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El falso caso del Boeing 737 caído y la neurociencia

737 caído - Más Allá de la Formación

Se pueden extraer conclusiones similares de infinidad de asuntos, pero el caso del falso Boeing 737 caído en el mar que alertó al 112 y a los servicios de emergencias de Canarias y de toda España es un perfecto ejemplo para comprender que los ordenadores y la mente humana individual y la mente colectiva tienen un funcionamiento similar.

Más de uno se habrá reído con la confirmación de que, efectivamente, no se trataba de un avión caído, sino de una grúa transportada por una gabarra, como si ellos mismos no hubiesen llegado a la misma conclusión de quienes dieron la voz de alarma si se hubiesen encontrado con el mismo fenómeno y tuviesen la responsabilidad del tráfico aéreo y de las vidas de pasajeros en un contexto como el actual.

Es obvio que era necesario reaccionar rápidamente para evitar una posible tragedia humana, sin ninguna demora, pero ¿cómo es posible que un experto profesional de AENA sea capaz de cometer un error semejante?

La respuesta está delante de usted, en su ordenador o en su smartphone. Se trata de la memoria caché.

No se extrañe, después de todo, si los ordenadores son capaces de realizar tareas que requieran una capacidad de procesamiento de  información voluminosa y compleja, es porque tienen, lógicamente, similitudes con el sistema nervioso humano. No se iban a parecer a un botijo.

Tanto es así que los ingenieros informáticos serán en poco tiempo quienes mejor conozcan el funcionamiento de la mente humana, desplazando a los neurocientíficos que a su vez desplazaron a los psicólogos. Precisamente porque conocen cómo funciona un ordenador, serán capaces de trazar paralelismos certeros, con un soporte tan real como lo son los distintos componentes de los sistemas informáticos. En este caso, fue un genial ingeniero, mi amigo el catedrático de informática de la Universidad de Complutum Miguel Ángel Sicilia quien me puso sobre la pista cuando pregunté qué era eso de la caché alrededor de una mesa surtida de exquisitos crujientes de morcilla y dobles de cerveza que disfrutábamos con otros tecnolocos. Su respuesta fue la típica de una persona sobrada de conocimientos en su ámbito profesional, tanto como para evitar cualquier tecnicismo de forma que lo entendiese hasta una abuela, sin ninguna afectación, como es el lema de su blog. Aproximadamente me dijo: La caché es un módulo de memoria que mantiene activa la información del disco duro recientemente utilizada, para acceder más rápido a ella la próxima vez que se requiera. (Que me corrija si me equivoco)

La memoria caché humana es una de las claves de la susceptibilidad humana a la manipulación desde antes de los tiempos en los que el inefable Goebbels acuñó la célebre: Si repites mil veces una mentira, termina convirtiéndose en verdad, tan útil para el régimen socialista nacionalista alemán y el socialista internacionalista de la URSS como para los que lo han mantenido vivo tras la caída del Muro. ¿Por qué es una clave de esa vulnerabilidad de nuestro sistema? Porque si uno acaba de tener noticia de una información importante y/o impactante (que ha entrado en la mente), la memoria caché humana guardará el acceso a ella muy cerca de la salida de información (en el nivel 1) y en el momento en el que entra en el sistema otra información relacionada con la almacenada, dispara hacia la consciencia inmediatamente la salida de la información almacenada en la caché y ésta la del disco duro. Así, a lo bruto, sin filtrar ni nada, provocando una reacción (m)emocional: una conducta o una tendencia a materializar una conducta coherentes con la información de la caché.

Cuanto más se acerca un ser humano al nivel de animal humano es más fácil de manipular, porque su carácter básico, impulsivo, (m)emocional, sólo compara la información nueva con la almacenada así, a lo bruto, sin matices. Mientras que cuanto más se acerca al nivel de persona humana, más pone a trabajar conscientemente su mente para verificar si ambas informaciones –la almacenada y la nueva– están relacionadas. Un ser racional también es afectado por la activación externa –malintencionada o no– de su caché, pero cuando la cuestión es importante se toma su tiempo para comprobar en su disco duro –una operación más lenta– y en otras informaciones la veracidad de la información, sin permitir que el manipulador tome el mando.

Un ordenador es capaz de discriminar un producto de otro leyendo con uno de sus periféricos (ojos en nuestro caso) un código de barras o QR, porque conecta esa información con otra almacenada en su disco duro comparando estrictamente ambas, sin que el deterioro del código o cualquier otra razón interfieran provocando la recuperación de información almacenada de otro producto diferente, lo que llevaría consecuentemente a la consciencia (el monitor del ordenador) una interpretación incorrecta de la realidad. Si el código de un kilo de filetes está deteriorado el ordenador no dice que es un bote de leche condensada, simplemente no lee nada, ante la duda.

