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El pensamiento subconsciente

Leo un interesante artículo de Miguel A. Vadillo sobre el “pensamiento inconsciente”. Trata sobre una especie de presunta creencia popular que afirma que las decisiones médicas “inconscientes” parecen ser más eficientes que las tomadas tras una pormenorizada y consciente ponderación de las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades (DAFO) implicadas.

 

¿Demasiado bonito para ser cierto? Posiblemente sí. Muchos de los experimentos que han intentado replicar este efecto han fracasado estrepitosamente. Y se han publicado al menos dos  meta-análisis que sugieren que en los contados casos en los que se ha encontrado este fenómeno, podría no ser más que un falso positivo. A pesar de estas críticas, el entusiasmo por el pensamiento inconsciente no ha perdido un ápice de intensidad en los últimos años.

 

Desde mi punto de vista, el problema, como casi siempre, es la nebulosa o claramente errónea definición de los conceptos. Si un concepto no hace referencia exacta a la realidad simple o compleja a la que debiera referirse, sino que hace referencia a otras diferentes o confusas, poco se puede avanzar. A eso se refiere el refrán “–¿De dónde vienes? –Manzanas traigo”. Me refiero concretamente al término "inconsciente" que yo sustituiría por "subconsciente". Si no tenemos claras las diferencias nosotros, podemos imaginar la claridad conceptual que puede tener uno de esos lectores de divulgativos estudios "sexys". Y eso sin contar que hasta a Science se la cuelan alguna vez, o que en una ciencia blanda como la psicología los artículos-basura abundan, que ninguno somos omniscientes.

Empezaremos por recordar que el ser humano no puede manejar información inconsciente, por ejemplo, lo que está sucediendo ahora mismo en el portal Nº 1 de la quinta calle más cara de la cuarta ciudad más importante de China; o lo que sucedió hace dos meses, siete días y ocho horas en la habitación principal del piso 3º del mismo portal. De ello no hemos tenido noticia, luego nada podemos hablar acerca de esa realidad que no nos afecta en absoluto, sobre todo si no contamos con el caótico efecto mariposa. Podemos especular, pero no sobre una base real, sino hipotética, porque no tenemos ninguna experiencia al respecto, y si no estamos especulando sobre algo real, tangible o por lo menos probable, nos estamos entregando al onanismo mental. Esto significa que –salvo mediante milagro o similar– si una información no ha entrado ni estaba dentro (ADN) del sistema nervioso humano, tampoco puede salir. Así funciona el cerebro, puro sentido común. Y cuando ya ha entrado deja de ser inconsciente para pasar a ser subconsciente. Lo que ESTÁ dentro sin ser conscientes de ello, o lo que entra igualmente no percibido conscientemente ESTÁ ahí, pero por debajo del umbral de la consciencia, antes del darse cuenta, y el prefijo para designar lo que está por debajo es “sub”, no “in”. Subconsciente o Preconsciente, no Inconsciente. Es esencial que hagamos esta distinción, porque aunque no es estrictamente incorrecto usar el término inconsciente en lugar de subconsciente, mientras que aquél se presta a interpretaciones esotéricas, éste es más preciso, define mejor la realidad concreta y permite comprender mejor el ámbito de la mente en conjunto.

Teniendo en cuenta la confusión generalizada podemos inferir por qué no hay conclusiones claras ni útiles en los metaanálisis citados, lo que significa que pasarán sin dejar huella, sin pena ni gloria. Por una parte, seguramente, por la confusión conceptual; por otra parte, por lo verde que está el sector de la mente en la comprensión del funcionamiento de la misma.

 

empanado - Más Allá de la Formación

1º Humpty Dumpty: las cosas significan lo que yo quiero que signifiquen, y punto.

Si uno tiene claro que el "pensamiento subconsciente" no es más que un procesamiento de información en segundo plano, por debajo del umbral de la consciencia, mientras el sujeto está distraído en otra cosa, tiene su consciencia enfocada en otro asunto, es más fácil comprender por qué no nos salen las cuentas cuando la variable distracción entra en escena en los metaanálisis citados.

