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Cómo NO funciona la mente (1): la idolatría de la neurona (2)

Hoy les voy a poner un ejemplo muy clarificador ―espero― para que entiendan cómo NO funciona el cerebro y cómo NO se puede comprender la mente humana si centramos la atención en las neuronas. Vaya por delante que muchos psicólogos y psiquiatras, incluso la mayoría de los neurocientíficos, me dirán que el concepto "mente" es algo que escapa a su ámbito, que no es científico y tal y tal. Entiendo por qué lo dicen: niegan el concepto mente porque no lo conocen.

¿Saben eso de que los árboles no te dejan ver el bosque?, pues aquí tenemos un ámbito estupendo para aplicar el aforismo. Los neurocientíficos (y voy a meter en este saco aunque en sentido estricto no pertenezcan a él, a los psicólogos) están tan superespecializados en determinados aspectos de cierta flora y fauna concretas de los bosques, que parece como si vivieran dentro de él, como los ermitaños. Y claro, ya no se acuerdan de cómo es un bosque visto desde un alto en la llanura. ¿Cómo puedes conocer España si no la ves desde fuera, desde el espacio, con ayuda de un satélite o lo que sea? Conocerás tu pueblo, tu ciudad o parte de ella, la autopista que une Madrid con Éibar (sí, la hay) y el paisaje cambiante desde la meseta castellana a las pequeñas y omnipresentes montañas vascongadas. Así conocerás partes de España ―partes del sistema nervioso―, pero no comprenderás qué es y qué ha representado y representa España en el mundo ―la mente en su conjunto― y lo que representará en el futuro.

Nuestra posición en el mapamundi, además de mantenernos sometidos a la repulsiva recesiva masonería francesa que nos aísla ―nos convierte en isla siendo península― de Europa, lo que le permite perjudicarnos cuando le conviene ―por ejemplo dando cobijo a la ETA o cambiando el nombre que corresponde a los pueblos hijos de España en América, desde el correcto hispanoamericanos al tendencioso latinoamericanos―, nos ha servido de balcón, de mirador sobre el abismo del Finisterrae, generando esas ensoñaciones que se convirtieron en el descubrimiento y cristianización ―civilización― del Nuevo Mundo por obra y gracia de Dios, a través de Los Reyes Católicos y Cristóbal Colón o viceversa.

Es decir, que si usted no observa atentamente el mapamundi no puede comprender nítidamente la vida, no puede entender por qué la historia ha sido como ha sido y no de otra forma, a pesar de los denodados esfuerzos de ciertas religiones e ideologías recesivas por cambiarla. Observando el mapamundi ―y con más datos de la realidad fría y desnuda de ideologías, por supuesto―, uno puede entender, por ejemplo, el porqué de las invasiones bárbaras y musulmanas, el porqué de La Reconquista, La Ilustración, la revolución industrial y la tecnológica, el por qué Japón es uno de los principales aliados estratégicos de la civilización a pesar de su condición de país oriental, y un etcétera tan inmenso como la propia historia.

Y de igual modo, si un neurocientífico no es capaz de mirar el sistema nervioso desde fuera, sin enredarse en despolarizaciones de membrana, neurotransmisores y otros vericuetos fisiológicos o terminológicos ―como mi otrora admirado Antonio Damasio, por ejemplo―, sino viéndolo como conjunto, no entiende absolutamente nada del conjunto. Sólo entiende cómo funcionan algunas partes del conjunto y, a veces, ni eso: no tienen más que hipótesis sin posibilidad de confirmarse. Pero tente mientras cobro, ¿verdad?

Y eso sin mentar la basura cognitiva que las religiones recesivas, las ideologías recesivas, la psicología no científica, la pedagogía, la inteligencia (m)emocional y todos los demás virus que han generado una verdadera pandemia de estupidez global en el globalizado mundo. Pero vayamos al ejemplo del que les hablaba al principio.

Bien, imaginen que son ustedes unos extraterrestres que vienen del espacio a estudiar el planeta Tierra. Como han detectado ciertas señales de vida inteligente (es un decir), como ondas de radio, naves espaciales y tal, no quieren interferir, así que observan el Globo desde muy muy lejos.

