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La inteligencia. La emocional no, eso no es inteligencia.

Michael Jackson - Más Allá de la FormaciónVoy a serles sincero, aunque me contenga un poco. Ya se imaginarán que no les voy a soltar el rollo patatero de la teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner y sus seguidores, sobre todo ahora que se ha puesto sólidamente en cuestión, aunque este debate no es lo importante y al final les explicaré por qué; pero no voy a evitarlo porque yo esté enfadado con él porque haya posibilitado con sus opiniones el alumbramiento de ese retoño -de tal palo- llamado Inteligencia Emocional que tanto daño ha hecho al mundo y seguirá haciendo a menos que ustedes se unan a mi particular cruzada en la que, por cierto, me siento más solo que la una (a ver esa empatía).

El caso es que el otro día estaba yo charlando con unos conocidos de lo que charla la gente normalmente, pero como no podía ser de otra forma, salió el temita de la IE. Siempre sale últimamente, la gente tiene una necesidad urgente de sentirse guay, hasta hablando de los rodamientos del cigüeñal sale el tema.

Y yo, ya se imaginarán, me dispuse a aclarar a la interfecta -suelen ser interfectas normalmente, pero cada vez más híbridos blanditos que también- que eso de la IE es un oxímoron, un imposible metafísico, igual que no puede haber un negro blanco (y no me refiero al asunto de Michael Jackson, aunque también tiene la cosa lo que tiene Michael en la mano izquierda), un frío caliente ni una luz completamente oscura. Y además, de puro imposible, la IE, coherentemente, no existe (aunque más de un listo se ha forrado vendiendo esa nada, yo me compré uno del Goleman hace años, pero no entendí absolutamente nada, lo que me hizo suponer que, o bien yo era rematadamente idiota, posibilidad desde luego no desdeñable, o es que aquello era una patraña sin pies ni cabeza; que por aquello de la supervivencia del ego fue la opción por la que me incliné, pensará más de uno aliviado).

Entonces, como suele ser habitual, mi interlocutora empezó a recular y me soltó el típico rollo de esos que dan en los cursos personajes que no entienden en absoluto de lo que hablan, que darían un brazo por figurar de gurus aunque fuera en Sálvame de Luxe o algún otro programa de ésos para genios, el hígado por que le escucharan y aplaudieran. Y como en los cursos hay buen rollito, lagrimitas, abrazos, catarsis, aplausos, oídos para escucharle a uno sus miserias… obligatoriamente, es parte del truco… la gente va y se lo pasa muy bien, es toda una experiencia: y vuelven con que si la IE es aprender a descubrir y aceptar tus emociones y el blablablá de siempre que nunca es algo con un mínimo de coherencia argumental sino una ensaladilla de esperanzadoras genialidades que uno desea incorporar a su ya de por sí marcado carisma. O talante. Y tan feliz ella de saberse y evidenciar que es emocionalmente inteligente.

Yo le expliqué, un poco en correcto politiqués -no la iba a dejar en evidencia en público así a las bravas-, que las emociones son una parte evolutivamente temprana del ser humano y que además no es exclusiva, sino que la compartimos con el resto de los bichos vivientes un poco complejos tal que los mamíferos; o sea que, como dice la Montalcini, es nuestra parte, digamos, animal. Seguí explicándole que sin embargo el neocórtex es la parte que sólo compartimos con los mamíferos superiores y que ellos no tienen ni mucho menos tan desarrollado como nosotros. Ese neocórtex es, por lo tanto, digamos, lo que nos hace humanos: la razón; es el lugar donde se asienta la moral, el conocimiento de lo que es El Bien y el conocimiento de lo que es El Mal (¿Les suena a algo? ¿A los primeros que dicen que conocieron la diferencia entre uno y otro y sus consecuencias, que tuvieron la posibilidad de elegir libremente y eligieron y conocieron el precio de la libertad? ¿Lo habían pensado alguna vez de ese modo? ¿A que darse cuenta de esto les hace sentirse un poco… aliviados?). De nada.

