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Archive for the ‘mindfulness’ Category

El mindfulness. ¿Solución o problema? (I)

24/08/2016 4 comentarios

Imagine el lector que un ciudadano de Inglaterra, donde como ya sabe se circula por el lado izquierdo de las calles y carreteras, viene a residir a España o a cualquier otro país en el que se circula por el lado derecho.

La tendencia del conductor, ya instalado en un vehículo con el volante a la izquierda, será seguir conduciendo como lo hacía en su país, por lo que tendrá que hacer un intenso y sostenido esfuerzo para entrenar las nuevas habilidades al volante que le mantengan a salvo de sufrir un percance vial.

 

a la señorita de la foto le ocurre lo contrarioResultado de imagen de coche volante a la derecha

 

Por supuesto que empezar por circular en trayectos cortos le será de ayuda para no sobrecargar su cerebro, como lo será pararse a descansar con frecuencia en los desplazamientos largos para que su sistema nervioso vaya asimilando, como durante el sueño, las nuevas normas de circulación.

Pero lo más importante, como es lógico inferir, es tomárselo con calma, conducir sin distracciones, con la máxima concentración en cada instante, con la consciencia dominando los automatismos anteriores y sin dejar que la mente divague hacia elucubraciones del tipo: "Esta gente es tonta, ¡a quién se le ocurre!", "Esto me pasa a mí por venirme a vivir a un país subdesarrollado", o "En todo el mundo se debería conducir por el lado izquierdo, como en mi país", porque este tipo de pensamientos no ayudan en nada, al contrario, le inducirán a entrenar la conducción por el lado derecho de mala gana, enfadado.

Si el lector ha reparado en este últimpo párrafo, ya se habrá dado cuenta del significado oculto en la metáfora; una metáfora del mindfulness.

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Mindfulness, yoga, meditación Vs. Sentido Común

04/10/2015 2 comentarios

Hace ya varios meses, charlando con un buen amigo, exitoso coach deportivo, surgió el asunto del yoga y estas cosas orientales en las que estuve muy involucrado hace casi veinte años. Se quedó sorprendido cuando le expliqué que practicar yoga como estrategia de eliminación del estrés carecía de lógica.

La cosa es fácil de entender para cualquiera, incluso personas que no están informadas: cuando uno tiene una vida estresante y decide apuntarse a yoga o mindfulness con el objeto de relajarse o cualquiera de esas tan maravillosos como falsos beneficios, no piensa que cuando salga de la clase, muy relajado, aborrecerá aún más el mundo y sus ineludibles trajines, lo que inevitablemente le llevará a estresarse aún más en su vida cotidiana, a aborrecerla con toda su alma. Y de ahí a caer en un grupo harekrishnoide hay un paso.

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Qué queremos decir cuando decimos empatía?

Epi y Blas - Más Allá de la FormaciónSupongo que con la lección de Epi y Blas y el resto de entradas de la sección “Empatía” se entiende bastante bien que en realidad nadie, nunca, en modo alguno, siente empatía, sino afectos a través de ella: sentimientos, emociones, pasiones e instintos. De modo que deberíamos borrar la palabra de nuestro diccionario del perfecto guay o, al menos, utilizarla conscientemente, cuando realmente procede, que es casi nunca.

¿Qué es entonces lo que queremos decir cuando utilizamos el concepto empatía, el verbo empatizar y los adjetivos empático e inempático?

La respuesta es sencilla. Cuando otra persona utiliza en una conversación esos términos, lo que nos está diciendo en primer lugar es que pertenece a una suerte de élite humana que entiende el fuzzword y posee esa habilidad. Es algo muy comùn en el mundo de la formación empresarial, el yoga, el coaching, el mindfulness, el zen, las artes marciales, y en general, cualquier partidario del tribalismo oriental. Lamentablemente también la neurociencia últimamente. Cualquiera se opone a la corriente ¡¡si lo dice hasta Punset, que es el tío que más sabe sobre la mente en el mundo!!

En segundo lugar, lo que nos quieren decir, cuando las conversaciones pasan al nivel de disputas, es que el interpelado sufre alguna carencia que le incapacita para poseer la razón. Y consecuentemente, el primero que dispara la perdigonada es el que gana. Además es tan sencillo que cualquier persona puede usarlo, independientemente de su nivel académico o si ha demostrado o no alguna habilidad especial en la vida, no es necesario que apuntar con miras láser ni nada, como con las armas de destrucción masiva de vidas humanas: se sueltan y listo. Victoria casi segura.

Pero hay más. En el tercer lugar hay algo muy importante.

 

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