Pero los seres humanos no lo tenemos tan fácil, porque necesitamos leer realidades mucho más diversas que un conjunto de cuadraditos, y no leemos la información almacenada directamente de nuestro disco duro, sino que en primera instancia es la caché la que se encarga de buscar similitudes y solicitar la información coherente al disco duro, porque sin la caché, la búsqueda de información se dilataría mucho. Y ese es justo el punto del proceso en el que somos vulnerables.

 

Más Allá de la Formación

 

Les voy a poner un ejemplo. Si ustedes ven la imagen de la cerámica sobre esta línea y no se les ha disparado inmediatamente ninguna asociación con cierta información que he mostrado unos párrafos antes, es que no les hizo gracia el chiste. Tendrán que pasar el cursor –con el botón del ratón pulsado como para seleccionar texto– por encima de la palabra que he blanqueado entre doble paréntesis para comprobar si su memoria persistente había almacenado esa información que se grabó en su caché o se consideró irrelevante y por lo tanto no la grabó de forma menos volátil ((botijo))

¿Han acertado? Si han acertado, es probable que su acierto no se haya debido a que usted haya reconocido el extraño objeto de la imagen de un vistazo, sino a que yo había introducido previamente el concepto en su mente, porque el objeto es lo suficientemente indeterminado como para dificultar su identificación sin tener información relacionada en la caché. Ya me contarán si he sido capaz de manipularles o no. Y si lo que ha disparado la asociación con la imagen ha sido la palabra oculta entre dobles paréntesis o la pista que les he dejado por ahí: hacer alusión a “el chiste”. Piensen, piensen.

Estos días he leído al típico listillo pretendiendo apoyarse en Einstein con su célebre frase “Sólo la imaginación es más importante que la razón” o algo parecido. Bueno, tengo que advertirles que la frase no es exactamente así, está manipulada cortándole una parte por delante “En los momentos de crisis…” Pero ni así acertó el bueno de Albert. ¿A que ahora sólo con escribir “Albert” sabían a quién me estaba refiriendo? Si no conocieran la cita y no hubiese escrito en su caché el apellido una línea atrás, lo más probable es que no supieran a quién me estaba refiriendo.

Vamos a poner otro ejemplo de cómo puede manipularse el contenido de su mente para que uno, como el físico alemán, dé más valor a lo que imagina que a lo que realmente son las cosas. Recordarán que más arriba (no miren, no se hagan trampas al solitario) les hablaba de ese genio que me honra con su amistad, catedrático de informática de la Universidad Complutense de Madrid, ¿verdad que sí?. Esa información debe estar almacenada en la caché de su encéfalo porque la acaban de leer. ¿No es así?

Pues no, resulta que Miguel Ángel Sicilia no es catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, sino de la Universidad –Vuelvo a escribir la respuesta blanqueada y entre dobles paréntesis para que comprueben si había acertado o no. Que si no conocen a Miguel Ángel, va a ser que no– de ((Alcalá de Henares, ciudad cuyo antiguo nombre era Complutum)). Como ha ocurrido en este ejemplo, se puede engañar a su cerebro: ofreciéndole datos similares pero no iguales, con expresiones verbales y no verbales confusas, imágenes con similitudes, música que suscite determinados estados de ánimo…

 

Esta característica de la mente es la que sirve, por ejemplo, para manipular a gran parte de la población, especialmente a los más jóvenes y por lo tanto normalmente más reactivos, o a los adultos más presos de rencores –justificados o no– haciéndoles creer que las goebbelesianamente denominadas “Marchas de la Dignidad” tienen algún objetivo relacionado con esa denominación y que justifique sus tropelías kaleborrokas o si son simplemente un disparador de asociaciones con insatisfacciones de las que hoy en día tenemos todos varias docenas atestando nuestra caché; insatisfacciones que unos racionalizamos, mientras otros simplemente reaccionan a ellas, sin conocer sus causas ni las soluciones. Sin pensar. Como animales, humanos, pero animales. La información que se les administra activa su caché, que conecta directamente con el cerebro reptiliano (la memoria ROM), sin pasar siquiera a buscar información al límbico.