Enfocan sus radiotelescopios o lo que seriese hacia el Planeta Azul y… ¿qué ven? Pues más o menos lo que se ve en la imagen de la derecha, un montón de hilos de energía electromagnética, de electricidad. Entonces van y redactan el primer informe ―en español, por supuesto―, que dice: "Hemos visto que en ese planeta existen unas líneas de energía, una especie de caminos, de rutas que transportan energía -y por lo tanto información- en cantidad variable, de unos lugares a otros. Y siempre son los mismos. A esos caminos les llamaremos neuronas en honor a nuestro querido capitán N-Euron1." (el "As" es por el 1 en la baraja… española, claro, con la que juegan a la brisca en sus ratos de ocio).

Pero como todavía no entienden cómo narices surge la vida inteligente que manda esas naves al espacio, deciden aproximarse un poco más, y lo que ven entonces es más o menos esto de abajo:

Así que al día siguiente, antes de volverse a su planeta, redactan el informe final con sus observaciones, en el que dicen: "Al acercarnos más pero manteniendo una distancia prudencial que nos permita seguir ocultando nuestra presencia, hemos encontrado, además de algunas estructuras inmóviles cuya utilidad no hemos averiguado, nuevas rutas neuronales, más pequeñas pero muchísmo más abundantes que las observadas ayer desde más distancia y que también transportan información de un lado a otro. Así, antes de volver a nuestro planeta, concluimos que la vida presuntamente inteligente en el planeta que hemos visitado deriva de estas rutas neuronales que se diseminan por toda la superficie y el espacio circundante de este globo transportando información. Todavía no sabemos cómo se produce la vida inteligente a partir de esas rutas neuronales, pero lo que sabemos seguro es que algunas de estas rutas confluyen con los centros desde los que lanzan sus naves al espacio, luego tiene que haber alguna relación entre las rutas y el envío de naves. Ergo su inteligencia está relacionada con esas redes. Final del informe."

Así que se vuelven a su casa pero dejan en el espacio un radiotelescopio invisible que siga enviando datos sobre el curioso planeta de las rutas neuronales.

Síganme atentamente. ¿Por qué esos extraterrestres no han encontrado el origen real de la vida inteligente? Porque como decíamos en el post precedente de esta serie, no han dispuesto de aparatos de observación lo suficientemente precisos para ver lo más pequeño: los ―algunos― seres humanos. Sólo han detectado las rutas de información-comunicación que utilizamos los humanos. Imagino que se han dado cuenta de que la foto ut supra es del madrileño Paseo de La Castellana, y que han visto claramente la calle asfaltada, incluso, muy pequeñitos, los coches que circulan por ella. Pero no han visto personas, ¿verdad? A esa distancia no se aprecian.

Cuando hablemos en sucesivos post sobre las redes neurales artificiales irán comprendiendo cómo funciona la mente, pero por el momento me contento con que entiendan claramente cómo no puede entenderse la mente si centramos su estudio en las neuronas, igual que los extraterrestres no pueden entender de dónde surge alguna vida inteligente en nuestro planeta estudiando las redes de comunicación-información humanas.

 

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  1. 04/03/2013 en 14:23

    Toc, toc. No tiene nada que ver con el asunto, pero tengo un regalo para ti. Una perla:

    La escuela de “empoderamiento” de mujeres, de Guecho:

    http://www.getxo.net/DocsPublic/igualdad/castellano/documentacion/Escuela_2012-2013x.pdf

    Vía: @EduardoZugasti

    • 04/03/2013 en 14:36

      Gracias, Plaza, le echaré un vistazo y veremos a ver si les damos un poco de caña. Gracias por tus aportaciones, como siempre

    • 04/03/2013 en 17:23

      Puajj! Gramsci y Lukacs no lo habrían hecho mejor. Imperdible eso de la “gimnasia hipopresiva” para mejorar la sexualidad. “Cambiar los cuentos”, “Sexualidades de las mujeres”. De risa que la profesora de “Reforzando la Autonomía” se apellide Macho. Juas!. Es un panfleto repulsivo propio de ingenieros sociales. Alucinante cómo manejan el lenguaje para colar de rondón la ideología ” reflexionar y jugar sobre la construcción personal y social de la sexualidad femenina. “

  2. Marta.
    04/03/2013 en 17:58

    Santiago, me gustaría saber donde hay un mail de contacto. Tengo una consulta sobre algunas cosas, precisamente relacionadas con este tema.

