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Cómo funciona el cerebro. Qué es y cómo funciona la mente (I)

baterías del sistema - Más Allá de la FormaciónCon esta entrada pretendo inaugurar una serie que explique una nueva –o yo no la conozco– hipótesis acerca del funcionamiento del cerebro (del sistema nervioso en general, pero especialmente el encéfalo) y la mente. La cuestión no es en absoluto baladí, dado que el grueso del mundo de la neurociencia se encuentra –erróneamente, a mi juicio– enfocado en las neuronas, lo que distrae de la ruta correcta para llegar a buen puerto.

Y no es baladí porque, sin un conocimiento de la realidad de lo que ocurre dentro de nuestra caja craneana, con teorías basadas en revelaciones, intuiciones, sospechas a su vez basadas en otras semejantes, han surgido, se mantienen y continúan surgiendo teorías que se han mostrado recesivas, como la pedagogía roussoniana y sus secuelas, el psicoanálisis, la Gestalt, la PNL, la mayor parte de los postulados del coaching, la inteligencia (m)emocional y otras teorías newage, además de las religiones recesivas, que mantienen a miles de millones de personas en un estado primitivo –como dijo Rita Levi-Montalcini–, de persona animal; meras baterías del sistema carentes absolutamente de ese escaso margen de libre albedrío del que disfrutan en exclusiva las personas humanas, las que viven asentadas sobre la realidad.

Esta nueva hipótesis está fundamentada en algunas investigaciones neurocientíficas bastante recientes, y curiosamente en otras ramas de la ciencia, como la física cuántica, la teoría del Caos, el Principio Holográfico y las Ciencias de la Actividad Física, que se irán mencionando en lo sucesivo. Sí, aunque parezca paradójico, estoy seguro que resultará más fácil a estas especialidades de la ciencia comprender el funcionamiento del cerebro –encéfalo– que a un psicólogo o un neurocientífico convencional; no sólo por la resistencia de los más engreídos a reconocer que la Tierra es esférica y no bidimensional, sino por estar distraídos, convencidos de que la explicación clásica es la correcta aunque no lleve a ninguna parte.

Diferencias cerebro-mente

No voy a volver a descubrir América, desde luego, pero conviene dejar las cosas claras desde el principio, afianzar y construir unos buenos cimientos para levantar un edificio argumental sólido que aporte seguridad, racionalidad, a nuestra vida. Una cosa es el cerebro, el encéfalo, y otra la mente. La mente no es el cerebro, sino la interacción entre el cerebro y el medio. Sin medio no hay cerebro; de hecho, individuos aislados completamente terminan muriendo de forma prematura. Sin interacción no existe el ser humano, ente fundamentalmente social, fundamentalmente interactuador (no encuentro otra expresión) con el medio.

Obviamente, la mente se genera en el cerebro –no se va a generar en la uña del dedo gordo del pie derecho–, igual que la mente colectiva humana se genera en La Tierra, pero el Planeta Azul no es la mente colectiva. ¿Qué es entonces la mente colectiva? Lo que podría ver alguna inteligencia desde fuera de nuestro planeta: la civilización emergiendo a trancas y barrancas de entre la barbarie animal, construyendo un mundo mejor. De igual forma, la mente individual es la civilización del individuo emergiendo desde la animalidad individual. Así, la civilización es el conjunto más o menos homogéneo de principios morales, ideas, costumbres, cultura… predominantes, aunque por poco, en los individuos de la parte civilizada de la humanidad. Con el contraste se entenderá mejor: Por el contrario, la incivilización es el conjunto más o menos homogéneo de principios morales, ideas, costumbres, cultura… predominantes en los individuos de la parte incivilizada de la humanidad.

La mente, como ya comentamos, es la emergencia de la actividad del cerebro en relación al entorno; igual que la civilización es la emergencia de la actividad global de los humanos civilizados en relación a su entorno global. Global porque la civilización ya no está únicamente en Europa, sino que se ha extendido al lejano oriente, Japón, Corea del Sur, parte de China… y a partes de África: Sudáfrica, Botswana y algún otro; parte de Norteamérica como los EEUU y Canadá; parte de Iberoamérica, como Chile, Costa Rica… y algún otro ejemplo que me dejaré en el tintero. De todos estos países surge como emergencia la civilización global, que avanza contagiando a sus vecinos o vencidos (Japón, Alemania, con constituciones redactadas conforme a los criterios de los EEUU) lenta pero firme.

