El liderazgo y el elefante

 

– ¿Cómo te comerías un elefante? Empieza el chiste ante la expresión de esfuerzo mental del receptor para encontrar una respuesta correcta.

– ¡A pedacitos! Continúa el chistoso sin dejarle reaccionar.

 

En la mayoría de los manuales y artículos de los especialistas y gugus actuales de formación empresarial psicosocial, se describen una serie de características o competencias –no sé si saben qué narices es eso de las competencias, yo tampoco; pero quédense tranquilos, los que se supone que saben ya ven el resultado que han generado con sus magníficos conocimientos– que debe poseer un líder:

 

LEAL, HÁBIL, ÉTICO, SERENO, FRANCO, SINCERO, HUMILDE, HONESTO, EMPÁTICO, DELICADO, SERVICIAL, ACCESIBLE, CONFIABLE, SINÉRGICO, IMPLICADO, PROACTIVO, RESONANTE, MOTIVADOR, INSPIRADOR, INTELIGENTE, EQUILIBRADO, CAPACITADOR, RESPONSABLE, TRANSPARENTE, AUTOCONTROLADO, BUEN COMUNICADOR, DINAMIZADOR DEL GRUPO, EMOCIONALMENTE INTELIGENTE, GENERADOR DE ENERGÍA POSITIVA, CONSTRUCTOR DE BUENAS RELACIONES, CAPAZ DE OBTENER INFORMACIÓN CRÍTICA, CAPAZ DE ESTABLECER EL QUÉ Y EL CÓMO, CONOCEDOR, ÍNTEGRO, CARISMÁTICO, MENTOR, CON VOCACIÓN DE SERVICIO……

 

Todo parece indicar, pues, que ya ha llegado a establecerse el perfil ideal del líder, ¿no?, aunque todas estas son un compendio de las características enunciadas por innumerables autores y estudios, la mayoría más basados en imitar a alguien célebre que en convertir a cada persona en la mejor versión de sí misma. Es decir, que no, que no ha podido establecerse un modelo consensuado de referencia, sino varios; o sea, ninguno. Mucho menos un programa formativo o de entrenamiento que garantice la adquisición de todas ellas, entre otras razones porque para estas cosas de la mente la formación es tan útil y positiva como ver a La Milá en Gran Hermano MDXXVI. A los hechos vuelvo a remitirme. Seguro que se ha encontrado en más de una ocasión con el típico hombrecillo (o mujercilla) de esos que suscitan lástima, afirmando ufanos haber realizado un master de liderazgo mientras usted se dice para sus adentros: ¡Se te nota muchísmo!

Gran parte de esta confusión relativa se debe a la propia imprecisión o desconocimiento del significado concreto de tales términos, dada su abstracción; también a la creencia que admite que a través del –se presupone erróneamente que es posible con los productos actuales– desarrollo de habilidades o competencias aisladas, puede desarrollarse al individuo perfecto al completo. Algo así como comerse el arroz crudo, el pollo, el marisco, la sal, los pimientos y tomates por separado, luego un buen trago de agua (el doble y un poco más que arroz) y creer que nos hemos comido una sabrosa paella. El todo es más que la suma de las partes.

Y si el todo es del tamaño de una ballena ¿Cómo nos lo comemos?. ¿Cuántos pedacitos tenemos que comernos cada día para alcanzar la promesa de convertirnos en el líder anhelado generador de envidias en los del propio sexo y aperturas reproductivas en los del opuesto? Y además forrado el riñón de billetes de quinientos.

Hace ya tiempo leí por ahí un interesante debate sobre el fondo del asunto del liderazgo y la falacia nazi y comunista que supone tratar de estereotipar a las personas, del que rescaté esta frase:

 

Recuerdo una reunión con un monje en la que una mujer británica comentó: “Cuando tú estás cerca me invade una gran paz, siento una gran alegría, tu conversación me llena, ¿qué tengo que hacer para tener esa sensación permanentemente, para ser como tú?”. A lo que el monje contestó: “¿Sabes cuál es la diferencia más importante entre tú y yo? Pues que tú quieres ser yo, y yo me esfuerzo en ser yo mismo. Y claro, yo lo tengo mucho más fácil”.

 

Pero si, ahítos de tonterías, creen que ya han leído todas las barbaridades posibles existentes acerca del asunto del liderazgo, permítanme que les saque de la ignorancia, porque además, como nos dicen por aquí, según el gugú Borja Vilaseca, para entender este asunto hay que utilizar el eneagrama, PNL, coaching, empatía, inteligencia emocional, mindfulness, motivación, comunicación, y además, no se lo pierdan, el líder debe ser un experto en… ¡Liderazgo!

 

Cómo no lo habremos pensado antes, ¡¡¡cachis!!!

