Archivo

Archive for the ‘new age’ Category

Mindfulness, yoga, meditación Vs. Sentido Común

04/10/2015 2 comentarios

Hace ya varios meses, charlando con un buen amigo, exitoso coach deportivo, surgió el asunto del yoga y estas cosas orientales en las que estuve muy involucrado hace casi veinte años. Se quedó sorprendido cuando le expliqué que practicar yoga como estrategia de eliminación del estrés carecía de lógica.

La cosa es fácil de entender para cualquiera, incluso personas que no están informadas: cuando uno tiene una vida estresante y decide apuntarse a yoga o mindfulness con el objeto de relajarse o cualquiera de esas tan maravillosos como falsos beneficios, no piensa que cuando salga de la clase, muy relajado, aborrecerá aún más el mundo y sus ineludibles trajines, lo que inevitablemente le llevará a estresarse aún más en su vida cotidiana, a aborrecerla con toda su alma. Y de ahí a caer en un grupo harekrishnoide hay un paso.

Leer más…

Anuncios

Por qué decimos educación cuando queremos decir moral (I)

09/02/2015 1 comentario

imageIgual que a base de poner la cacatúa goebbelesiana a funcionar el concepto de amar ha terminado pervertido –urbi et orbi– en primaria emoción, o más allá, en el eufemismo favorito de los que gustan de hablar pseudoalegremente –en realidad con lenguaje similar a una monja– de sus intimidades en público, el concepto educar ha acabado convertido en una perfecta muestra de entropía verbal. Porque ¿alguien sabe qué significa “educar”? ¿Y puede hacer que lo entienda su abuela en un sólo tweet?. Seguramente será ella quien tenga que explicárselo.

Como cualquier otro término de alta entropía, el concepto educar es masa informe, indiferenciado, relleno de ideas pintorescas, trufado de opiniones particulares con ínfulas orteguianas, marinado de visceralidades, sazonado de egos más vacíos que el estómago de Carpanta junto con ansias de poder sobre los demás típicas de personajes inadaptados a la realidad que como reacción a su experiencia de náufragos perdidos sin rumbo ni puertos-objetivos sólidos anhelan, en lugar de amar al prójimo como a uno mismo en el sentido correcto, someter a los demás a la irrealizable fantasía endorfínica en la que consuelan su frustración en los escasos momentos en que el desasosiego afloja su tenaza, escudados –argumentum ad verecundiam o falacia de autoridad– en ideologías que utilizan para diseminar sus pandémicos virus en los más vulnerables: los niños y los mentecatos (mentes presas).

Además de los conceptos amar, democracia, libertad… pocos otros como el de educar han sido más manipulados ideológicamente con las peores intenciones, precisamente debido a esa inconcreción, esa ausencia de acuerdo sobre su significado real, original, etimológico. Y si no hay consenso con respecto a su significado, podemos suponer el que puede existir acerca de lo que implica, de sus mecanismos, sus procedimientos óptimos y objetivos, en una sociedad desarrollada –excepto en lo cognitivo– que confunde un diccionario de uso como el DRAE con el María Moliner o el Corominas. Otro tanto ocurre con los conceptos ética y moral, sin embargo la etimología de éste último es mucho más concreta, más asequible al entendimiento más llano.

Derivado de parábola, el término palabra es un puente inmaterial que une una realidad con el conjunto de signos o fonemas que la designan. Igual que existe un puente visual entre un objeto y el cerebro que lo nombra, como entre el objeto mesa y la palabra mesa, existen puentes entre realidades algo más complejas, que no son objetos sino un procesos, como el citado amar, que requieren más de una línea de palabras para ser definidos porque su definición incluye, en red o en racimo, otros componentes menos evidentes pero relevantes. Curiosamente y sin embargo, otros conceptos aparentan gran complejidad pero no la tienen. Es el caso de la palabra moral.