Para los no familiarizados con el término, recordaré que por emergencia hay que entender como lo que emerge de; el producto, lo que emerge de un sistema complejo como el cerebro en relación con otro sistema complejo como es el medio. Lo siento, pero no se puede explicar mejor, escriba usted la palabra “mente” en su buscador de imágenes favorito y encontrará miles, millones de imágenes relacionadas con la mente, pero ninguna de la mente, porque la mente no se puede fotografiar ni dibujar porque es un continuo, instante a instante.

Pero sí se pueden poner ejemplos para comprenderlo mejor, como este: cuando usted actúa como lo hace en cada instante, su actuación es el resultado, la emergencia, de toda su vida hasta ese momento, de todas las personas con las que ha interactuado, de todas sus experiencias de todo tipo, de sus éxitos y sus fracasos, sus fríos y sus calores, sus miedos y sus seguridades, sus apetencias y sus inapetencias, de las partes de la realidad que conoce, las que desconoce y las que cree erróneamente conocer, etc., etc., etc… y las de sus padres, y las de los padres de sus padres, y así hasta los metafóricos Adán y Eva. La mente de usted, y usted mismo, es un sistema complejo generado por sistemas complejos previos, cada uno interactuando con un medio-sistema complejo.

Antes de continuar, advierto que a lo largo de esta y las sucesivas entradas, se mencionarán tanto la mente como el cerebro –entendiendo como “cerebro” el encéfalo– cuando corresponda, lo que implica que se hablará de la mente como emergencia del cerebro. Es decir, pretendo que haya quedado y quede claro que una cosa es el cerebro y otra la mente y qué es cada cosa.

Áreas cerebrales, regiones cerebrales

En cualquier documento científico se pueden encontrar este concepto de áreas o regiones cerebrales. Se habla de neuronas con mucha claridad, con mucha precisión y detalle, de sus sinapsis, sus espacios pre y postsinápticos, su bioquímica, su electroquímica… sin embargo, al resto de la materia que ocupa el interior del cráneo tiende a considerársela de forma mucho más ambigua, más imprecisa, más abstracta. No hay más que leer diariamente noticias del ámbito termografía cerebral - Más Allá de la Formaciónneurocientífico para darse cuenta. Se suele hablar de “áreas” cerebrales o “regiones” cerebrales. Área o región son palabras de alta entropía, no dicen mucho si no les acompaña algún término que las concretice más, como región abdominal o temporal, región geográfica uninacional (Murcia o Madrid en España) o plurinacional (el Caribe, formado por varios países), área central de una ciudad, área poblada o despoblada, área de una superficie geométrica… Sin embargo una neurona es una neurona, una célula nerviosa, algo muy concreto; algo tiene dos extremos bien definidos, un volumen, unas dendritas, una bioquímica y electroquímica…

Asi que vamos a intentar desentropizar el concepto: ¿qué son estas “áreas” o “regiones” cerebrales? ¿Lugares indeterminados del cerebro en los que no se sabe lo que ocurre? Es curioso, dicen que al que es martillo todo le parecen clavos, y coherentemente, al especializado en neuro… ciencia, todo le parecen neuro… nas. Igual da que una termografía funcional, una imagen de las diferencias de temperatura de unas áreas con respecto a otras cuando al sujeto se le somete a algún estímulo o realiza alguna tarea, muestre actividad en tales áreas, porque el neurocientífico tenderá a buscar correlatos neuronales, es decir, las correlaciones entre la actividad o estímulo y la activación o no de neuronas individuales o redes neuronales.

Entonces, si a quien es martillo todo le parecen clavos, al neurocientífico lo que le interesan normalmente son las neuronas. Digo normalmente porque en el buque insignia de la neurociencia española, el Instituto Cajal, se investigan actualmente otras estructuras igual de definidas que las neuronas pero a las que normalmente no se les tiene en mucha consideración.