Además de ser utilizada por determinados políticos, esta misma característica del sistema nervioso se emplea en la publicidad. Los neuromarketinianos diseñan anuncios impactantes de productos que usted verá repetidamente, de modo que cuando usted vaya a la compra experimente una tendencia a adquirir el producto y su marca porque se le disparen experiencias afectivas positivas primarias –sexo, poder, libertad, juventud, belleza– que el anuncio ha grabado goebbelesianamente en su caché. Esta también es una estrategia habitual en los medios de comunicación, que preparan el terreno días antes para sesgar a la opinión pública hacia una determinada corriente de opinión. Y también lo hacen empresas, instituciones…

 

Concluyendo con el asunto con el que empezamos, si no se hubiese producido la desaparición del avión de Malaysia Airlines en el océano y si no se hubiese producido la desaparición del helicóptero del Ejército en aguas de las mismas Canarias, probablemente el profesional de AENA no se habría visto urgido a reaccionar impulsivamente, sin tomarse un tiempo para asegurarse de que lo que estaba viendo no era un avión accidentado. O aunque hubiesen ocurrido esas desgracias, si hubiese leído el aforismo de Baltasar Gracián momentos antes de avistar el supuesto aeroplano:

 

Hombre inapassionable, prenda de la mayor alteza de ánimo. Su misma superioridad le redime de la sugeción a peregrinas vulgares impressiones. No ai mayor señorío que el de sí mismo, de sus afectos, que llega a ser triunfo del alvedrío. Y quando la passión ocupare lo personal, no se atreva al oficio, y menos quanto fuere más: culto modo de aorrar disgustos, y aun de atajar para la reputación.

 

Y lo dijo siglos antes de que existieran los ordenadores y la neurociencia. Cuestión del menos común de los sentidos. Sean ustedes precavidos, avisados están de que es muy difícil sustraerse a la manipulación. Ya ocurrió con la falsa noticia de los terroristas suicidas mahometanos con varias capas de calzoncillos que difundió Iñaki Gabilondo a través de la Cadena SER y con la falsa noticia de un golpe de estado aznaril propagada por Almodóvar, después del 11M: los del No a la Guerra ya habían dejado su caballo de Troya en la caché de la mayoría. O con la farsa de la Inteligencia (M)Emocional, surgida a partir de la rigurosísima investigación en dos docenas de sujetos que conecta la realidad con uno de los datos almacenados en la ROM porque están relacionados con algo tan primario como la supervivencia del propio ADN: Que uno es el más guay. Y ya conocen los resultados de dejar que cualquier Goebbels active su caché cuando le venga en gana para conseguir sus objetivos.

Afortunadamente, pese a las intrigas y a las bajas que se producen en la batalla de la vida, la realidad sigue a su bola, impasible. No tiene ninguna prisa y árboles más grandes ha tumbado.

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  1. Carlos
    30/03/2014 en 23:30

    Interesante…
    Una memoria cache que favorece ciertas asociaciones rápidamente; una memoria cache que usa la información más reciente (suena bastante adaptativo)… ¿Podría tener su base biológica en hipotálamo o alrededores o en los ganglios basales?
    Slds.

    • 30/03/2014 en 23:49

      Pues te confieso que me importa bastante poco el asunto, me costó tres cursos aprobar anatomía del sistema nervioso, y desde entonces le tengo bastante paquete. Así que si tú averiguas algo, encantado de que me lo expliques. Yo creo que el problema actual de la neurociencia es que no comprende la mente. Bueno, no lo creo, lo ha dicho el propio Rafael Yuste en una entrevista reciente: http://www.abc.es/ciencia/20140322/abci-entrevista-rafael-yuste-201403212052.html

      Así que creo que es en lo que deberíamos poner el foco de nuestra atención. La localización anatómica sería mucho más fácil conociendo el funcionamiento, en otro caso, lo veo muy difícil. Si los neurocientíficos dejaran de pensar que las neuronas son las protagonistas de la mente, otro gallo cantaría.

      A mí me parece tan obvio el funcionamiento de la mente que hasta he pensado que existe alguna conspiración para que no se comprenda; no sé por qué, si prefieren que la masa continúe todavía algunas décadas confusa y desorientada hasta que se diluyan del todo el mahometanismo y el socialismo, quizá porque si la gente dejara de ser masa ignorante y volviera a tener sentido común, sería menos tolerante con sus asesinos y estallarían guerras contra los que se niegan a evolucionar, pero esta vez con el apoyo de la mayoría, de los hartos de poner la otra mejilla, la sangre de sus hijos, y de paso el culo, cada dos por tres.

      También puede obedecer a una nueva burbuja, que a mi juicio ya se está inflando, para desarrollar una industria que cree puestos de trabajo a mansalva en su búsqueda por el camino más difícil.

