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Archive for the ‘PNL’ Category

Cómo funciona el cerebro. Qué es y cómo funciona la mente (I)

28/11/2013 6 comentarios

baterías del sistema - Más Allá de la FormaciónCon esta entrada pretendo inaugurar una serie que explique una nueva –o yo no la conozco– hipótesis acerca del funcionamiento del cerebro (del sistema nervioso en general, pero especialmente el encéfalo) y la mente. La cuestión no es en absoluto baladí, dado que el grueso del mundo de la neurociencia se encuentra –erróneamente, a mi juicio– enfocado en las neuronas, lo que distrae de la ruta correcta para llegar a buen puerto.

Y no es baladí porque, sin un conocimiento de la realidad de lo que ocurre dentro de nuestra caja craneana, con teorías basadas en revelaciones, intuiciones, sospechas a su vez basadas en otras semejantes, han surgido, se mantienen y continúan surgiendo teorías que se han mostrado recesivas, como la pedagogía roussoniana y sus secuelas, el psicoanálisis, la Gestalt, la PNL, la mayor parte de los postulados del coaching, la inteligencia (m)emocional y otras teorías newage, además de las religiones recesivas, que mantienen a miles de millones de personas en un estado primitivo –como dijo Rita Levi-Montalcini–, de persona animal; meras baterías del sistema carentes absolutamente de ese escaso margen de libre albedrío del que disfrutan en exclusiva las personas humanas, las que viven asentadas sobre la realidad.

Esta nueva hipótesis está fundamentada en algunas investigaciones neurocientíficas bastante recientes, y curiosamente en otras ramas de la ciencia, como la física cuántica, la teoría del Caos, el Principio Holográfico y las Ciencias de la Actividad Física, que se irán mencionando en lo sucesivo. Sí, aunque parezca paradójico, estoy seguro que resultará más fácil a estas especialidades de la ciencia comprender el funcionamiento del cerebro –encéfalo– que a un psicólogo o un neurocientífico convencional; no sólo por la resistencia de los más engreídos a reconocer que la Tierra es esférica y no bidimensional, sino por estar distraídos, convencidos de que la explicación clásica es la correcta aunque no lleve a ninguna parte.

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El estallido de la burbuja del coaching

26/04/2012 2 comentarios

Ya sé que muchos de ustedes piensan que soy un enemigo del coaching como lo soy de la inteligencia (m)emocional. O acaso sea ella mi enemiga. Pero otros muchos saben que no es así en el primer caso. En el segundo sí, rotundamente en contra de esa eficiente técnica de destructiva ingeniería social, de licuado de cerebros típicamente ingsoc. Soy consciente de mi carácter crítico y hago gala de ello, faltaría más, que de todo hay y debe haber en la Viña del Señor, y al que no le funcionen las neuronas especulares –otra bobada similar a la IE– conmigo, tiene un serio problema de coherencia. Creo que como ocurre con todo, sin espíritu crítico, el coaching en términos generales va camino de la locura que ya impregnó otras aproximaciones del mismo pelo al mismo asunto, como la PNL, el eneagrama, la gestalt y otras corrientes ideológicas con pretensiones de verdad. Y de su autodestrucción.

 

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La homeostasis

25/05/2011 3 comentarios

(De homeo- y el gr. στάσις, posición, estabilidad).

1. f. Biol. Conjunto de fenómenos de autorregulación, que conducen al mantenimiento de la constancia en la composición y propiedades del medio interno de un organismo.

2. f. Autorregulación de la constancia de las propiedades de otros sistemas influidos por agentes exteriores.

 

Dice Antonio Damasio (¿Que no conoces a Damasio y trabajas en el sector de los RRHH? entonces sería mejor que te dedicaras a la pocería o la horticultura, con perdón de estas dignas profesiones, harías mucho menos daño a la sociedad. Aunque no basta con conocerlo, también hay que entenderlo, y eso no se consigue en un cursito de fin de semana) en su último libro “Y el cerebro creó al hombre”, que la homeostasis es una de las claves fundamentales en el desarrollo del cerebro y la evolución de la humanidad. La homeostasis significa equilibrio, lo normal, el centro ideológico (el eje en el centro de la rueda), el tan poco común sentido común. No confundir con la chifladura del sendero medio de Buda, que veo venir a más de uno.