Ella replicó que sí, pero que había que aprender a conocerlas y aceptarlas, a lo que respondí yo preguntándole: ¿ParaNegro nazi - Más Allá de la Formación qué?. Cayó en la trampa como una pardilla (y como todo quisque). Intentó encontrar las palabras adecuadas, pero… no existen, así que le ayudé un poco preguntándole si lo que quería decir era que había que controlarlas. Me replicó, algo airada, como si hubiese pronunciado una blasfemia contra el pensamiento ni-ni (ni idea, ni vergüenza), que no, que no había que controlar las emociones, que eso no era bueno y tal. Ya saben. Se las iba tragando todas, la incauta.

Pero como la dichosa empatía estaba empezando a hacer estragos en mi capacidad de razonamiento, vista la expresión que iba tomando su rostro, le concedí acabar en tablas. (En serio). Así que le pregunté: ¿Quieres decir "gestionar"? ¡Buf, qué alivio mostró su tenso rostro! Y claro, ella, presa del pensamiento (que es lo importante en la cuestión) y el lenguaje políticamente correcto de los guays intolerantes a la frustración y/o necesitados de aprobación -que somos la mayoría-, en lugar de discutir como adultos que se supone que somos a riesgo de darnos cuenta de que estamos completamente equivocados, además en público, como si fuera obligatorio saber de estas cosas, que debiera serlo (o no, porque con la gente que anda por ahí enredando en las cabezas y las cabezas de los demás sin tener ni la más remota idea, o peor aún, estando radicalmente equivocados…), asintió encantadísima mi sugerencia, agarrándose desesperada a mi observación como si temiese que si continuaba la conversación acabarían cayéndosele los palos del sombrajo. ¡¡Bufff, qué vertigo!! Hubiese sido cruel seguir con el tema, así que con la primera excusa que se me ocurrió puse alguna baldosa de por medio.

A la pobre -que no era del sector de la formación ni del área de RRHH ni nada parecido, para que vean hasta qué punto ha calado la patraña que la defiende todo el mundo- no se le ocurrió pensar que "gestionar" implica, en lo esencial, tomar decisiones, elegir entre opciones, parar o dar salida a algo; una vez más el código binario campando a sus anchas: el 1 que abre el paso de la corriente y el 0 que la cierra, el algoritmo primigenio. Y que tomar decisiones con respecto a dar o no salida a la ejecución de una conducta del tipo que sea, implica necesariamente, no sólo controlar, sino algo que de tan terrible que le resulta lo tiene recluido en un rincón oscuro de su mente para ni pensarlo, como a la gran mayoría de los ignorantes que superpueblan el planeta, El Anatema: reprimir alguna emoción.

Porque, efectivamente, para vivir es obligatorio reprimir emociones, muuuuchas emociones, muuuuchas veces al día; porque a todas a la vez, ni siquiera a cuatro o cinco emociones a la vez, es imposible darles salida, porque cada una va encaminada a satisfacer una necesidad concreta y por lo tanto producen acciones-conductas diferentes, y aunque es probable que puedan (no me he parado a pensarlo, sinceramente) agruparse varias similares, no pueden ser demasiadas, porque nos paralizarían. Lo normal es que se yuxtapongan, que vayan una a continuación de la otra o incluso que se monten una en la otra, la que sube con la que baja. O simplemente que no podamos ejecutarla porque no es correcto. Porque no está bien hacerlo, porque es de mala educación. Me siguen ¿no? De las emociones ya hablaremos otro día, no puedo darles más detalles porque tengo el libro de referencia en una caja en el trastero, porque me acabo de trasladar de residencia, no me acuerdo exactamente y temo meter la pata. Además sería extenderse demasiado. Lo importante es que se queden con la idea de que el neocórtex es como la torre de control de un aeropuerto y las emociones un montón de aviones cada uno con sus necesidades de aterrizaje, despegue, etc., que si no se les controla, la lían parda.

phineas gage - Más Allá de la FormaciónY el encargado de hacer de filtro, de torre de control, de censor, de juez, es (como sabemos, por ejemplo, por Damasio, cuando todavía era un geniecillo y no se le había subido el ego hasta el punto de parir su lamentable y tostón último libro, que llevo dos años a ver si lo termino, ¡qué pereza!) el neocórtex, que casualmente es… ¡¡el lugar donde reside la razón!! ¡¡El lugar regido por la moral, por el conocimiento de lo que está bien y lo que está mal dejar ejecutar como acción, como conducta!! Sin neocórtex, amigos y colegas míos, como señalaba Damasio en su estudio del caso Phineas Gage, seríamos personas, pero no humanas (provistas de razón y moral) sino animales, seres únicamente movidos por instintos, sin atisbo de capacidad de amar al prójimo como a nosotros mismos (¿Y esto les suena a algo? ¿No será que esto es justo lo que nos caracteriza a los humanos civilizados? -junto con el primero- ¿Será casual? ¿O causal?). Y ya si nos metemos en la diferencia entre lex y ius, terminamos por entenderlo todo.

