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Archive for the ‘Cómo funciona la mente’ Category

Cómo pensar bien

puzle 1El principal problema del mundo civilizado es la incapacidad de pensar correctamente que manifiesta, a las pruebas de la realidad me remito. Bueno, en realidad del mundo en general, porque si el mundo civilizado está poblado mayoritariamente por débiles mentales, difícilmente podremos ayudar a los incivilizados a civilizarse. Es más, suele suceder lamentablemente al contrario: les impedimos evolucionar, les atamos a la animalidad más primitiva, e incluso, como epítome de la idiocia, les animamos a seguir siendo salvajes evangelizándolos con los dogmas de nuestra locura.

Aplicando el Principio de Pareto podríamos afirmar sin riesgo de equivocarnos que el 80% de la sociedad civilizada carece de la capacidad de elaborar razonamientos lógicos basados en premisas ciertas, que es de lo que va la cosa. Ejemplos de pensamiento disfuncional los hay infinitos, la mayoría provenientes de esquemas mentales pretéritos, cuando el nivel de civilización era aún incipiente, embrionario. No es necesario remontarse a los tiempos de Atapuerca para comprobarlo, porque en el famoso Siglo XX no es que la especie humana se haya caracterizado precisamente por desplegar una capacidad de razonar mucho más desarrollada que los hombres de la Sima de los Huesos. Eso decía también Rita Levi Montalcini.

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¿Qué es la consciencia? (II)

el yo observador - Más Allá de la Formación

Aclarado el significado de los términos, decíamos en la entrada anterior que conciencia y consciencia significan indistintamente conocimiento compartido, y al final advertíamos que seguramente alguien estaría con la mosca detrás de la oreja preguntándose coherentemente con quién o con qué se compartía. Toca explicarse.

Lo obvio es pensar que el conocimiento se comparte con los demás, y con toda la razón. La historia humana es la historia de la evolución basada en el conocimiento compartido, transmitido en épocas primitivas por medio de sonidos parecidos a los de los animales. Se cree que el primer código era la sílaba “duh”, lo que implica que las variaciones no verbales sobre ella constituían mensajes diferentes, tipo “te quiero”, “te voy a matar” o “sálvese quien pueda”. De aquí al protoindoeuropeo, continuando con el maremágnum llamado indoeuropeo y así hasta más o menos los idiomas que conocemos hoy en día. Salvo el vasco de mi tierra, claro, que como todo el mundo sabe lo inventó el mismísimo Dios, que era del mismo Bilbao.

Desde los orígenes del ser humano, los grandes hitos en la evolución han tenido como desencadenante el conocimiento compartido a través del ejemplo, y a través del lenguaje cuando no se tenía acceso al personaje ejemplar o simplemente se trataba de explicárselo: desde la aparición del lenguaje oral complejo, pasando por el lenguaje gráfico que permitía la transmisión algo más masiva incluso cuando el divulgador había muerto o estaba distante, la escritura, la confesión, la imprenta, el telégrafo, la radio, la TV, hasta el Internet de hoy.

¿La confesión? ¿El tipo éste ha dicho la confesión?

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La creación de nuevas neuronas provoca la pérdida de antiguos recuerdos

perro persigue cola - Más Allá de la FormaciónYa hemos comentado muchas veces que desde dentro del bosque no se puede saber qué es el bosque, ni cómo funciona, sólo conocer los árboles; con mucho detalle, eso sí. Y en ese sentido la impresión que le queda a uno después de leer artículos como el que vamos a analizar hoy, es que la mayoría de la investigación neurocientífica la realizan científicos ermitaños como esos soldados nipones encontrados en islas remotas decenios después de finalizada la II Guerra Mundial, empeñados aún en defender las posesiones de su divino emperador, sin enterarse de que el mundo ha cambiado, como dando la razón al desvarío que afirma que aquello de lo que no somos conscientes no es más que un ente matemático irreal (consecuencia de liarse con el Gato de Schrödinger), mientras me como un bocadillo de panceta al otro lado del orbe completamente ajeno a que no soy más que una ensalada de cifras, letras y signos para el Nude de turno.

Quizá les parezca exagerado, pero si echamos un vistazo al estilo de pensamiento prototípico del neurocientífico prototípico podremos comprender cómo uno puede liarse a perseguir su cola y al final creer que efectivamente su apéndice es algo real y ajeno a él mismo. La investigación que se cita, sin embargo, tiene su interés, aunque lamentablemente en este caso sirva para lo mismo que en el de la ilustración, cuando el chucho y su cola dejan por fin de esquivarse y se hacen amigos, encantados de conocerse: se quedan en el guindo a la espera de enterarse de algo. Veamos cómo se lía Paul Frankland, coautor del trabajo:

 

Sabemos que existe una limpieza de memoria ya que, mientras nos acordamos muy bien de lo que hemos hecho en el último par de horas, es muy difícil recordar con el mismo detalle lo que estábamos haciendo hace una semana o un mes. Aunque no todos los recuerdos son olvidados; los más importantes se consolidan en el córtex

 

 

A lo que cabe objetar:

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Cómo funciona el cerebro. Qué es y cómo funciona la mente (II)

En esta continuación de la entrada anterior precisaré algo más mi hipótesis acerca de las áreas y regiones cerebrales, con el objetivo de aclarar el cómo del surgimiento de la mente.