 

 

 

Leer más…

Consecuencias de la Inteligencia Emocional

17/06/2014 1 comentario

Luego no me digan que no lo advertí lo suficiente. La Inteligencia (M)Emocional es una estrategia para convertir al ser humano…

 

 

Si quieren más pruebas de las que ya les he dado, no dejen de leer esto.

El mayor problema del mundo

20/05/2014 2 comentarios

Acabo de leer que el Primer Ministro británico ha decidido poner a prueba la iniciativa privada con un suculento premio: 12,2 millones de euros para quien resuelva "el mayor problema del mundo".

El encargado de elegir los seis temas que se podrán votar en un espacio televisivo que se creará a propósito ha sido el Astrónomo Real Martin Rees, por quien profeso una notable admiración aunque discrepe con algunas de sus ideas. Si hubiesen preguntado a otro insigne Sir, probablemente hubiera elegido otros, lo que invalida en gran medida la elección del verdadero mayor problema del mundo, pero el caso es que es a él a quien se lo han pedido y eso es lo que tenemos. Las opciones que Rees ha seleccionado para competir son:

 

1ª – ¿Cómo podemos viajar sin dañar el medio ambiente?

2ª- ¿Cómo podemos asegurar que todos tengan alimentos nutritivos sostenibles?

3ª- ¿Cómo podemos prevenir la aparición de resistencia a los antibióticos?

4ª- ¿Cómo podemos recuperar el movimiento de las personas con parálisis?

5ª- ¿Cómo podemos asegurar que todos tengan acceso a agua segura y limpia?

6ª- ¿Cómo podemos ayudar a las personas con demencia para que vivan de forma independiente por más tiempo?

 

Y como cada uno tenemos nuestra atención selectiva particular –afortunadamente– y yo tengo la mía, me he dado cuenta de que todos los problemas que se postulan a erigirse con el premio tienen un elemento común, un problema nuclear compartido cuyo afrontamiento y solución ejercerían irremediablemente un positivo influjo en el resto. Es decir, actuando sobre un sólo factor, podría desencadenarse la caída del resto de piezas del dominó sistémico, el aleteo de la caótica mariposa, solucionándose el resto de problemas sin que las instituciones necesitaran prestarles atención.

 

Leer más…

Cómo funciona el cerebro. Qué es y cómo funciona la mente (I)

28/11/2013 6 comentarios

baterías del sistema - Más Allá de la FormaciónCon esta entrada pretendo inaugurar una serie que explique una nueva –o yo no la conozco– hipótesis acerca del funcionamiento del cerebro (del sistema nervioso en general, pero especialmente el encéfalo) y la mente. La cuestión no es en absoluto baladí, dado que el grueso del mundo de la neurociencia se encuentra –erróneamente, a mi juicio– enfocado en las neuronas, lo que distrae de la ruta correcta para llegar a buen puerto.

Y no es baladí porque, sin un conocimiento de la realidad de lo que ocurre dentro de nuestra caja craneana, con teorías basadas en revelaciones, intuiciones, sospechas a su vez basadas en otras semejantes, han surgido, se mantienen y continúan surgiendo teorías que se han mostrado recesivas, como la pedagogía roussoniana y sus secuelas, el psicoanálisis, la Gestalt, la PNL, la mayor parte de los postulados del coaching, la inteligencia (m)emocional y otras teorías newage, además de las religiones recesivas, que mantienen a miles de millones de personas en un estado primitivo –como dijo Rita Levi-Montalcini–, de persona animal; meras baterías del sistema carentes absolutamente de ese escaso margen de libre albedrío del que disfrutan en exclusiva las personas humanas, las que viven asentadas sobre la realidad.

