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Archive for the ‘Psicología’ Category

¿Qué es la consciencia? (II)

el yo observador - Más Allá de la Formación

 

Aclarado el significado de los términos, decíamos en la entrada anterior que conciencia y consciencia significan indistintamente conocimiento compartido, y al final advertíamos que seguramente alguien estaría con la mosca detrás de la oreja preguntándose con quién o con qué se compartía. Toca explicarse.

Lo obvio es pensar que el conocimiento se comparte con los demás, y con toda la razón. La historia humana es la historia de la evolución basada en el conocimiento compartido, transmitido en épocas primitivas por medio de sonidos parecidos a los de los animales. Se cree que el primer código era la sílaba “duh”, lo que implica que las variaciones no verbales sobre ella constituían mensajes diferentes, tipo “te quiero”, “te voy a matar” o “sálvese quien pueda”. De aquí al protoindoeuropeo, continuando con el maremágnum llamado indoeuropeo y así hasta más o menos los idiomas que conocemos hoy en día. Salvo el vasco de mi tierra, claro, que como todo el mundo sabe lo inventó el mismísimo Dios, que era del mismo Bilbao.

Desde los orígenes del ser humano, los grandes hitos en la evolución han tenido como desencadenante el conocimiento compartido a través del ejemplo, y a través del lenguaje cuando no se tenía acceso al personaje ejemplar o simplemente se trataba de explicárselo: desde la aparición del lenguaje oral complejo, pasando por el lenguaje gráfico que permitía la transmisión algo más masiva incluso cuando el divulgador había muerto o estaba distante, la escritura, la confesión, la imprenta, el telégrafo, la radio, la TV, hasta el Internet de hoy.

¿La confesión? ¿El tipo éste ha dicho la confesión?

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El gen REST no es la clave para evitar el Alzheimer

Eureka - Más Allá de la FormaciónAnte cualquier constatación científica de un hecho caben numerosas interpretaciones, unas más acertadas que otras, pero normalmente sesgadas por la visión particular de cada interpretador, unos más acertados que otros.

Traduttore, traditore, dice la sabiduría popular italiana, un refrán perfectamente aplicable en este caso, dado que el interpretador de una información cualquiera dispone de unas bases de datos memorísticas alojadas en sus indis (astrocitos) diferentes a las de cualquier otra persona, y que se activan automáticamente en respuesta a la interacción con el contexto en función de su individualidad única, produciendo una conclusión diferente a la que llegaría otra persona sin esa especialización.

El reciente hallazgo del gen REST activado en el estado fetal humano y en los ancianos cuya función cognitiva se encuentra en buen estado ha inducido a un equipo de neurobiólogos a concluir que la terapia más adecuada para frenar el desarrollo del Alzheimer llegará a través de fármacos que activen el gen en personas con riesgo de demencia. Casualmente patentables. La especialización, y más si a ella se añade la perspectiva del enriquecimiento, es perfectamente capaz de cegar otras perspectivas –casualmente no patentables– diferentes. Sin embargo, como sabemos, correlación no implica causalidad, y, por lo tanto, la presencia del gen REST activado en esas dos etapas de la vida humana no implica obligatoriamente que su ausencia sea la causa de la enfermedad, sino que puede ser –ni más, ni menos– una de las manifestaciones o síntomas de otra causa realmente generadora de la enfermedad.

Porque, ¿qué fue antes? ¿El huevo o la gallina? Parece que hemos olvidado –paradójicamente en un contexto, el científico, tan darwinista– que el uso desarrolla el órgano y la falta de uso lo atrofia, circunstancia que no extraña en absoluto a un deportista pero que a demasiados neurocientíficos continúa sin encenderles la bombillita que les haga saltar de la bañera como a Arquímedes.

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Cómo funciona el cerebro. Qué es y cómo funciona la mente (I)

baterías del sistema - Más Allá de la FormaciónCon esta entrada pretendo inaugurar una serie que explique una nueva –o yo no la conozco– hipótesis acerca del funcionamiento del cerebro (del sistema nervioso en general, pero especialmente el encéfalo) y la mente. La cuestión no es en absoluto baladí, dado que el grueso del mundo de la neurociencia se encuentra –erróneamente, a mi juicio– enfocado en las neuronas, lo que distrae de la ruta correcta para llegar a buen puerto.