España ha sido gobernada –lo dicen los propios socialistas, no yo; y ahora, después de las últimas elecciones, es casi un clamor– por un radical, un extremista, una persona de mente demente que nos ha alejado de la sana homeostasis, conduciéndonos, desvaríos mediante, a una situación que sería cataclísmica si España no tuviera recursos suficientes para ir al tran tran, como Bélgica en la actualidad, sin un gobierno constituido. Lo que más o menos quiere decir que el sistema funciona por sí mismo, y que el timonel sólo puede aplicar un pequeño –afortunadamente, una vez alcanzada la homeostasis actual del mundo occidental– sesgo al rumbo imparable de la evolución, pero no interrumpirla, como sí ocurrió apenas hace medio siglo y ocurre aún en el mundo musulmán o hindú, que va emergiendo a medida que va incorporando contra gradiente de concentración, por pura ósmosis, los principios morales judeocristianos coincidentes con la Ley Natural, los cimentos de la civilización, impulsado por el algoritmo invisible creado por el Supremo Programador.

Pero lo realmente grave ha sido la identificación de millones de españoles con un personaje de esas características –no me digan que los políticos italianos, particularmente Berlusconi, no son un reflejo de una mayoría de la sociedad italiana, o viceversa– cuando pensábamos que surcábamos –casi volábamos– los mares del mundo en uno de estos veloces y silenciosos veleros de competición en la etapa del gobierno anterior. De repente, nuestro país, sufrió una sucesión de convulsiones que la desequilibraron cuando pensábamos que las ondas concéntricas que produjo el estallido de la Guerra Civil sobre la superficie de este estanque con forma de piel de toro ya se habían desvanecido para siempre. Pero era una ilusión.

A estas alturas algunos pensarán que me he pasado a la política, o que soy un cobarde que ahora viene a hacer leña del árbol caído, pero si han llegado hasta aquí entenderán qué relación tiene todo esto con el sector de los RRHH y Formación. Porque la labor de zapa contra el sentido común ya había dado sus frutos, y el culpable zapador es seguramente también usted –yo también, ya es la enésima vez que lo reconozco, aunque llevo dándoles a ustedes la matraca hace más de siete años, antes de lo que lleva el desequilibrado desequilibrador en el ego-bierno, advirtiendo a quien ha querido prestarme su oreja, de lo que se estaba cociendo–, querido director de formación o RRHH. Ahí estaban los quiensehallevadomiquesos, Valdanos, Danses, Huetes, Roviras, Punsets y demás coaches, líderes y guruses, ávidos del reconocimiento de su divinidad, verdaderos modelos a seguir por el rebaño de necios y miserables mortales que somos el pueblo, como recomienda el manual del perfecto manipulador, por nuestro propio bien, con el objetivo consciente o límbico de un rango tan variable como notable de personas de destruir la homeostasis en que vivíamos, sesgando la mente de las personas hacia el goce memocional y la fe el triunfo rápido y sin esfuerzo pasando por encima de la moral, hacia el olimpo de –otra vez– la beautiful people, oportunistas charlatanes guapetones y célebres, conducatores, duces, führers y grandes timoneles de los cerebros de la sociedad –financiados por los departamentos de RRHH– hacia la utopía peterpanoide, la misma que había llevado al sociópata vallisoletano josé Luis Rodríguez Zapatero a la convición de haber sido tocado por la mano de la baraka, y que todo consistía, como había aprendido de los nefastos Wayne Dyer, Daniel Goleman, Bandler y Grinder y compañía, en creer que se podía para conseguirlo todo.

Y estas son las consecuencias de la destrucción de la homeostasis: el sector de la formación en la ruina, los departamentos de RRHH reducidos a la mínima expresión, los profesionales –no todos, pero la mayoría– que antiguamente iban por doquier de evento en evento, micrófono en mano, soberbios, tirándose el pisto y haciendo de caballeros de oxidadas armaduras rescatadores de doncellas que no pidieron ser rescatadas, denostados y en precario, las mentes de millones reblandecidas, España quebrada… y todavía hay profesionales que proponen preguntas en Linkedin como ésta, agárrense: ¿Qué opináis sobre la idea de crear un departamento de la felicidad en las empresas? y reciben más de sesenta comentarios, la mayoría entusiastas de la idea.