  3. Marta.
    04/03/2013 en 18:01

    casualidad! vamos… con esto último de lo que estáis hablando.

  4. LONAR
    04/03/2013 en 22:45

    A ver si te entiendo la metáfora…
    ¿Las neuronas serían redes de comunicación, adaptativas, creadas por la evolución, sobre otro proceso que generaría la inteligencia?
    ¿Pudiera ser la teoría de “La nueva Mente del Emperador” de Penrose?
    Un saludo.

    • 04/03/2013 en 23:00

      Más o menos es así, pero déjame que no desvele todavía “mi” hipótesis.

      Hay un par de errores sutiles pero trascendentales en tu comentario:

      1º- No sé si “sobre otro proceso”, o simplemente “además de”. Los dos procesos son esenciales, tanto sin el uno, como sin el otro, no habría ni la más mínima inteligencia sistémica; quizá de “individuos” aislados sí, pero no podrían entenderse entre ellos.
      2º- No es “que generaría la inteligencia”, sino que “sirve para conectar inteligencias”.

      Lo siento, de veras, me gustaría explicar ya “mi” hipótesis, pero esto perdería suspense.

      No conozco la teoría que citas de Penrose ¿Me la resumes?

      • LONAR
        10/03/2013 en 22:46

        Penrose mantiene que la inteligencia no puede basarse en el funcionamiento neuronal, porque el procesamiento del cerebro humano entraría en bucles sin fin en muchas ocasiones (Touring)…
        Basándose en como está definida una partícula elemental, como una onda de probabilidad sin existencia física material real, la cual colapsa en una partícula física cuando la suministramos energía (la medimos), defiende que en los microtúbulos de las neuronas suceden fenómenos de computación cuánticos (no son lineales y admiten todas las posibilidades hasta que la onda colapsa en una partícula material. Esto provocaría la despolarización de la neurona…).
        ¿Que provoca que la función de onda colapse? La elevación de energía debido a la llegada de señales… Ojo, únicamente el proceso de la información que llevamos a cabo tiene lugar mediante este proceso, las neuronas sigue funcionando como se conoce en la transmisión de información…
        Por otro lado, apunto que la mayor parte de fisiólogos y neurólogos no comparten esta opinión…
        Un saludo

        • 11/03/2013 en 01:02

          Ah, ya entiendo. Yo lo que creo es que parte de lo que dice Penrose es una tautología: en todo proceso y en toda materia existen fenómenos de computación cuánticos, por lo que no parece aportar nada nuevo excepto el nivel de detalle.

          Miremos a las neuronas con un microscopio normal o con uno que detectara las partículas subatómicas y sus dinámicas, seguiríamos mirando las neuronas, por lo que sólo veríamos… neuronas. Y si mirásemos otra cosa veríamos otra cosa, por ejemplo, vasos sanguíneos.

          ¿De dónde vienen esas señales que elevan la energía? Ahí está el quid de la cuestión según yo lo veo.

          No entiendo eso de “únicamente el proceso de la información que llevamos a cabo tiene lugar mediante este proceso”

          • Carlos
            29/03/2013 en 01:15

            Si…
            No le he expresado bien. Quería decir que el procesamiento de la información (el manejo de la información, la computación de la misma) es el que tiene lugar en los microtúbulos. Por cierto, la elevación de la energía que hace que colapse, viene por un lado del mar de infinitas partículas virtuales que se crean y destruyen de “la nada” antes de influir en el universo y por otro lado de la propia información que circula por las neuronas (energía). Cuando esta energía llega al nivel de un gravitón, surge de un mar de posibilidades una única: surge la computación cuántica…
            Un saludo

            • 29/03/2013 en 04:46

              ¿Estás seguro de eso, Carlos? Yo tengo otra teoría, en otro nivel de detalle, sin llegar a los microtúbulos, que al final, por lo que me han contado investigadores de ese campo, no son más que canales de comunicación. Muy pequeños, pero canales en cualquier caso. Ten en cuenta que microtúbulos hay en todas partes, por lo que atribuir la computación de la información en general a algo que está en todas partes, en cada célula, sería algo así como atribuirla al H2O… o a la célula, que también están en todas partes. En términos de Sistema Nervioso Central, o sea, de encéfalo, creo que no hace falta llegar a ese nivel de detalle, la clave está más a la vista. Creo que Penrose se pasó de frenada, o simplemente quiso explicar los mecanismos de funcionamiento de… ¡la neurona!, no de la mente.