Ya sé, ya sé, me estoy poniendo denso; cuesta seguirme porque estoy tratando de demostrar dos cosas a la vez aunque procuro que no se note mucho que estoy hablando de una particular, que ya tengo bastante mala fama, y utilizando para ello un sólo concepto. Pero hagan un esfuerzo, que merece la pena.

Ahora les voy a sorprender. Todo este rollo que les estoy contando de las emociones, el control, el lenguaje políticamente correcto, el bien y el mal, y todas esas cosas, me sirven para destacar una sola palabra, ése único concepto.

¿Y tanto rollo para una sola palabra? ¿Y cuál es la palabra? ¿Es que les he enrollado tanto que ya no se acuerdan del título de la entrada? ¡Pues inteligencia! ¿Cuál iba a ser si no? Etimológicamente (o sea, la realidad que representa, no lo que la gente común podamos entender con esa palabra y se recoge consecuentemente en el DRAE, si es que entendemos algo, que parece que no mucho), inteligencia significa: elegir, escoger. Es decir, aplicar la razón, el conocimiento de lo que es El Bien y el conocimiento de lo que es El Mal (tú aterriza, tú espera un rato, tú despega por tal pista, tú quieto parao…). Por eso, atendiendo a la raíz real del término, a la realidad que describe, inteligencia implica necesariamente, es más, ES: Control. Censura. Prohibición, Limitación, Coerción, Imposición, Represión… Como la libertad misma (vale, ya nos meteremos otro día en ese cenagal de la libertad). ¿A que da como mal rollo?. Goleman es un genio, ¡cómo nos la ha colado, aunque otros ya habían preparado el terreno fulminando el arrepentimiento! Yo afirmo categóricamente que es tonto perdido sin remedio, ya lo saben, como el negrito de la svástica, pero aunque no entiende de lo que habla porque de eso de lo que habla no se puede entender, el tío junta bien las palabras y hace bonito, suena bien, además lo dice todo como con mucha seguridad y… convence de que mola aunque en realidad lo que está haciendo es lo de Michael Jackson pero con nosotros.

Lo otro, eso que se denomina comúnmente inteligencia no son más ni menos que ciertas expertisses, más o menos complejas; para que se hagan una idea son como las que tienen los animales del circo, pero en mejor, obviamente.

Inteligencia, la verdadera inteligencia, la real, es conocer la Ley Natural, la moral, El Bien y El Mal. Eso es lo importante. Eso es lo que distingue a las personas humanas de las personas animales y de los animales irracionales, lo que nos permite no comportarnos como animales. La base sobre la que se asienta el progreso, la civilización, la evolución. Y sin la cual nos encontramos en este momento de la historia como nos encontramos. ¿Hablamos de valores? Otro día.

Me he explicado ¿no? Pues eso, a ver si ya de una vez.

 

 

@rabiesan

Si te ha gustado quizá guste a otros, si lo compartes les llegará.

 

 

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  1. Maleni
    04/11/2012 en 18:29

    Yo creo que el “éxito” de Goleman está asociado al hecho de ser norteamericano, y su capacidad de vender todo lo que fabrican. Dicho esto, ¿cuál es el punto que le encuentro yo a la IE?. Desde el punto de vista positivo, me parece que es intentar avanzar en eso que llamamos civilización. No comunicarse mediante gritos o mediante órdenes, sino utilizando la razón y las buenas maneras con todo el mundo, es algo bueno. Lo que no entiendo es por qué decir eso hace que un señor se convierta en gurú y en multimillonario. En efecto, el sistema educativo siempre ha ido orientado en ese sentido.
    ¿Cuál puede ser la novedad?. Que la sociedad estadounidense se caracteriza por su diversidad. La diversidad es la que nos pone ante el conocimiento del yo. Si todo lo que advierto “fuera” es idéntico o parecido a mí no veo ante la disyuntiva que me plantea lo “extraño”, lo diferente. Quizá en norteamérica resuelvan el encuentro con el otro de una manera más pacífica que en Europa. Eso que llamamos “igualdad de oportunidades”. De manera que eso que llamamos inteligencia emocional no sea sino otra forma de llamar a la igualdad de oportunidades. Y de ahí, pasamos a las relaciones con la autoridad. Este es el punto débil que le veo al asunto. No creo que un norteamericano que se precie de gurú en los EE UU proponga la igualdad entre todos los individuos, pues no otra cosa es decir que un jefe en una empresa o un padre/madre o un maestro en la clase han de comunicarse con los demás como ellos se comunican con él. Es decir, de coleguitas para arriba.

