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Archive for the ‘Cómo funciona la mente’ Category

La Mente Humana y la Inteligencia Artificial (3). La Inteligencia

clip_image001 Reconozcamos que la neurociencia y la tecnología están logrando fotos muy chulas del cerebro

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Tras un repaso breve a los niveles anteriores (la SubConsciencia y la Consciencia), llegamos al último escalón evolutivo que puede alcanzar el cerebro humano y que podrá replicarse en las máquinas, aunque con cierta dificultad. Otra cosa muy diferente es que exista algún indicio de que la industria de la Inteligencia Artificial y colaterales estén alcanzando ese objetivo o puedan alcanzarlo por el camino que están siguiendo. Si es que realmente ese es el objetivo, que es una duda legítima.

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La Mente Humana y la Inteligencia Artificial (2) La Consciencia

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Evolución cefálica que posibilita (pero no obliga) el surgimiento de la consciencia y la inteligencia

 

En este capítulo veremos las características de la consciencia humana con el fin de desarrollar una consciencia sintética. Aclaro otra vez que –a no ser que se especifique lo contrario– lo que viene a continuación es una descripción funcional sin correlatos neuroanatómicos.

 

 

Mente con consciencia sin inteligencia

 

Además de meros mecanismos de acción-reacción, el ser humano y otros animales, y la Inteligencia Artificial emuladora de la humana que se pretende desarrollar, requieren en algunos momentos concretos la participación de un nivel superior que ejerza de mediador entre entrada/input y salida/output/conducta que sigue el esquema animal input –> procesos subconscientes –> output, generando un proceso más lento que el anterior que podemos resumir en el esquema siguiente, en el que puede comprobarse cómo la consciencia supervisa las tareas de los procesadores subconscientes.

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La Mente Humana y la Inteligencia Artificial (1) La SubConsciencia

Resultado de imagen de cómo funciona la mente

 

Comprender qué es la mente parece difícil, pero no lo es. Para lograrlo conviene asumir que no es algo sólido o consistente como el cerebro o las neuronas, sino un ente abstracto, inmaterial. En pocas palabras, la mente humana es una propiedad emergente continua de la interacción constante entre el contexto y el cerebro.

Puede parecer que esta definición es una huida hacia adelante, porque en lugar de explicar el concepto se recurre a añadir una complejidad nueva, por lo que conviene recurrir a la comparación: existen innumerables ejemplos de propiedades emergentes, como la fauna y la flora, que son propiedades emergentes de la interacción entre el cielo y la tierra; o la enfermedad, concretamente la gripe, que es propiedad emergente de la interacción entre virus y animales. El propio universo material es propiedad emergente de la caótica interacción entre las infinitas partículas sometidas a ciertas leyes, instante a instante, y más aún, todo el universo es propiedad emergente de lo que había en el instante primero del Big Bang.

Pero tampoco es imprescindible ir tan lejos, porque también la visión, la audición, el tacto y el olfato son propiedades emergentes de partes del cuerpo, el cerebro y el ambiente, y no es muy frecuente que la gente se interrogue acerca de su sustancia. ¿Cómo definiríamos la visión o el olfato? Pues igualmente como propiedades emergentes de la interacción de la biología con el medio, aunque parciales, mientras que la mente es la categoría superior que los engloba a todos los sentidos y el resto de procesos de comunicación y control.

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¿Es posible una Inteligencia Artificial igual a la humana?

Pasando por alto que el concepto inteligencia está mal comprendido y por lo tanto mal utilizado (me recuerda con sorna un amigo tuitero que inteligencia es lo que miden los test de inteligencia), podemos hacer un ejercicio de imaginación para darnos cuenta de que el empeño de producir mentes humanas totalmente sintéticas es un imposible, y que la única posibilidad de lograr replicar la mente humana es mediante la concepción y crecimiento a través de procesos caóticos desde lo simple –dos células con su ADN, donde cabe más información que en un camión lleno de ordenadores– a lo complejo, de un nuevo ser humano de carne y hueso.

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Cómo pensar bien

puzle 1El principal problema del mundo civilizado es la incapacidad de pensar correctamente que manifiesta, a las pruebas de la realidad me remito. Bueno, en realidad del mundo en general, porque si el mundo civilizado está poblado mayoritariamente por débiles mentales, difícilmente podremos ayudar a los incivilizados a civilizarse. Es más, suele suceder lamentablemente al contrario: les impedimos evolucionar, les atamos a la animalidad más primitiva, e incluso, como epítome de la idiocia, les animamos a seguir siendo salvajes evangelizándolos con los dogmas de nuestra locura.