Sigamos acotando primero de qué cosa o realidad concreta estamos hablando. ¿Qué significa "distraer"? Apartar la atención –consciente– de una cosa, pensamiento o preocupación. ¿Y cuál es la "cosa", "pensamiento" o, especialmente, "preocupación" que ocupa la consciencia y/o la subconsciencia cuando tenemos que afrontar una decisión complicada? Que la decisión sea acertada. Algo que normalmente produce miedo a equivocarse, a las consecuencias de la equivocación.

Esto significa que la distracción permite un procesamiento en segundo plano -subconsciente- a partir de los automatismos previamente entrenados, optimizado porque se elimina el componente "miedo", lo que facilita la emergencia de la solución, sin ruidos conscientes o subconscientes que inclinen la decisión hacia posiciones de supervivencia o evitación en lugar de hacia la evolución. Y como el médico tiene miedo a las consecuencias de una decisión errónea, de un juicio clínico erróneo, con las consecuencias en su responsabilidad civil, en su patrimonio, en su futuro y el de sus hijos… opta por la posición prudente: seguir el protocolo a pies juntillas y atizarnos unos antibióticos para prevenir una posible complicación de una afección vírica a la que el antibiótico no afecta. Nosotros podremos hacer con sus prescripciones un sayo, tomarlos o ponernos una cataplasma de zarzaparrilla, y si desarrollamos una infección secundaria por nuestra negligencia, los únicos que sufrirán las consecuencias seremos nosotros, no el médico.

Repito: en el caso de no tener el diagnóstico absolutamente claro o que la enfermedad sea una nimiedad, el facultativo optará por una decisión que quizá no sea la ideal en algún caso. ¿Por qué puede ocurrir? Por miedo a las consecuencias de la no aplicación de los protocolos médicos. ¿Y por qué las máquinas diagnostican mejor que los médicos? Justo por eso: las máquinas no tienen miedo a su responsabilidad, porque no son responsables de sus decisiones, lo que les permite operar con los datos con los que han sido programadas sin sesgos emocionales.

 

 

Humpty Dumpty y Alicia - Más Allá de la Formación

 

 

2º Cerebro-Ordenador

El sistema nervioso tiene sus limitaciones a la hora de procesar información, igual que los ordenadores, por lo que eliminar de la memoria caché (memoria en segundo plano de acceso rápido a datos recientes) archivos irrelevantes o perjudiciales que se han abierto automáticamente porque están naturalmente asociados a la toma de decisiones, y razón por la que algunos afirman erróneamente que la toma de decisiones es básicamente emocional. Por ejemplo, si antes de tomar la decisión de poner en marcha un plan estratégico empresarial nos dicen que o sale bien o nos vamos todos a engrosar las filas del desempleo, ese miedo estará sesgando en mayor o menor medida el análisis hacia decisiones más prudentes, menos osadas. Sin embargo, si nos dicen antes que si la estrategia sale bien lideraremos holgadamente el mercado y si sale mal lo seguiremos liderando pero con menos holgura, es probable que nos arriesguemos más, porque no está en juego ningún nivel ya consolidado de la pirámide de necesidades.

Recordemos también que el miedo es capaz de sustraer gran parte de la capacidad operativa (RAM) de la mente humana, simplemente porque temer los fracasos es algo adaptativo, un intento de asegurar la supervivencia o los sucesivos niveles de la jerarquía de necesidades que ya se hayan conquistado, una prioridad. De forma que el miedo no sólo es una información que sesga la toma de decisiones, sino que también resta recursos al cerebro, limita su rendimiento igual que ocurre cuando abrimos demasiados programas a la vez en nuestro ordenador.

 

Cerebro Ordenador - Más Allá de la Formación

Vistas estas consideraciones, creo que queda claro que los estudios y metaanálisis realizados sin un conocimiento preciso –incluyendo la semántica– y un acuerdo previo acerca del objeto de estudio concreto no son demasiado útiles, por lo que habría que recomendar a los investigadores que antes de gastarse el dinero de los contribuyentes y emplear recursos humanos en una investigación, definan más exactamente sus objetivos, sus conceptos y su metodología.

 

Otro día hablaremos de la intuición.

 

 

 

 

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