    • 06/11/2012 en 01:39

      Al contrario, querida Maleni, la IE animaliza al ser humano poniendo el foco en esa especie de “mente intermedia” que compartimos con los animales. Si prestas atención a tu “mente intermedia” la estás desarrollando. Así funciona la mente. Al contrario, lo que hace avanzar al ser humano, y por tanto a la civilización, es la razón, a la cual la “mente intermedia” está supeditada; y lo está, además, en todas las culturas, desde la Hindú a la Cristiana. La clave de la evolución es precisamente “racionalizar”, gestionar, controlar, dominar (Imperare sibi, maximum imperium est), la “mente intermedia”.

      No se debe confundir la buena educación, los buenos modales, con la blandenguización, feminización, estandarización del ser humano, la conversión del individuo en borrego y el “pueblo” en rebaño. Todos iguales, muy inteligentes (m)emocionales, o sea animalizados. Muy “empáticos”, o sea, hipersensibles, necesitados de aprobación y por lo tanto fácilmente manipulables por flautistas de Hamelin. Y una de las claves es la intolerancia a la frustración: malcriados que somos la mayoría, criados entre algodones no vaya a ser que nos frustremos, necesitados de que nadie sea diferente, de que nadie tenga carisma ni personalidad. ¿Por qué narices exigimos, por ejemplo, a los deportistas que sean guays? Mira el caso de Fernando Alonso, por ejemplo, la cantidad de críticas que se lleva por su arrogancia. ¿Y a quién cojones le importa que sea o deje de ser arrogante? Lo que importa es que gane, con buenas artes, y si te cae mal, no te acerques, pero no le estigmatices por no ser (m)emocionalmente inteligente. ¿Te das cuen? Es la envidia, estúpidos! La gente se siente mal en la comparación y entonces odia. Intolerancia a la diferencia, a la frustración, normalofobia, hembrismo, etc., etc.

      En USA se llevan mejor porque son conscientes de la dignidad del ser humano, del individuo. Mira la que se ha liado con el tema de la seguridad social de allí, o con el asunto de las armas. Un estadounidense pregunta: “¿Por qué narices me tienes que decir tú a mí si tengo que tener un seguro médico obligatorio o no? ¿Por qué narices tú me vas a imponer a mí la prohibición de portar armas? Han tenido la experiencia de la Ley Seca y saben que las imposiciones estatales no funcionan, no quieren ser masa sino individuos. Aquí vivimos en el país del “Vivan las caenas”, no te olvides; católicos Vs. protestantes.

      Claro que no se propone esa igualdad, pero si miras quién es quien más defiende y con más virulencia estas patochadas (en realidad ingeniería social), lo verás más claro. Además de las mujeres, que de débiles no tenéis nada pero que queréis arrimar el ascua a vuestra sardina y los realmente débiles, los que la defienden son los de siempre. Los que “defienden la alegría”. ¿O no te acuerdas del “talante”? Se censuraba a Aznar y Rajoy no por la calidad de su gestión, sino por no ser inteligentes (m)emocionales. Más claro agua, amiga.

  2. 11/11/2012 en 18:49

    No puedo estar más de acuerdo con tu post de inteligencia emocional. Lo justo sería, en todo caso, hablar de inteligencia racional o gestión de la razón (pero claro, no vende libros). Se trata de un entrenamiento de las razones y motivaciones humanas para no dejar que las emociones campen a sus anchas por el cerebro. Nadie puede gestionar las emociones, es una gran falacia; pero sí se puede intervenir sobre la razón(neocórtex) para que las emociones cobren un protagonismo puntual, diría casi inexistente.