Aplicando el Principio de Pareto podríamos afirmar sin riesgo de equivocarnos que el 80% de la sociedad civilizada carece de la capacidad de elaborar razonamientos lógicos basados en premisas ciertas, que es de lo que va la cosa. Ejemplos de pensamiento disfuncional los hay infinitos, la mayoría provenientes de esquemas mentales pretéritos, cuando el nivel de civilización era aún incipiente, embrionario. No es necesario remontarse a los tiempos de Atapuerca para comprobarlo, porque en el famoso Siglo XX no es que la especie humana se haya caracterizado precisamente por desplegar una capacidad de razonar mucho más desarrollada que los hombres de la Sima de los Huesos. Eso decía también Rita Levi Montalcini.

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¿Qué es la consciencia? (II)

el yo observador - Más Allá de la Formación

 

Aclarado el significado de los términos, decíamos en la entrada anterior que conciencia y consciencia significan indistintamente conocimiento compartido, y al final advertíamos que seguramente alguien estaría con la mosca detrás de la oreja preguntándose con quién o con qué se compartía. Toca explicarse.

Lo obvio es pensar que el conocimiento se comparte con los demás, y con toda la razón. La historia humana es la historia de la evolución basada en el conocimiento compartido, transmitido en épocas primitivas por medio de sonidos parecidos a los de los animales. Se cree que el primer código era la sílaba “duh”, lo que implica que las variaciones no verbales sobre ella constituían mensajes diferentes, tipo “te quiero”, “te voy a matar” o “sálvese quien pueda”. De aquí al protoindoeuropeo, continuando con el maremágnum llamado indoeuropeo y así hasta más o menos los idiomas que conocemos hoy en día. Salvo el vasco de mi tierra, claro, que como todo el mundo sabe lo inventó el mismísimo Dios, que era del mismo Bilbao.

Desde los orígenes del ser humano, los grandes hitos en la evolución han tenido como desencadenante el conocimiento compartido a través del ejemplo, y a través del lenguaje cuando no se tenía acceso al personaje ejemplar o simplemente se trataba de explicárselo: desde la aparición del lenguaje oral complejo, pasando por el lenguaje gráfico que permitía la transmisión algo más masiva incluso cuando el divulgador había muerto o estaba distante, la escritura, la confesión, la imprenta, el telégrafo, la radio, la TV, hasta el Internet de hoy.

¿La confesión? ¿El tipo éste ha dicho la confesión?

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La creación de nuevas neuronas provoca la pérdida de antiguos recuerdos

perro persigue cola - Más Allá de la FormaciónYa hemos comentado muchas veces que desde dentro del bosque no se puede saber qué es el bosque, ni cómo funciona, sólo conocer los árboles; con mucho detalle, eso sí. Y en ese sentido la impresión que le queda a uno después de leer artículos como el que vamos a analizar hoy, es que la mayoría de la investigación neurocientífica la realizan científicos ermitaños como esos soldados nipones encontrados en islas remotas decenios después de finalizada la II Guerra Mundial, empeñados aún en defender las posesiones de su divino emperador, sin enterarse de que el mundo ha cambiado, como dando la razón al desvarío que afirma que aquello de lo que no somos conscientes no es más que un ente matemático irreal (consecuencia de liarse con el Gato de Schrödinger), mientras me como un bocadillo de panceta al otro lado del orbe completamente ajeno a que no soy más que una ensalada de cifras, letras y signos para el Nude de turno.

Quizá les parezca exagerado, pero si echamos un vistazo al estilo de pensamiento prototípico del neurocientífico prototípico podremos comprender cómo uno puede liarse a perseguir su cola y al final creer que efectivamente su apéndice es algo real y ajeno a él mismo. La investigación que se cita, sin embargo, tiene su interés, aunque lamentablemente en este caso sirva para lo mismo que en el de la ilustración, cuando el chucho y su cola dejan por fin de esquivarse y se hacen amigos, encantados de conocerse: se quedan en el guindo a la espera de enterarse de algo. Veamos cómo se lía Paul Frankland, coautor del trabajo:

 

Sabemos que existe una limpieza de memoria ya que, mientras nos acordamos muy bien de lo que hemos hecho en el último par de horas, es muy difícil recordar con el mismo detalle lo que estábamos haciendo hace una semana o un mes. Aunque no todos los recuerdos son olvidados; los más importantes se consolidan en el córtex

 

 

A lo que cabe objetar:

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