, por supuesto. Espero que no vuelva a cometer el mismo error con otros comentaristas.

    Un saludo.

    • 22/08/2014 en 02:54

      Hola, Fernando. Gracias por la visita y el comentario.

      A los japoneses les iba muy mal antes de la Segunda Guerra Mundial, quiero decir a los ciudadanos japoneses, si es que gozaban, que supongo que no, de tal rango. No eran una nación civilizada (en pasado, ahora lo son muchísimo y muchísimo más que la mayoría de países occidentales). No, no he cambiado de opinión sobre Japón por saber eso, sino que ese conocimiento fue clave para entender mejor su progreso a partir del fin de la guerra. Una pieza que me faltaba para comprender el mecanismo, aunque ya lo había deducido por las consecuencias.

      Sí, efectivamente, lo identifico yo, cualquiera que lo piense un rato desapasionadamente, el mapa de religiones del mundo y cualquier dato económico, de ciencia, de libertad, de igualdad, de tecnología, de cultura… el Gini, por ejemplo. De hecho sólo hay una excepción, y es Israel, que obviamente es una nación judía, no cristiana.

      Las distintas confesiones cristianas sólo son diferentes carismas personales, distintos estilos, distintos ritos, pero todas comparten la misma base moral, obviamente. Exacta, precisa, concreta y absolutamente la misma, aunque varíen las interpretaciones, como digo, pero aún así marcan diferencias cualitativas en lo humano, en el mundo. Así de trascendental es la base moral del cristianismo. Ocurre igual en el orbe hidú, hay varios carismas diferentes, aunque en este caso no comparten siquiera la misma base moral, entre otras cosas porque es un cacao y sostenido en mitos y fantasías, con lo que no hay quien se aclare. Me extraña que desconozca usted estos extremos. Bueno, no, no me extraña nada, es lo normal.

      Sí, claro que se puede medir, por supuesto que se puede; de hecho está sobradamente medido, por ejemplo con el citado coeficiente de Gini, que aunque tiene sus defectos, es bastante clarificador. Los japoneses tienen innumerables virtudes, y asentadas sobre los principios morales del cristianismo, explican su éxito, además del apoyo financiero de los EEUU para la reconstrucción e industrialización, etc. Yo soy particularmente admirador de Japón, porque practico varias artes marciales desde hace más de cuarenta años, pero soy consciente de sus defectos, y este caso concreto de las aamm, gravísimos. El budismo y todas sus ramas es una barbaridad recesiva como el hinduismo del que se nutre (salvo quizá el advaita vedanta, que es muy aprovechable pero se desvirtuó y diluyó hasta lo que hoy conocemos como hinduismo en general), y concretamente la del zen una mera moda para personas aburridas de sí mismas o francamente desorientadas. También he sido profesor de yoga, y adepto a esas doctrinas/moda, de modo que conozco bastante bien sus fundamentos y a sus divulgadores, como el hoy mismo fallecido (mahasamadhi dirían ellos, aunque es cascarla como todo hijo de vecino) Iyengar. Afortunadamente el zen no se tiene en cuenta, y una prueba evidente es que se ha continuado en la horterada del mindfulness, una nueva huida hacia adelante como la de la autoayuda, que tampoco es que sirva más que para entretener a la gente y pagar la hipoteca y dorar la píldora al gugú de turno.

      No, no me niego en absoluto a la discusión, me encanta discutir con quien tiene un mínimo de conocimiento de lo que dice, en caso contrario, como el caso de “su hermano”, prefiero no perder el tiempo, porque no sirve para nada, ya lo ha visto. Algunos deben venir por aquí a ejercitar su autoestima en lugar de movidos por la curiosidad.

      Su advertencia final es de esas que dan ganas de soltarle cuatro frescas, pero me voy a contener. Sí le diré que usted no es nadie para venir a mi casa a decirme lo que debo hacer. Si no le gusta, lo tiene muy fácil: no venga. Ahora bien, si lo que pretende es venir y soltar su meadita en un rincón para marcar su territorio, se ha equivocado de sitio, tenga 19 años ó 50 como yo, y no porque sea un experto en varias artes marciales y esas cosas, sino porque le diría un par de cosas que no creo que le gusten nada. ¿Tampoco tiene usted ni idea de lo que significa “paternalismo”? Es justo la actitud que ha desplegado en su último párrafo, en mi casa, sin siquiera conocerme. ¿Se ha dado cuenta? Ya veo que no. Un paternalista acusándome de paternalista. ¿Sabe usted aquello de ver la paja en ojo ajeno? Ya tengo padre, gracias.

      En fin, caballero, sea usted tan amable de informarse un poco acerca de lo que le he tratado de explicar brevemente. Lea, consulte, estudie, reflexione, y, si continúa albergando dudas, estaré encantado de ayudarle a comprender mejor el mundo en el que vive. Ahora, si con la misma escasa información acerca de lo que pretende debatir viene otra vez con el muelle flojo, es más que probable que su comentario no vea la luz.

      Gracias otra vez

  1. 16/12/2010 en 00:09
  2. 08/08/2014 en 13:40

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: