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Qué es y cómo funciona la mente (IV) Nivel funcional básico (I)

motivo - objetivo - Más Allá de la FormaciónAnte el superlativamente increíble desvarío que reina en el mundo de la neurociencia, y por extensión en todo lo que toca la mente –como la psicología, el coaching, la PNL, el eneagrama, la gestalt, el mindfulness, la inteligencia (m)emocional, el movimiento del liderazgo y la empatía… curiosamente hijos del mismo padre–, y en todos los que contaminan con su demencia, voy a tratar de contribuir al avance de su conocimiento y comprensión esbozando un prototipo de modelo funcional de la mente, una versión beta modificable con las aportaciones de quien lo desee, para entender sencillamente cómo funciona. De esta forma, será más fácil acertar con los métodos para su optimización y orientar entre todos a este desnortado sector.

Y para empezar hay que entender que, reduciendo al mínimo las opciones, a lo puramente esencial, podremos acordar que la mente humana existe para cumplir un objetivo. Uno o varios, pero objetivo al fin y al cabo. Y aquí nos tropezamos con el primer problema, la contaminación que la psicología y la pedagogía en sus versiones oficiales y new age han generado sobre el concepto motivación, del que hablaremos en profundidad en otro momento.

Si no me equivoco, el objetivo siempre es un motivo, impepinablemente. Del verbo latino movere, si no hay movimiento, acción, no hay objetivo. Podremos llamarlo de otra forma: fantasía, anhelo, deseo, onanismo mental… pero no objetivo. De modo que vamos a centrarnos en la acepción de objetivo como motivo suficiente para que nos apetezca pagar el coste de oportunidad de no hacer otra cosa. Ya sé que lo dejo un poco en el aire, pero como me conozco, no quiero hacer una entrada kilométrica, aunque seguro que al final me sale un tocho, así que repito que hablaremos más de eso llamado motivación en otra ocasión.

Y del motivo/objetivo, la principal razón de existir de la mente, surge el resto del sistema básico de la mente cuya definición sigue a continuación.

esquema básico mente 1 - Más Allá de la Formación

 

Estas son, tal y como yo lo veo, las subsiguientes estructuras que afectan inmediatamente al motivo, ahora toca explicar el funcionamiento de cada parte del sistema. Juro por mi vida,  y conociéndome lo supondrán, que me ha salido este diseño sin prejuicios estéticos o de cualquiera otros; no he partido de ningún modelo conocido, ni de ningún símbolo religioso, ni de ningún número mágico o prosaico. Pero no deja de ser curioso. Seguramente habrá que modificar el esquema con sus aportaciones, así que no le daremos mayor importancia al asunto.

 

1º- Los objetivos o motivos.

Núcleo central de la mente y por lo tanto de la vida –¿para qué estamos aquí?–, están influidos e influyen en el resto de estructuras intervinientes en este nivel básico. Existen varios a lo largo de la vida, que podemos considerar parciales cuando el pasado se ve con la perspectiva que permite la edad. También existen varios en función del ámbito en el que actúan: personal, familiar, social, profesional… Y queramos o no, contribuyen, aunque creamos que no o pensemos que nuestra contribución es nimia o negativa, a la evolución del género humano del que formamos parte con nuestra inmensa familia separada por sólo seis niveles de proximidad según Facebook.

 

2º- La comunicación intrapersonal.

La comunicación intrapersonal es la forma en que nos hablamos a nosotros mismos, el diálogo interno, el tipo de construcciones sintácticas, pragmáticas y estructuras semánticas que utilizamos, incluyendo falacias y sesgos. Es algo tan inconmensurable que por más que se empeñe el liberticida más eficiente que haya existido o pueda existir, con todos los neolingüistas del mundo al servicio de la animalización del ser humano, nos hace a todos relativamente semejantes pero significativamente diferentes unos de otros, abocados inexorablemente a la evolución por obra y gracia del Divino Caos generado por el Algoritmo Primigenio activado con el célebre interruptor Fiat Lux.