      No sé, no conozco la causa, pero me resisto a creer que la causa de esta incomprensible ignorancia acerca de la mente estriba en que los neurocientíficos son lerdos

  2. Carlos (Lonar)
    08/04/2014 en 03:17

    Me llama mucho la atención lo que has dicho sobre una conspiración. Una de las personas que mas me ha impresionado ha sido Henry Plee. Ha sido un maestro de las artes marciales, y publico una serie de artículos sobre el tema. En ellos, en muchas ocasiones, hablaba acerca de la mente humana, su funcionamiento y como opera. Todo desde una perspectiva práctica: su entrenamiento, sus clases y sus experiencias personales…
    Y una de sus máximas era que, en la sociedad, daba la impresión de que la ley que mas funcionaba era porque hacer sencillo lo que se puede hacer complicado. Explicaba como en momentos de guerra se preparaba para el combate aéreo (aviones ) en meses y en tiempo de paz se necesitan años (la mayor parte de adquisición de conocimientos inútiles, pero que lleva su tiempo: $$$$). Y como esto se ha utilizado (y se utiliza) en las artes marciales… Por cierto, algo comenta acerca de los cursos pagados y lo inútiles que suelen ser…
    Otro de sus postulados es lo que el denomina las trampas de la ilusión: conceptos, ideas, datos, semiverdades o falsificaciones que se exponen a la población para aborregarles y poder manipularlas… Y expone 10 de ellas aplicadas a las artes marciales.
    Y la verdad es que yo, soy muy principiante en todo… De hecho, a mi edad (45 años) me he puesto a estudiar psicología en la UNED por gusto… Aunque llevo toda mi vida leyendo e investigando. También he practicado muchos deportes (también artes marciales y de combate).
    Estoy seguro, se ve, que hay una conspiración dirigida a aborregar. Simplemente la ley de violencia de genero creo que intenta crear una sensación de indefensión aprendida en los hombres, porque son los que suelen empezar las protestas y las revoluciones… Y ya sabemos que la indefensión aprendida origina que te conformes con todo, lo justifiques y casi des las gracias por ello.
    Estoy seguro de que hay una manipulación brutal mediante técnicas de condicionamiento: una protesta, un altercado, una acampada si se relaciona con el socialismo, se consiente, o se reprime débilmente y es alabada por muchos medios de comunicación… Una protesta relacionada con la iglesia es machacada (a pesar de no ofender y mucho menos actuar con violencia). Y no digamos si el altercado es de grupos que se relacionan con la extrema derecha: la represión es brutal y rápida… Esto va consiguiendo un condicionamiento implacable e inevitable…
    En fin…
    Por cierto, Santiago, si quieres que te envié los artículos de Henry Plee, dímelo por mi correo. Estaré encantado de dejártelos.
    Un saludo.

    • 08/04/2014 en 17:53

      Hola, Carlos, no he entendido bien la frase de Plée, me da la impresión de que falta un “no”. Lo que me encaja, en la línea de Occam es: “Daba la impresión de que la ley que más funcionaba era por qué no hacer sencillo lo que se puede hacer complicado” ¿O es al revés?

      Sí, por supuesto que existe una conspiración para aborregar, pero afortunadamente también nos hace más eficientes a los que conspiramos para hacer evolucionar el mundo. Tranquilo, como decía Juan Pablo II “El mal es tan torpe que siempre acaba produciendo el bien”.

      Y trayendo a colación el asunto de la industria armamentística, gracias a las guerras tenemos internet, ordenadores, smartphones, aviones, ABS, plásticos y ultramateriales, equipos médicos… y todo lo que ello implica para la calidad de vida. La vida, al final, es una pugna entre el Bien y el Mal, así que lo importante es estar bien posicionados. Como decía F. A. Hayek “Si pretendemos el triunfo en la gran contienda ideológica de esta época, es preciso, sobre todo, que nos percatemos exactamente de cual es nuestro credo.” Ya sé que tú estás en el lado de la luz, así que toca joderse y dejarse la piel para combatir a los del lado oscuro. Con tranquilidad, seguros de que triunfaremos inevitablemente, pero de forma consistente. Y en este decenio va a ocurrir algo que va a cambiar radicalmente el estado de las cosas; siempre ocurre algo que cambia el destino, ocurrió hace 2.000 años, y volverá a ocurrir siempre que la humanidad se escore exageradamente hacia el mismo lado. En el futuro, un futuro lejano, la vida será como una competición deportiva, no habrá malos, pero habrá que seguir compitiendo -deportivamente- para mantener el Caos activo. Así que tranquilo, aunque nosotros ya no lo veamos, ponemos nuestros granos de arena para nuestros descendientes. Tenemos el premio garantizado, además.

      Por aquí no me sale tu mail, sino tu IP, y aunque seguro que lo tengo, no estoy seguro; así que mándame un comentario aquí con la dirección, que no lo publicaré. Luego te escribo para que me los mandes y les echo un vistazo en cuanto pueda, que ya es la segunda vez que me lo ofreces, y con tanto lío se me ha pasado.

      Buena tarde

  1. 25/05/2015 en 17:06

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