 

 

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  1. Maleni
    15/06/2012 en 13:56

    Hola,
    no tengo mucho tiempo y voy a ser breve. Nunca he entendido muy bien que lo que es propio de la sociología se aplique a la psicología. Me refiero a la comparación. La sociología, en efecto, se basa en el hecho de comparar unos grupos con otros grupos para describir rasgos (comunes y diferentes). Sí que es cierto que la psicosociología estudia esos aspectos más específicos dentro del grupo de una manera más profunda. Lo que no acabo de entender es por qué la personalidad se aborda casi siempre en la relación del individuo con el grupo. Si la única manera de conocer a alguien es por su “dimensión” externa, sociabilidad, la reducción a ser ratitas de laboratorio es inmediata. Ignoro si los animalitos estos con los que se experimentan tienen muy desarrollado el habla, y la imaginación, – intuyo que no-, lo que tengo claro es que las personas sí. Es más muchas de las que más imaginación y sofisticación en el uso de las artes y técnicas han desarrollado apenas hacían cosas idénticas a sus semejantes. Han innovado y han creado. Difícilmente veo que el caldo de cultivo para conseguir eso sea darte ideas sobre cómo emular a un artista. Todo lo más que se conseguirá con eso es hacer copias de lo que hace él.

    • 16/06/2012 en 02:21

      Joroba, pues como el perfume caro, en frasco pequeño, en las más de 20.000 visitas que ha recibido este blog es la primera vez que me ponen en un aprieto. A ver si acierto a responderte algo coherente.

      Lo que estamos comentando me recuerda mucho a Un Mundo Feliz, algo parecido a lo que vemos en la vida real: estereotipación (o intento de) de personas, alienarnos a todos a base de prohibiciones: no fumes, no bebas alcohol, no seas “loqueseafobo”, desarrolla tu empatía, conviértete en líder resonante aunque seas reponedor en Carrefour, lee libros de autoayuda porque realmente lo necesitas y así los necesitarás más, afemínate si eres varón o masculinizate si eres mujer, no comas hamburguesas grandes, toma omega 28, el sexo es amor, sé tolerante. Vale que los vaivenes extremos no son saludables porque obligan a la reacción opuesta equivalente, pero la estabilidad es la muerte; el baile de los opuestos, el conflicto, es lo que genera la vida. Si el 0 y el 1 son iguales, si son idénticos el – y el +, no existe nada. Sin conflicto la vida no existe, pero parece que quieren amansarnos a todos para que funcionemos como un rebaño. Hemos llegado a temer ser como somos por miedo a ser expulsados del grupo. Creo que haber entendido tu comentario de esta forma, corrígeme si me equivoco.

      Me hace mucha gracia, por no llorar, que aquel sector de la sociedad que se manifiesta más visceralmente en contra de aquella especie de sometimiento a la fuerza del clero de antaño, del concepto de pecado, del de culpa… son los más partidarios de las prohibiciones, ahora instauradas por de los nuevos sacerdotes de la psicología, la medicina y la sociología.

      ¿No queríais ser libres? ¡Pues tomad libertad! Ya puestos, que seleccionen al ser humano perfecto y que hagan copias. No puedo con ellos, lo confieso, en general me resultan insoportables.

      • Maleni
        16/06/2012 en 22:00

        Sí, por ahí iba yo. La corrección política sustituyendo al dogma religioso de antaño, con la diferencia de que a algunos nos parece que fue más fácil ser un hereje en aquella época que serlo en la actualidad. La rebeldía era creativa. En la actualidad es puramente una pincelada que utiliza el poder para su perpetuación. Ejemplos de ello existen a patadas: la imagen del Ché como icono de lo más pijo en algunas sociedades… las langostas y el caviar en las mesas de los representantes de los obreros…
        Quizá es que el desencanto sea el verdadero leif motiv de nuestra época toda vez que la lucha por los ideales ha perdido bastante sentido.
        Un saludo.

      • Maleni
        16/06/2012 en 22:07

        Sí iba por ahí la cosa. Ya tendremos ocasión de seguir abordando el tema porque da mucho de sí. Especialmente interesante para mí es cómo el poder diluye la crítica haciéndose él mismo icono de la rebeldía. La causa está en perpetuarse ¿cómo? tomando el relevo al dogma religioso, como bien
        apuntas, y sustituyéndolo por “políticas” en las que la razón de la lucha se diluye. Frente al poder sólo queda el desencanto. O el enriquecimiento (la otra cara del desencanto). Un saludo.

        • 17/06/2012 en 20:43

          Muy profunda tu reflexión. Así son las cosas en este mundo, quedarse con el pataleo impotente o participar en las decisiones, pero para eso hay que estar mejor preparado que los demás en el momento oportuno.

          El desencanto es una de las características más relevantes y adaptativas del ser humano, de su cerebro, se acostumbra rápido a lo que tiene, por lo que se ve impulsado a seguir hacia la cima maslowiana, aunque implica insatisfacción, por supuesto.

          Yo no pataleo, no envidio, sigo entrenando para estar listo cuando me llegue la oportunidad, y supongo que es lo mismo que tú haces, porque parada precisamente no estás.

      • Maleni
        17/06/2012 en 23:43

        Upps, quedó reiterativo. Este bicho juega al escondite y a veces hace como que no publica lo que escribo. Me pasó con el primer post.

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