No quiero ser cruel, que cada cual saque sus propias conclusiones, pero igual que el PSOE necesita una refundación que empiece por sus propias siglas y termine por su centrado ideológico, este sector necesita emprender el rumbo a la cordura urgentemente antes de que el hedor a cadáver termine por apestarlo. La clave para retornar e instalarnos en la homeostasis no está –desde luego– en pensar que todo se arreglaría con más dosis de ideología new age, el futuro está en la neurociencia.

Otro famoso fantasma: la PNL

26/06/2010 89 comentarios

einstein3 Hoy vamos a descubrir a otro fantasma del que todos habrán oído hablar, sus amigos le llaman PNL (no confundir con PLN o Procesamiento del Lenguaje Natural), acrónimo que esconde su verdadero nombre y apellido: Programación Neurolingüística.

La PNL es un excelente recopilatorio de técnicas provenientes de la psicología y la lingüística cognitiva además de alguna otra genialidad propia derivada de las anteriores, aunque también verdaderas barbaridades. Sin embargo, supongo que sabrán que en algunos países es considerada una secta. Intentaremos comprender por qué.

Los creadores del brillante invento, Bandler y Grinder, debieron pensar que sería más interesante liarse a ganar dinero a espuertas y de paso convertirse en grandes gugús mundiales o viceversa que pelearse con sus mileuristas colegas de la comunidad científica poniendo a prueba sus teorías. ¿Por qué? Al margen de otras cuestiones, porque no habría colado; porque la PNL es para los escépticos poco o nada científica.

La prueba del nueve para entender a los escépticos es leer las primeras páginas de uno de sus libros originales. Si se hace con atención, uno descubrirá que los padres de la criatura aseguran que la PNL no tiene teoría, que simplemente es un conjunto de técnicas y herramientas que funcionan, aunque a renglón seguido le explicarán sin embargo que existe un decálogo llamado Presupuestos Operativos, que son como las Tablas de la Ley que Moisés recibió de manos de Dios en el Monte Sinaí según el Antiguo Testamento, pero convertidas en una moderna versión de la festiva California hasta el extremo de convertirse, según la Wikipedia, en la religión del capitalismo. No sé a cuento de qué viene esta connotación negativa al capitalismo, sobre todo porque sin él ni existiría la wiki ni los ordenadores para leerla, pero me da la impresión de que se refieren al todo vale para conseguir los objetivos, sin importar los principios o valores que se pisoteen, algo que caracteriza más a las sociedades ateas -que como decía Chesterton no es que ya no crean nada, sino que se creen cualquier cosa- o basadas en religiones recesivas, que a las capitalistas, aquellas en la que existe el libre mercado.

Volviendo al asunto y para no alargarnos metiéndonos a analizar pormenorizadamente estos diez  mandamientos, deberíamos pararnos a destripar la Teoría Constructivista de la que parte, que afirma acertadamente -según mi criterio- que el sentido de mafaldala realidad se obtiene a partir de la interrelación del sujeto con su contexto. A partir de aquí, sin embargo, surgen las discrepancias, la primera de las cuales tiñe radicalmente toda disciplina surgida del constructivismo, como la PNL y el coaching; la que coincidiendo con el filósofo de la ciencia Mario Bunge, advierte que niega la realidad objetiva.

Sin ánimo de exhaustividad, afirmar la inexistencia de la realidad objetiva nos conduce irremisiblemente al relativismo, a entender erróneamente que todo es relativo -en parte porque Einstein, aparte de ser un descomunal físico, se creía también una especie de gugú-, y que la vivencia de las consecuencias de nuestros actos en los demás dependen exclusivamente de cómo esos demases las vivan en su subjetividad: o sea, que si le quitas la mujer al vecino el problema es del vecino, no tuyo. Brillante, ¿eh? Hasta que le toca a él, claro.

Para los relativistas la Verdad no existe; existe la verdad de cada uno, sobre todo cuando el relativista busca que sea la suya la que se imponga, momento en el que pasa de ser relativista a ferozmente objetivista -están locos, porque loco es quien ha perdido el sentido de la realidad, pero no tontos- , como reparará cualquiera que piense que la afirmación de que verdaderamente nada es objetivo es también una verdad. Falsa o no, pero verdad al fin y al cabo para el que la defiende.

 

 

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