– Interviene de forma decisiva en la formulación de los objetivos y motivos, pudiendo ser realista si concuerda con las posibilidades y las circunstancias, o irreal si no lo hace. Ejemplos de comunicación intrapersonal que perturban o impiden el logro del objetivo son las célebres frases que inundan la red social de moda, del estilo “Creer es poder”. Máxima obviamente incierta y generadora de frustraciones y malestares a causa de esa misma equivocada percepción de la realidad de las cosas. Obvio es que el que lo ha conseguido ha creído en algún momento lograrlo, pero también hay muchos que creyendo se han quedado en el camino.

– Se relaciona obviamente con la comunicación interpersonal, ya que la información que recibimos nos impacta creando nuevos matices que incorporaremos a nuestra comunicación intrapersonal; y del mismo modo, cuando comunicamos a los demás, el mensaje y sus características influyen en los demás. Se crea un feedback recíproco entre lo intra y lo interpresonal.

– También influye y es influido por la formulación de los problemas y su subsiguiente toma de decisiones al respecto de cada uno de ellos. Una formulación limitante aumentará la dificultad en la resolución por simple autoboicot, mientras que una fantasiosa provocará la frustración de las expectativas por la vía rápida como si pretendemos subir de cuatro en cuatro escalones y nos partimos la crisma por sobrevalorar nuestras posibilidades.

– Por supuesto que también influye en la activación, tanto en la sobreactivación (estrés) como en la subactivación. Como decía en el caso de la frasecita, si creo que no voy a poder o albergo algún miedo recesivo por irracional, me estresaré o me desinflaré. (Ya sé que estoy utilizando unos términos vagos, poco ortodoxos, pero hágase cargo de que no puedo desvelar demasiada información, ni extenderme en exceso con detalles o no acabamos nunca).

– Esta parte del todo complejamente irreductible de la mente se relaciona recíprocamente también con el autoliderazgo: la forma en que nos hablamos refuerza o castiga nuestros intentos de lograr el objetivo.

 

3º- La comunicación interpersonal

Se refiere a los mensajes que recibimos del contexto y a los que emitimos. Como en el caso de la intrapersonal, existe una estructura explícita y otra implícita (los de la PNL dirían superficial y profunda), es decir: una cosa es lo que decimos y otra lo que queremos comunicar realmente. Como en el caso del vendedor que nos pregunta “¿Va a pagar en efectivo o con tarjeta?” cuando en realidad lo que quiere es hacernos creer que hemos tomado la decisión de comprar antes de haberla tomado. O cuando nos acusan de no ser empáticos, que implícitamente significa que somos seres humanos de segunda clase sin hacernos un test de CI ni nada, hasta que se encuentren el siguiente palabro de moda.

– Se relaciona con la resolución de problemas y su subsiguiente toma de decisiones porque no sólo nos enfrentamos a problemas personales, para los cuales también en ocasiones tenemos que comunicar con otros, sino también a problemas en los que están implicados los demás, que nos comunican a su manera el problema y a los que comunicamos a la nuestra la decisión tomada o las dudas que surgen.

– Con la activación, aparte de que en demasiados casos nos cuesta entender la formulación del problema comunicado o abarcarlo en toda su complejidad, la responsabilidad desencadena el miedo al fracaso. En el caso de un problema físico, como saltar de cuatro en cuatro escalones, la solución es entrenar la potencia de los miembros inferiores, lo que dispersa el problema desde el cerebro al cuerpo, que es a quien se va a exigir el rendimiento, razón por la que muchos piensan que los deportistas son algo tontos por lo general; pero en el caso de los problemas no físicos, la activación se queda en la cabeza y en los órganos o estructuras corporales asociadas, así, en función de nuestra personalidad individual puede generar problemas digestivos, cardiovasculares, cervicales, en la piel, insomnio, irritabilidad, depresión del ánimo… Podemos afrontar el problema o esconder la cabeza como las avestruces.