Y no es baladí porque, sin un conocimiento de la realidad de lo que ocurre dentro de nuestra caja craneana, con teorías basadas en revelaciones, intuiciones, sospechas a su vez basadas en otras semejantes, han surgido, se mantienen y continúan surgiendo teorías que se han mostrado recesivas, como la pedagogía roussoniana y sus secuelas, el psicoanálisis, la Gestalt, la PNL, la mayor parte de los postulados del coaching, la inteligencia (m)emocional y otras teorías newage, además de las religiones recesivas, que mantienen a miles de millones de personas en un estado primitivo –como dijo Rita Levi-Montalcini–, de persona animal; meras baterías del sistema carentes absolutamente de ese escaso margen de libre albedrío del que disfrutan en exclusiva las personas humanas, las que viven asentadas sobre la realidad.

Esta nueva hipótesis está fundamentada en algunas investigaciones neurocientíficas bastante recientes, y curiosamente en otras ramas de la ciencia, como la física cuántica, la teoría del Caos, el Principio Holográfico y las Ciencias de la Actividad Física, que se irán mencionando en lo sucesivo. Sí, aunque parezca paradójico, estoy seguro que resultará más fácil a estas especialidades de la ciencia comprender el funcionamiento del cerebro –encéfalo– que a un psicólogo o un neurocientífico convencional; no sólo por la resistencia de los más engreídos a reconocer que la Tierra es esférica y no bidimensional, sino por estar distraídos, convencidos de que la explicación clásica es la correcta aunque no lleve a ninguna parte.

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Visionarios. Previsiones para el año 2050

Acabo de leer un extracto de las entrevistas a varios personajes relevantes. Nos ofrecen interesantes visiones del futuro del ser humano, del cáncer y otras enfermedades, de la tecnología, de la medicina, la genética, la juventud perpetua, y otros asuntos muy interesantes que voy a analizar a continuación por si a alguien le sirve y para mis propias reflexiones, porque al fin y al cabo, esto de escribir un blog es como pensar con la ayuda de la tecnología, algo impensable antes de que Gutenberg inventara la imprenta.

A propósito de pensar con ayuda, hace unos años alguien me contó una cosas sorprendente: que la Confesión había constituido un hito en la evolución de la mente humana, pues había ayudado a las personas a disminuir su entropía cognitiva, a pensar con arreglo a un esquema lógico, de causas-efectos, como el coaching o la psicología de ahora pero en versión antigua. Lo dejaré así, en “antigua”, sin más atributos tampoco para los “modernos” psicología y coaching.

Pero las palabras reveladas en el confesionario se las lleva el viento a no ser que el proceso se entrene adecuadamente y con regularidad, cosa cada día menos frecuente, pero sin embargo lo escrito aquí queda para la posteridad y para que uno pueda revisarlo de vez en cuando, matizarlo, corregirlo, mejorarlo… y obliga a matizar, corregir, mejorar… el pensamiento del que surge lo escrito, porque se puede borrar y reescribir. Bueno, para ser ecuánimes, también puede servir para matizar y empeorar.

También lo vaticinado por estos personajes ha sido fruto de sus reflexiones, matizaciones… y mejoras/empeoramientos; y gracias a la tecnología, lo podemos analizar detalladamente a la búsqueda de aciertos y errores, de lo que puede realmente suceder y lo que no es probable que ocurra. Aunque pronto, muy pronto, las máquinas ayudarán a analizar mejor lo que cualquier persona piense y escriba, mejor que cualquier individuo o grupo humano. Pero como de momento no lo tenemos, vayamos al análisis de las previsiones de los famosos, así, a pelo. El año que viene ya dispondremos de la tecnología necesaria.

 

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Ciara Molina y la huelga de limpieza… emocional

Más de diez días de huelga del personal de limpieza que dejaron Madrid como un estercolero han servido para inspirar a Ciara Molina, la “Psicóloga Emocional” que todos habremos tenido la suerte o la desgracia de conocer a través de las frasecitas que nuestros amigos necesitados de aliento comparten en sus muros. Molina irrumpe en escena con su empresa de servicios, postulándose a sustituir a la contrata que ha traído de cabeza a la Ana Botella de nuestro cerebro, con unas estrategias de limpieza de basura emocional. En lugar del relaxing cup of café con leche, ofrece a la alcaldesa de nuestra mente una relaxing cup of rollito guay.

A priori resulta curioso que una psicóloga –se supone que científica aunque la psicología sea considerada una ciencia light, y más aún la polémica moda de la psicología positiva– afirme que decidió mostrar una cara de su profesión más amable y cercana –lo que sin ningún género de dudas es garantía de que todo lo que se haga bajo su palio es adaptativo– que intentase llegar al corazón de las personas.