Y para comenzar, qué mejor que la fotografía de un corte de un cerebro para verificar que, efectivamente, existen dos áreas bien diferenciadas a simple vista: lo que conocemos como materia (o substancia) gris, y la materia blanca. Ambas áreas presentan notables diferencias estructurales y funcionales.

En cuanto a lo puramente estructural, la materia blanca está formada por axones de neuronas, que es la parte larga, el cable que une ambos extremos de una neurona. Por su parte, la materia gris está formada básicamente por uno de los dos extremos: los cuerpos neuronales y sus dendritas. Pero además de las archimentadas neuronas, hay en esa área algo más en lo que pocos parecen fijarse. Y cuando digo “algo” me refiero a algo verdaderamente enorme, como veremos.

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Cómo funciona el cerebro. Qué es y cómo funciona la mente (I)

baterías del sistema - Más Allá de la FormaciónCon esta entrada pretendo inaugurar una serie que explique una nueva –o yo no la conozco– hipótesis acerca del funcionamiento del cerebro (del sistema nervioso en general, pero especialmente el encéfalo) y la mente. La cuestión no es en absoluto baladí, dado que el grueso del mundo de la neurociencia se encuentra –erróneamente, a mi juicio– enfocado en las neuronas, lo que distrae de la ruta correcta para llegar a buen puerto.

Y no es baladí porque, sin un conocimiento de la realidad de lo que ocurre dentro de nuestra caja craneana, con teorías basadas en revelaciones, intuiciones, sospechas a su vez basadas en otras semejantes, han surgido, se mantienen y continúan surgiendo teorías que se han mostrado recesivas, como la pedagogía roussoniana y sus secuelas, el psicoanálisis, la Gestalt, la PNL, la mayor parte de los postulados del coaching, la inteligencia (m)emocional y otras teorías newage, además de las religiones recesivas, que mantienen a miles de millones de personas en un estado primitivo –como dijo Rita Levi-Montalcini–, de persona animal; meras baterías del sistema carentes absolutamente de ese escaso margen de libre albedrío del que disfrutan en exclusiva las personas humanas, las que viven asentadas sobre la realidad.

Esta nueva hipótesis está fundamentada en algunas investigaciones neurocientíficas bastante recientes, y curiosamente en otras ramas de la ciencia, como la física cuántica, la teoría del Caos, el Principio Holográfico y las Ciencias de la Actividad Física, que se irán mencionando en lo sucesivo. Sí, aunque parezca paradójico, estoy seguro que resultará más fácil a estas especialidades de la ciencia comprender el funcionamiento del cerebro –encéfalo– que a un psicólogo o un neurocientífico convencional; no sólo por la resistencia de los más engreídos a reconocer que la Tierra es esférica y no bidimensional, sino por estar distraídos, convencidos de que la explicación clásica es la correcta aunque no lleve a ninguna parte.

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Qué es la mente y cómo funciona (II) – Sólo sé que no sé nada

La célebre sentencia de Sócrates no dice en realidad que no sepa nada, sino que, excepto algunas cosas concretas, no se puede saber nada con absoluta certeza. La esencia que podemos extraer de su pensamiento es que deberíamos saber qué tipo de cosas es importante conocer en realidad, dado que ciertamente uno no puede saber todo de todo. Y creo que el funcionamiento de la mente es una de esas cosas acerca de las cuales “Esos hombres creen que saben algo”, aunque en realidad no saben nada. Una de esas cosas cuya realidad conviene conocer. Sobre todo porque hoy en día tenemos mucho más conocimiento de la naturaleza de las cosas, y concretamente sobre el cerebro, que hace dos mil y pico años, lo que reduce significativa y cuantitativamente ese nada; así que no utilicemos sus palabras como pretexto para justificar nuestra ignorancia.

Paradójicamente la frase tiene muchas derivadas y puede llevarnos a conclusiones muy jugosas en esta tarea de ir preparando a algunos hombres para entender cómo funciona la mente humana en realidad. Y una de la derivadas más llamativas que me he encontrado últimamente es una nueva e interesante investigación científica sobre la que disertaremos a continuación, aunque también está estrechamente relacionada con la reciente entrada en la que hablábamos de la meditación.

¿Ya he conseguido llamar su atención? Pues todavía no hemos llegado a las importantísimas conclusiones. Vayamos primero a entender qué significa, en un contexto neurocientífico, el aforismo socrático.

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