– Una comunicación interpersonal ineficiente no necesariamente tiene por qué perturbar el rendimiento. Tenemos el caso de Fernando Alonso, por ejemplo, que no es el prototipo de persona que cae bien a todo el mundo como Rafa Nadal, pero su insuperado rendimiento fruto de su dedicación le permite ser el centro de gravedad de un equipo de altísimos rendimiento y presupuesto y atraer, que es lo que hace un líder de verdad, libremente, sin coerción de ningún tipo, a millones de personas en el mundo. Otro ejemplo podría ser Cristiano Ronaldo, un tipo ciertamente peculiar y como el caso de Alonso con más enemigos de lo lógico, pero con una capacidad de autoliderarse verdaderamente formidable, hasta convertirse en un atleta de élite. Es la densidad de la personalidad lo que crea los líderes, y esa densidad sólo se forja con férreo autoliderazgo.

 

4º- Resolución de Problemas y Toma de Decisiones

Es tan frecuente como erróneo considerar ambos parámetros como entes separados, cuando la realidad son las dos caras de la misma moneda. Siempre que resolvemos un problema estamos tomando una decisión y viceversa, luego deberíamos abreviar y hablar sólo de toma de decisiones, de cómo hacemos para decidir, porque no hay decisión sin problema previo y eso de problema suena horroroso, por lo que resulta limitante en general. Lo contrario es lo típico del sector: enredar la mente de los demás, confundirles, a propósito o porque uno –que es lo más frecuente en este mundillo– no tiene ni repajolera idea de lo que habla. Y luego venderles un bálsamo de Fierabrás para tratar infructuosamente de desfacer el entuerto que ellos mismos han generado. Al contrario, lían más la cabeza del personal.

– En cuanto a su relación con la comunicación interpersonal, como hemos anticipado, puede ser potenciadora o limitante en la tarea de tomar una decisión, porque puede hacernos creer que realmente no podemos hacer algo que sí podíamos hacer, con ayuda o como sea. Y al contrario. Analizar el contenido de la comunicación limpiándolo de virus, que nosotros llamamos en clave VIPH, permite disponer de la información limpia, aséptica, y por lo tanto disminuye la probabilidad de generar miedos que saturen nuestra memoria RAM y el procesador mismo.

– También afecta a la activación, como hemos dicho en este punto, porque el mensaje entrante que enuncia el problema o lo sugiere puede provocarnos miedos, tensiones, fatiga suplementaria no esencial para la tarea, que disminuyan la operatividad de la mente. Y lo mismo ocurre a los demás con nuestra comunicación saliente. Como ocurre en deporte, hay que buscar el equilibrio entre tensión y relajación, no pretender estar completamente relajados salvo para tareas creativas. Eso sí, sin darle al LSD como parece que acostumbran nuestros brillantes neurocientíficos. Algo tan simple como pedir una decisión en lugar de plantear un problema es una ayuda no desdeñable.

– Si llegamos a ser capaces de filtrar bien la comunicación entrante y saliente, podremos llegar a alcanzar una compacidad mayor en el edificio de la personalidad, una mayor densidad que atraiga a los demás hacia la depresión en el espaciotiempo que generamos. Dicho así, en términos astrofísicos, parece que se puede ver más claro el asunto del autoliderazgo y el liderazgo.

 

 5º- Activación

La activación desajustada es causa y consecuencia de la pérdida de rendimiento, además de demasiadas enfermedades. El exceso de relajación puede desconectar el sistema neuromotor hasta provocarnos alucinaciones, porque el sistema nervioso interpreta que no hay cuerpo, como en el sueño, donde la imaginación carece de límites que nos impiden caminar por el techo o flotar por encima de nosotros. El exceso de tensión mata deteriorando órganos a base de sobresolicitarlos constantemente.

– La comunicación intrapersonal es clave también. Si nos hablamos a nosotros mismos de forma limitante, perjudicial, o negativa, porque nos sentimos mal, estamos potenciando los miedos que sobreactivan las estructuras corporales a la vez que distorsionan el funcionamiento de la mente ocupando innecesariamente sus limitados recursos.

– En cuanto a la comunicación interpersonal ídem de lienzo, es necesario filtrar adaptativamente tanto la entrante como la saliente. La primera para no ser víctimas de los diseminadores de virus y la segunda para no convertirnos en lo mismo. Y para lograrlo es imprescindible limpiar de malware la comunicación que evite sobreactivarnos y sobreactivar a los demás. O hundirles en la miseria.