Sin embargo, a nadie se le escapa que en el mundo existen áreas-regiones civilizadas y áreas-regiones incivilizadas (ya no podemos hablar de continentes como antiguamente, porque la civilización ya es transcontinental) y que lo que caracteriza a unas y otras son las personas que las habitan. Individuos únicos, con sus historias personales, sus antepasados, sus principios morales, ideas, costumbres, cultura… individuales, pero que comparten más características esenciales que las que les diferencian y comparten con personas que viven en áreas de diferente grado de civilización.

Individuos, personas que como usted y yo tenemos nuestras características individuales que nos hacen únicos, pero que compartimos el levantarnos cada mañana para ir a trabajar, que somos libres de trabajar o no hacerlo, de elegir el trabajo que más encaja con nuestros intereses, comer varias veces al día sentados en una silla, con plato y cubiertos, usar vehículos automóviles propios o colectivos, disfrutar del ocio de nuestra elección, leer lo que nos gusta, ver los canales de TV que nos apetecen… en fin, libres para hacer lo que queramos, sin más límites que los de nuestra adaptativa moral.

Si como consecuencia de influencias del medio uno varía alguno de sus principios fundamentales, ergo alguna de sus costumbres, varía la emergencia que surge de su cerebro, su mente; a mejor o a peor, pero la varía. Igualmente, si se instauran principios y costumbres diferentes en las sociedades humanas, se varía su emergencia: su nivel de civilización aumenta o disminuye. ¿Por qué? Porque la emergencia de una sociedad es el resultado de las emergencias de los cerebros individuales a los que se ha influido. Y de esto va justo la historia. Pero la continuaremos en la próxima entrada de la serie.

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  1. Jose Luis Santiso Requeijo.
    20/06/2014 en 20:02

    interesante artículo, pero quería hacer una puntualización,la emergencia no es una suma, es una abstracción. La emergencia de la mente colectiva, no es la suma de las mentes individuales, sino lo que se abstrae de dichas mentes, la operación matemática que tiene lugar ahí, vaya usted a saber cual es, pero la suma unicamente, es casi seguro que no es.

    • 21/06/2014 en 01:35

      Cierto, muy cierto, ha sido un lapsus propio de un aficionado a la física que no está acostumbrado a utilizar términos precisos.

      Gracias por advertirme, ahora mismo lo corrijo.

  2. Sufián
    26/07/2014 en 18:15

    Como siempre, partes de la idea de que la mente necesita de la inteacción con el medio para emerger y lo haces escudándoe en la misma afirmación: “Individuos aislados completamente terminan muriendo de forma prematura”.
    En primer lugar no sé hasta que punto es real dicha información (no te estoy llamando mentiroso, sino que desconozco que estudio propició dicha afirmación y los métodos y sesgos que pudieron afectar).
    En segundo lugar, ¿Que se produzca una muerte prematura es sinónimo de que no ha habido mente, que no ha habido emergencia? Lo que a mi me da a entender dicha afirmación, es que el individuo al interactuar con un medio, prolonga la supervivencia de su mente, pero no implica necesariamente que no haya existido mente. En otras palabras, que el individuo interactue o no con el medio, no sirve ni para descartar ni afirmar que no haya tenido mente. Sólo podemos afirmar nuestra propia mente.
    Saludos.

    • 26/07/2014 en 18:37

      Hola, Sufián, lamentablemente no recuerdo las fuentes que citan las barbaridades, así que no puedo más que referirme a ellas como soporte accesorio a mi argumentación.

      Yo pienso lo mismo, quizá es que no me haya explicado lo suficientemente bien, no es que no haya habido emergencia en algún momento, sino que sin contexto, y a partir del momento en que desaparece el contexto, la mente no tiene función que ejercer, y el individuo completo no tiene sentido existencial. Es algo parecido a esos matrimonios muy unidos en los que cuando uno muere arrastra a la muerte al otro.

      “Prolonga” o “permite” son dos conceptos que encajan bastante bien en tu frase.

      Buena tarde

  3. 08/08/2016 en 17:37

    me intereza mucho este tema att flakin quiero hablar de el en youtube mi canal es:

    flakin tv

  1. 06/07/2014 en 22:38

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