              No puedo desvelar todavía mi teoría aquí, pero desde hace años, cada mes aproximadamente leo algo serio que coincide con ella. Cualquier día de estos, la neurona caerá al lugar que le corresponde, y entonces se abrirá una nueva etapa en la comprensión de la mente.

  5. 05/03/2013 en 00:32

    Vaughan Bell tiene una buena pieza en The Guardian sobre la psicología popular – cómo la gente común tiende a pensar sobre su propio pensamiento: “Nuestros cerebros, y cómo no es tan simple como pensamos”.
    Este es un concepto muy importante en el estudio de la evolución de la cognición humana, porque la forma en que pensamos acerca de nuestros cerebros hoy puede tener poco que ver con los motivos por los que cambiaron con el tiempo… http://www.guardian.co.uk/science/2013/mar/03/brain-not-simple-folk-neuroscience

    Saludos Santiago.

    • 05/03/2013 en 01:35

      Gracias por la información, José Carlos. Ya sé que yo también debería entonar el mea culpa, y de hecho lo hago en cuanto surje la ocasión, por pertenecer a este necio y vanidoso sector de la formación y RRHH y por haber divulgado muchas sandeces en mi vida, pero el autor del artículo no se deja un solo balón dentro, los echa todos fuera.

      Resumiendo, la principal causa del desvarío neuro que se nos avecina es, desde mi punto de vista, la falta de rigor en el sector de la psicología (ahora lo llaman neuropsicología porque suena más cool), incluso la neurocirugía, y no digamos ya los “divulgadores” de la neurociencia, tipo Punset. Los primeros -no podía creérmelo, la semana pasada me encontré con una chica que me dijo que estaba haciendo un máster en psicoanálisis- porque todavía hoy la universidad está llena de basura acientífica, aunque en vías de extinción, afortunadamente. Los segundos hacen cosas mejores, sin duda, pero reconozcamos que no paran de dar palos de ciego. Bueno, en realidad como la medicina en general, por eso tienen alguna disculpa. Los otros, contagiados además por el esoterismo y la ideología new age, tienen poca. Todo ello ha llegado al nivel de la calle con la misma falta de conocimiento que existe en los niveles académicos.

      En concreto, otra vez desde mi punto de vista, que es el que lógicamente defiendo, el cerebro y la mente son mucho más sencillos de entender de lo que este hombre vende, y sospecho que hay alguien más que lo sabe pero no puede decirlo porque pertenece a una institución que se le echaría encima si lo dijese, lo van soltando poco a poco, demasiado poco a poco. Yo particularmente lo entiendo de una forma muy sencilla, simple no, sencilla, y además muy coherente, encaja a la perfección, y es perfecta y sencillamente falsable.

      En el fondo de la opinión de este hombre del artículo, aparece una confesión: no tienen demasiada idea, por no decir ninguna, más que de aspectos aislados, parciales, del cerebro y la mente, y por eso les fastidia que otros charloteen de su ámbito con esa alegría, con la misma despreocupación que hablarían del partido de su equipo, como si se lo gastasen por hablar de él, como si lo ensuciasen… cuando los primeros que lo ensucian son ellos. ¿De qué ha servido el año de la neurociencia en España? ¿Y el de USA? ¿Qué mamarrachada es esta del big brain y compañía? Te apuesto una comida donde tú elijas, en Madrid si gano yo o en Lima si ganas tú, a que en 5 años siguen igual que ahora: sin tener ni idea de nada. Lo contrario sería un milagro. No hace falta ningún big brain y mucho menos dos mil millones de dólares para entender a la perfección cómo funciona la mente humana. Simplemente hay que pensar diferente, porque pensando de la misma que siempre seguimos como siempre. Y esto no es una frase hecha, ni hueca. El otro día se lo decía a una amiga en facebook, sin vanagloria ni osada ignorancia: yo puedo explicar cómo funciona la mente en un folio. Les ahorro un millón novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve con noventa y nueve céntimos de dólar.

      ¿Entonar un mea culpa? No, y no sólo eso, encima quieren que les elevemos al olimpo de los héroes. Que les den.

      Un abrazo y suerte con el evento.

  1. 06/07/2014 en 22:38

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