– Partiendo desde la activación generada por cualquier circunstancia, si se presenta la necesidad de tomar una decisión, estaremos sesgados hacia lo negativo si la activación es sobreactivación, y si es subactivación probablemente caeremos en la indolencia, la frivolidad, la superficialidad que da nombre a las personas bobas solemnes, drogadictos, triunfadores por veleidades del destino: macarras. La palabra deriva del griego macaros –ou, que significa feliz, de donde colegirán que deriva el nombre de la pasta con agujero que, como el resto de carbohidratos, produce la liberación de insulina que elimina casi todos los aminoácidos excepto el calmante triptófano.

 

6º – Automotivación y autoliderazgo

Como ya hemos dicho, la automotivación es la capacidad de fijarse objetivos atractivos y gestionar el proceso de logro adecuadamente. Por su parte, el autoliderazgo consiste en crear una estructura de personalidad sin huecos, vanos (vanidad) que tratar infructuosamente de ocultar presumiendo de eso que se carece.

– Si la comunicación intrapersonal está infectada, estableceremos objetivos de forma ineficiente, desperdiciando energías y abocándonos a la frustración, eso que llaman erróneamente desmotivación. Si lo es por exceso, a frustrarse tocan también. Y lo normal es culpar de ello a los demás. Si está pensando en #PODEMOS y desvaríos similares, ha acertado con el ejemplo prototípico.

– Existen personas muy dañinas, que nos limitan cuando nos hablan, no sólo con su mensaje explícito, sino también el implícito. Un ejemplo paradigmático son esos padres que riñen a sus hijos con una ira, un odio manifiesto, que les descalifica como padres, dejándoles como meros progenitores. No digo que no haya que enfadarse seriamente con un hijo, ni que no se le deba dar un cachete cuando se desmanda peligrosamente, sino que las riñas y los cachetes deben ser constructivos, no un pretexto para hacer catarsis de las propias frustraciones con los más débiles. En el caso de los matrimonios, los jefes, etc., ídem de lienzo. Podemos destruir a una persona con nuestros mensajes, igual que pueden destruirnos a nosotros; hay que pasar el antivirus con frecuencia y mantenerlo bien actualizado para poder compactar la personalidad adaptativa de cada uno, no uno a costa de los demás.

– Un exceso de activación ejerce el efecto champán que se observa en la mayor parte de los cursitos de fin de semana típicos de esta desnortada época en que la gente rechaza fervorosamente ir a misa los domingos pero asiste periódica y con parejo fervor religioso a escuchar las homilías de un ejército de papanatas desnortados y a comulgar con el dogma de moda, ora la PNL, ora la Inteligencia Memocional, ora la empatía, ora el coaching… En lugar de construir una sana capacidad de automotivarse, enseñan a fantasear de la forma más vergonzosamente infantil, hasta que cuatro días después, por obra y gracia de la homeostasis, uno se pega el barrigazo padre con la realidad, se deprime, y vuelve corriendo a por la siguiente dosis –previo pago de su importe, que hasta en eso son idiotas– de soma que no hace sino sumirles más en la miseria. Imaginen la capacidad de autoliderarse de forma realista y adaptativa de esta pobre gente, llena de vanidades, de miserias que ocultar con rimbombantes perfiles en Linkedin, frasecitas que no entienden en Facebook, titulitos de coach del universo… Toda una vida chocando contra la realidad. Ya lo dijo no sé quién: “Gana poder aceptando la realidad”. Pues ni así, oigan.