    Nuestros deportista, cuando se dejan llevar por las emociones, la cagan: hacen dobles faltas, fallan putas de medio metro y tiran penaltis al quinto anfiteatro.
    Enhorabuena, Santiago. Sigue transgrediendo, sino el virus de los “soplaglaitas emocionales” no dejará títere con cabeza, racional por supuesto.

    • 12/11/2012 en 00:00

      Jajajaja, qué bueno lo de los “soplagaitas emocionales”, espero que no tenga copyright, porque me lo pienso apuntar.

      Te iba a decir que muchas gracias por los halagos, pero visto el panorama mundial, lleno de soplagaitas emocionales, son compartidos. No es fácil estar en la posición que estás, supongo que en gran medida se debe a que ambos venimos del mundo del deporte, donde los resultados del entrenamiento se ven, no como en las lerdeces estas que venden en libros y en cursitos on y offline a empresas.

      Seguiré dando caña, por supuesto, y tú no dejes de apoyarme cuando tengas un rato de vez en cuando.

      😉

      • Juanjo
        12/11/2012 en 21:13

        Quería decir putts(en referencia al golf) no putas…

  3. juan
    26/11/2012 en 16:42

    Muchas gracias por hacerme sentir acompañado. Es ud. muy empático y ha gestionado muy bien mi poca empatía (y no escasa simpatía,sino repulsión) hacia los sacamuelas de la IE.
    Siempre he pensado que la IE es una excusa para enchufar o colocar a los tontos. “no tiene un IQ muy alto, más bien bajo, pero tiene una IE altísima”. Una milonga, vamos.

    Además, un peligro: p.ej. eso de no rendirse ante las dificultades, de no dejarse vencer por las críticas … precisamente es lo que distingue a los tontos (de los de toda la vida). Un tonto y encima cabezota … apaga y vámonos.

    Empáticamente suyo
    Juan

    • 26/11/2012 en 16:52

      Jodeeer! Esto seguro que me fastidia la digestión, ni mis más acérrimos enemigos me habían ofendido tanto. Llamarme empático a mi!!!

      Pues coincido otra vez contigo, el rollo de la IE y la empatía es un truqui de más de dos para ver si consiguen colarse en procesos de selección, a falta de méritos. O para posicionarse en la web como expertos en IE, coaching y tal. Faltaría más. Pues sí, faltaba Mas, que apelando a los sentimientos de los que en lugar de razonar, sienten con la boca abierta, puede liar una de cuidado. De entrada yo sigo sin twitter, y ya han pasado casi 48 horas. Olé la empatía de los nacionalistas, no les gusta nada que les recuerden que si se les cae el último tornillo se les descuelga el cerebro por el esófago y entonces sí tendrían un cerebro estomacal! Jejejeje

  4. Francis
    15/03/2015 en 20:28

    Estoy de acuerdo en todo.
    No he leído el libro de Goleman pero son muchos los que me han hablado de el.
    Todos ellos han intentado convencerme de sus supuestas verdades sin conseguirlo.
    La teoría de la I.E. huele a patraña a la legua. Cualquier persona a la que le funcione minimamente bien la razón pura se dará cuenta de ello. Su único merito es haber conseguido reconfortar el maltrecho ego de muchos necios de este mundo; que continuarán siendo necios y pobres pero un poco mas felices.
    Esta claro que solo con “inteligencia” emocional no se llega a ningún lado. Una sociedad cuyas personas tuvieran mucha inteligencia de este tipo y poca de la otra, se iría a pique. Los genios en general y los grandes científicos en particular, son y han sido casi siempre personas asociales, problemáticas y conflictivas, vamos que de I.E. han ido tradicionalmente bastante escasos. Sin embargo que duda cabe que la civilización hubiera sido imposible
    sin su contributo.

    • 16/03/2015 en 00:21

      Pues eso que te has ahorrado, no hace falta leérselo para darse cuenta de que es una solemne tomadura de pelo, una perversión del estudio original (no recuerdo el autor) que justo defendía lo contrario, como lo sabe cualquiera que tenga la cabeza sobre los hombros para algo más que pasear los pelos: el autocontrol ede las primarias emociones.

      Te agradezco y me alegra enormemente tu comentario, es lamentable la inferioridad numérica en la que nos encontramos, y así nos va, particularmente en este país de envidiosos = frustrados.

      Un cordial saludo

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