O sea, que a pesar de sus esfuerzos, la huelga de limpieza cerebral persiste. Y para que se note, para que apeste hasta el punto de convertirse en noticia en todo el orbe intracraneal, envían a los piquetes sindicales a esparcir la basura y quemar contenedores mientras se ordena a los servicios mínimos barrer –con poco entusiasmo– las placas de ateroma que esclerotizan su músculo cardíaco.

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La mente es el resultado de un conjunto de procesos

¿Qué es la mente? Como ya vimos en entradas anteriores, la mente es una propiedad emergente de la interacción del individuo con el entorno, sistema nervioso mediante. En palabras llanas: la mente es lo que surge en el cerebro de cada uno a partir de su interacción con su vida.

Asumo que aun allanándola, es una definición complicada, y se le pueden dar muchas vueltas, porque el resto de aparatos y sistemas orgánicos también surgen de la interacción con la vida; pero si dejamos los demás aparte y pensamos que esa mente es lo que nos permite comunicarnos con los demás, con otras mentes, podemos entender su trascendencia. La mente es de donde surge la civilización: surge de la necesidad de facilitar la vida y el crecimiento a aquello que amamos –Erich Fromm dixit en su insuperado “El arte de amar”– . Es decir, amar a los demás, empezando por los más próximos, implica entender sus necesidades a través de la comunicación mente-mente mediada por otros sistemas como el aparato fonador y el oído, y la capacidad de desarrollar instrumentos que las satisfagan, algo en lo que los animales están mucho más limitados. Los seres humanos podemos construir edificios cada vez más altos y sofisticados, los animales pueden ofrecer a sus parejas y descendientes un nido de paja o o un laberinto de cuevas subterráneas elaborados sin instrumentos artificiales, pero no una lavadora o un ático con vistas al mar.

Pero podemos ir mucho más allá en la comprensión de lo que es la mente. Recurramos por ejemplo al caso de las matemáticas, uno de los ejemplos paradigmáticos de la superioridad evolutiva de la mente humana con respecto a la animal. Cuando aprendemos a sumar, utilizamos un proceso –basado en otros previos– que consiste en contar los objetos que queremos sumar. A base de repetición –entrenamiento– logramos llevar el proceso por debajo del umbral de la consciencia, lo hacemos subconsciente, lo automatizamos, ya no necesitamos ver animalitos. Por hacer un símil clarificador, en un ordenador hablaríamos de procesos en segundo plano: los que están operando por detrás de lo que se ve en la pantalla del monitor.

Quizá el niño necesite recurrir al proceso de contar con los dedos en el paso intermedio a la automatización del concepto número, pero al final, mediante la práctica y sólo mediante la práctica, mediante el proceso de ensayo-error-ensayo-acierto->salida, dejamos de necesitar imaginarnos leones o conejos y podemos pasar a procesar conceptos abstractos, el 1, el 2, el 3… Una maravillosa capacidad humana.

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Qué es la mente y cómo funciona (II) – Sólo sé que no sé nada

La célebre sentencia de Sócrates no dice en realidad que no sepa nada, sino que, excepto algunas cosas concretas, no se puede saber nada con absoluta certeza. La esencia que podemos extraer de su pensamiento es que deberíamos saber qué tipo de cosas es importante conocer en realidad, dado que ciertamente uno no puede saber todo de todo. Y creo que el funcionamiento de la mente es una de esas cosas acerca de las cuales “Esos hombres creen que saben algo”, aunque en realidad no saben nada. Una de esas cosas cuya realidad conviene conocer. Sobre todo porque hoy en día tenemos mucho más conocimiento de la naturaleza de las cosas, y concretamente sobre el cerebro, que hace dos mil y pico años, lo que reduce significativa y cuantitativamente ese nada; así que no utilicemos sus palabras como pretexto para justificar nuestra ignorancia.

Paradójicamente la frase tiene muchas derivadas y puede llevarnos a conclusiones muy jugosas en esta tarea de ir preparando a algunos hombres para entender cómo funciona la mente humana en realidad. Y una de la derivadas más llamativas que me he encontrado últimamente es una nueva e interesante investigación científica sobre la que disertaremos a continuación, aunque también está estrechamente relacionada con la reciente entrada en la que hablábamos de la meditación.

¿Ya he conseguido llamar su atención? Pues todavía no hemos llegado a las importantísimas conclusiones. Vayamos primero a entender qué significa, en un contexto neurocientífico, el aforismo socrático.

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