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  1. 01/06/2014 en 23:23

    Hola Santiago,
    Como te comenté, muy buen análisis y artículo.
    Al esquema y explicación añadiría, no sé si como un círculo independiente o bien vinculado a los dos círculos de comunicaciones: las atribuciones de creencias y de intencionalidad.
    Muchas personas piensan que las creencias son “verdades” probadas y las tienen tan “escritas” en sus circuitos neuronales que para ellas “no” son un estado mental, son “verdades inmutables y reales”. Confunden sus pensamientos sobre “supuestos no probados” y actúan, se motivan y rigen en su comportamiento personal y social mediante ideas muchas veces falsas o equivocadas. Esto por lo que concierne a la Comunicación Intrapersonal.
    En la Comunicación Interpersonal es un motivo de actuación la atribución de creencias y de intencionalidad en los otros. Puesto que las creencias no se pueden comprobar, ni las intenciones del otro, nuestro cerebro intenta analizar desde nuestras propias creencias e intenciones las del otro. Al ser un procesos tamizado por nuestro cerebro, es subjetivo y muchas veces nos induce a actuar “atribuyendo creencias e intenciones” posiblemente erróneas.
    Santiago, no debería ser así, pero las mentes de toda la Humanidad se han regido en muchísimas ocasiones por creencias y no por verdades y hechos veraces… y así nos va !!
    He intentado escribir en Linkedin, en tu grupo pero no he encontrado tu debate.

    • 02/06/2014 en 01:19

      Totalmente de acuerdo, la visión cabal de la realidad constatada o de la realidad posible, es esencial. Ya sabes que la locura es la pérdida del sentido de la realidad, cuando uno se cree que lo que su imaginación construye y su autodiáligo y la intercomunicacón con los demás locos “confirman”, es real.

      He diseñado un software para descubir la realidad de varios elementos importantes en la construcción de la personalidad, permitiendo que sea el propio usuario quien llegue al nivel previo al “cogito, ergo sum” de toda la realidad, sin imponerle dogmas. Creo que será uno de los elementos esenciales en el ecosistema que vamos a construir y que contribuirá decisivamente a evolucionar sin tantos trompicones. Ya veremos -dijo un ciego- cómo queda finalmente 😉

      Será importante, porque cuando hablas con una persona loca aunque perfectamente integrada en la sociedad, en cuanto se ve acorralada, recurre a la típica estrategia femenina: pasar de lo general a lo particular o viceversa, del concepto a la anécdota o viceversa, del ayer al mañana o viceversa, etc., etc. Y así se libra de mover sus “verdades inmutables y reales” y de sufrir desavenencias con el grupo que le integra y protege.

      Por eso, en mi caso particular, como estoy comprometido en descubrir más verdades parciales de las que construyen la verdad total, me encanta que me corrijan, porque aborrezco tener visiones erradas de cualquier cosa que me interese. Quien quiere tener razón a toda costa, aparte de manifestar un complejo de inferioridad fortificado con mil murallas y baterías de misiles, no tiene intención en conocer más y mejor la verdad, sólo quiere llevarse el gato al agua. Peor para él.

      Y finalmente, sí, tienes razón en querer incluir la visión de la realidad, las creencias infundadas, en el sistema; de hecho habrá que incluirlo en un sucesivo nivel en un sucesivo post. Gracias por recalcarlo para que no se me olvide.

      En lo que respecta a la segunda parte de tu comentario, qué te voy a decir: total, completa y absolutamente de acuerdo contigo. Hoy por hoy no hay ningún ser humano capaz de filtrar la comunicación interpersonal, tanto entrante como saliente, perfectamente. En parte por el destrozo del sistema educativo que ha colocado el talante por encima del talento, la apariencia sobre la sustancia, por razones, digamos, ideológicas. El ser humano se deja arrastrar por la información que recibe, porque como sabes, toda la información que recibimos genera una activación de patrones (BBDD) relacionados con ella, y en muchos casos, demasiados, el lenguaje no verbal es más importante que el verbal en el impacto, llevando a demasiados a creer que las cosas son al contrario de lo que son.

      Lo que nosotros estamos haciendo al respecto es utilizar bots, no personas, expertos en detectar virus que además guían al usuario en el descubrimiento de su impacto en el sistema.

      Afortunadamente hay formas de evitar que el vaticinio de Einstein se mantenga vigente: la tecnología y la ciencia.

      No te preocupes por el grupo, ya pondré una nota enlazando el debate aquí para quien quiera participar.

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