Esta nueva hipótesis está fundamentada en algunas investigaciones neurocientíficas bastante recientes, y curiosamente en otras ramas de la ciencia, como la física cuántica, la teoría del Caos, el Principio Holográfico y las Ciencias de la Actividad Física, que se irán mencionando en lo sucesivo. Sí, aunque parezca paradójico, estoy seguro que resultará más fácil a estas especialidades de la ciencia comprender el funcionamiento del cerebro –encéfalo– que a un psicólogo o un neurocientífico convencional; no sólo por la resistencia de los más engreídos a reconocer que la Tierra es esférica y no bidimensional, sino por estar distraídos, convencidos de que la explicación clásica es la correcta aunque no lleve a ninguna parte.

Leer más…

Ciara Molina y la huelga de limpieza… emocional

19/11/2013 7 comentarios

Más de diez días de huelga del personal de limpieza que dejaron Madrid como un estercolero han servido para inspirar a Ciara Molina, la “Psicóloga Emocional” que todos habremos tenido la suerte o la desgracia de conocer a través de las frasecitas que nuestros amigos necesitados de aliento comparten en sus muros. Molina irrumpe en escena con su empresa de servicios, postulándose a sustituir a la contrata que ha traído de cabeza a la Ana Botella de nuestro cerebro, con unas estrategias de limpieza de basura emocional. En lugar del relaxing cup of café con leche, ofrece a la alcaldesa de nuestra mente una relaxing cup of rollito guay.

A priori resulta curioso que una psicóloga –se supone que científica aunque la psicología sea considerada una ciencia light, y más aún la polémica moda de la psicología positiva– afirme que decidió mostrar una cara de su profesión más amable y cercana –lo que sin ningún género de dudas es garantía de que todo lo que se haga bajo su palio es adaptativo– que intentase llegar al corazón de las personas.

O sea, que a pesar de sus esfuerzos, la huelga de limpieza cerebral persiste. Y para que se note, para que apeste hasta el punto de convertirse en noticia en todo el orbe intracraneal, envían a los piquetes sindicales a esparcir la basura y quemar contenedores mientras se ordena a los servicios mínimos barrer –con poco entusiasmo– las placas de ateroma que esclerotizan su músculo cardíaco.

Leer más…

Qué queremos decir cuando decimos empatía?

Epi y Blas - Más Allá de la FormaciónSupongo que con la lección de Epi y Blas y el resto de entradas de la sección “Empatía” se entiende bastante bien que en realidad nadie, nunca, en modo alguno, siente empatía, sino afectos a través de ella: sentimientos, emociones, pasiones e instintos. De modo que deberíamos borrar la palabra de nuestro diccionario del perfecto guay o, al menos, utilizarla conscientemente, cuando realmente procede, que es casi nunca.

¿Qué es entonces lo que queremos decir cuando utilizamos el concepto empatía, el verbo empatizar y los adjetivos empático e inempático?

La respuesta es sencilla. Cuando otra persona utiliza en una conversación esos términos, lo que nos está diciendo en primer lugar es que pertenece a una suerte de élite humana que entiende el fuzzword y posee esa habilidad. Es algo muy comùn en el mundo de la formación empresarial, el yoga, el coaching, el mindfulness, el zen, las artes marciales, y en general, cualquier partidario del tribalismo oriental. Lamentablemente también la neurociencia últimamente. Cualquiera se opone a la corriente ¡¡si lo dice hasta Punset, que es el tío que más sabe sobre la mente en el mundo!!

En segundo lugar, lo que nos quieren decir, cuando las conversaciones pasan al nivel de disputas, es que el interpelado sufre alguna carencia que le incapacita para poseer la razón. Y consecuentemente, el primero que dispara la perdigonada es el que gana. Además es tan sencillo que cualquier persona puede usarlo, independientemente de su nivel académico o si ha demostrado o no alguna habilidad especial en la vida, no es necesario que apuntar con miras láser ni nada, como con las armas de destrucción masiva de vidas humanas: se sueltan y listo. Victoria casi segura.

Pero hay más. En el tercer lugar hay algo muy importante.

 

Leer más…